— Tú nunca vas a entender, no me equivoque cuando dije que tú no ibas a cambiar.
— Yo si voy a cambiar, pero dame tiempo.
—¿Sabes que más te voy a dar? Espacio, te voy a dar espacio, todo el que quieras, aléjate de mi.
Seguí caminando hasta mi casa y el detrás mío esperando un cambio de parecer que nunca llegó. Entré a mi casa y le di un portaso en la cara.
No lo quiero ver en un tiempo.
Esa noche me sentía muy mal, así que no quise salir a pesar de que mis primas me estaban embullando. Pero el domingo había una fiesta en el club de la playa, me llamó la atención su concepto ya que era estilo hawaiano y estaba bien cool así que a esa si decidí ir.
Me puse un vestido rosa bien corto y suelto, con unas sandalias de plataforma altas de color marrón, mi cabello suelto, ondulado en las puntas y con una flor reposando en un costado, me da un aire playero , traía unos aretes que colgaban hasta casi llegar a mis hombros, un maquillaje en tonos tierra y labial rosa adornaban mi rostro juvenil y me hacía ver aún más fresca.
Salí con mi prima Yuli que es con la que soy más unida en mi familia, me puse a bailar, hoy a pesar de que Enzo había sido un idiota, solo estaba pensando en pasarmelo bien, pero al parecer al destino no le apetece que yo lo saque de mi mente, lo vi caminar por el lugar junto con Miken y una chica que yo no conocía, ella más bien delgada en lugares innecesarios, llevaba un vestido excesivamente corto que no le hacía favor y con el pelo con mechas rubias.
No entiendo que tiene Enzo con las chicas con mechas rubias, ¿por qué le gusta tanto ese estilo?
Y odié la idea que era lo mismo que yo traía en mi cabello.
¿Y esa quien es? Por favor Marina, ten algo de amor propio, a ti no te importa. Pero bueno no han pasado ni veinticuatro horas y fue solo una discusión y el ya está con otra, es un patán. Aléjate de él.
Yo estaba mirándolo, analizando todos sus movimientos, mientras me hacía mil preguntas y me reprochaba por estúpida, por estar enamorada de un tonto como él. Pude notar que él ni siquiera se giró para lanzarme una mirada, simplemente estaba ignorando mi existencia, pero jamás abandonó mi rango de visión en toda la noche.
El no es mejor que yo, el se cree el rey del mundo, el único hombre sobre la faz de la tierra.
Me sentía atormentada y con ganas de venganza, cuando justo por mi lado pasó un chico alto, fuerte, de piel canela y cabello n***o, justo mi tipo. Se paró en frente de mi y encontré que lo mejor era coquetear con el descaradamente, así que le lancé una mirada traviesa que el no dudó en responder. Vaya que estaba guago el tipo.
Tras un rato de coqueteo intenso el chico al fin se acercó a donde estaba con mi prima.
—Hola me llamo Alejandro ¿Tu eres?
—Me llamo Marina, mucho gusto un placer conocerte.
Luego de presentarnos y un incómodo silencio, continuamos con una conversación aburrida, la cual sólo fingía atender, pero no me enteraba de nada de lo que estaba hablando, y es que después de dies minutos presumiendo, yo desconecte mi cerebro. El chico creo que notó mi falta de interés por lo que el hablaba y me invitó a bailar y no tuve más remedio que aceptar, ya que había sido yo la que había empezado el coqueteo y además así le daría aún más celos a Enzo o eso pensaba yo.Empecé a menear mi cuerpo delante del suyo y el chico se estaba emocionando y a mi no me gustaba en lo absoluto.
Que alguien me saque de esta situación. Ni una estupidez más, a veces creo que no piensas con claridad.
—¿ Puedo besarte? —me dijo el chico en un tono bastante alto, ni siquiera se molestó en hacerlo de una forma íntima. Giré mi cabeza en un gesto de molestia cuando vi a Enzo caminar cerca de mi.
A la mierda todo — los besos no se piden se roban. — le dije queriendo que Enzo me escuchara y vaya que lo hizo.
—Que interesante conversación la de ustedes aquí, pero lamento la interrupción, ella se va. — gruñó Enzo mientras apretaba mi muñeca para dejar claro que yo lo acompañaría.
—¿ Qué crees que estás haciendo?— Le pregunté tratando de safarme.
—¿ Quién eres tú? — preguntó Alejandro descolocado.
—El novio, yo estoy seguro de que tu no quieres problemas, así que mantente al margen. — dijo esto y me jalo con rudeza para que caminase con él. Yo lo seguía mientras murmuraba injurias y trataba de soltarme de sus manos, me arrastró hasta la parte de atrás del club, por donde nadie pasaba y era tan oscuro que daba miedo.
Me soltó haciendo que yo quedara con mi espalda contra la pared del fondo del club y frente a él, estaba algo asustada, así que me mantenía callada.
—¿ Querías verme celoso? ¿Querías molestarme? Felicidades, lo lograste.— no pude disimular la sonrisa que se esbozó en mi cara a pesar de que apreté fuerte mis labios, mi plan había resultado.
—Yo no quería nada, yo tengo vida sabes —dije palafraseandolo por segunda vez — todo no gira a tu alrededor, deja de ser tan narcisista.
—No todo, pero tu sí, tu solo puedes girar a mi alrededor.
—¿Tú sabes por qué la vida tiene valor? Porque no es perpetua, si ni siquiera eso dura para siempre, como crees que los sentimientos perdurarán iguales todo el tiempo, las cosas cambian.
— Deja de filosofar. ¿Qué me quieres decir? Que ya no me deseas, que ya no te gusto, hay, tan chiquita y tan mentirosa.
Como me conoces, que mentira más grande acaba de salir de mi boca por dios.