A penas podía respirar, su cercanía en ese lugar tan oscuro me traía pensamientos con los cuales tenía que luchar para mantener al margen.
―Ya lo sabes, entonces me voy―.le dije mientras di un paso adelante para irme.
―Espera ―y me empujó hacia atrás ―entonces yo no te gusto más, de un día para otro yo no te gusto, supongo que si hago esto no te afecta en lo absoluto ―me decía mientras se acercaba a mi haciéndome retroceder hasta tener la espalda en la pared y él sus manos a mis costados con sus labios casi rosando los míos, respirando sobre mí. Mi respiración se estaba acelerando, me iba a explotar el pecho, el si que me ponia mal.
―Aléjate ―murmuré
―Entonces te afecta ―me dijo y enterró sus dedos en mi mentón para darme un beso y morder suave mis labios jalándolos un poco.
Yo me quedé como una estatua, ni siquiera estaba respirando, me ardía todo el cuerpo, y no me dio tiempo ni a quejarme por sus acciones. El me lanzó un risa de labios cerrados y se fué, yo me quedé ahí peor de lo que estaba en un principio y sabiendo que él hacía estragos en mí.
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Había pasado toda la semana y no sabía nada de Enzo, estaba tomando un baño cuando mi teléfono que estaba al costado de la tina encima de una mesita donde pongo los utensilios del baño, paró de tocar la música que estaba escuchando para comenzar a vibrar y sonar el tono de llamada, era Enzo.
Se ve que es sábado, él se ha vuelto un descarado.
―¿ Qué pasó?
―Qué fría, nada pasó. ¿Qué estás haciendo?
―Me estoy bañando. ¿Qué quieres?
―¿ Estás desnuda? Huiiiii.
―No, no lo estoy, desde pequeña adquirí la costumbre de bañarme con ropa. Es increíble lo tonto que puedes llegar a ser.
―Que graciosa la niña, deberías pedir trabajo en el circo. ¿ Vas a salir hoy?
―No te importa.
―Ya esta bueno con los ataques, te pregunto para pasarte a buscar y salir juntos.
―¿ Qué neurona de tu cerebro utilizaste que te hizo pensar que yo voy a salir contigo?
―Allá vamos de nuevo, no finjas más, se que quieres y que estas loquita por follar conmigo.
―No entiendo como es que nosotros en vez de avanzar estamos retrocediendo en nuestra relación, un día casi lo hacemos oficial y otro no sé ni que somos.
―Entonces vamos a hacer una cosa ―me interrumpió ―hoy salimos juntos y discutimos que camino va a tomar nuestra relación.
―Si es así, me parece bien entonces.
―A las nueve y treinta paso por ti, no te vayas antes, que te conozco―. me dijo haciendo énfasis.
Terminó mi baño, salí sintiéndome como nueva, fué un baño refrescante, me rasuré todo el cuerpo y lavé mi cabeza, acababa de salir de mi período en el cual no se porque pero no me gusta lavarme el cabello. Me sequé el pelo con la secadora y fuí a comer.
Me arreglé bastante hoy, quería crear esa aura de mujer importante, creo que porque hoy será una noche intensa. Me puse un enterizo de pantalón n***o con encajes en la parte superior con unos stiletos rojos, una coleta alta y muy bien peinada, sin siquiera un pelito rebelde a la vista, que tendencia la mía de vestirme como una mujer de más de veinte, y de querer ocultar mis quince añitos.
Miré mi reloj y vi que ya eran las diez de la noche y Enzo nada de aparecer, tomé mi teléfono y lo llamé pero me colgó.
Espero que tenga una buena escusa para esto.
Lo esperé por una hora más, pero no llegó.
―El lunes comienzas la escuela, y quiero unas notas como las que nos tienes acostumbrados, no quiero que vuelvan a caer, así que vas a reducir tus fiestas. ―me dijo mi abuelo, sin hacerlo sonar como un regaño.
―Hay abuelo, déjame primero empezar y luego si me va mal, ya tu me regañas y me castigas, pero por favor confía en mi ―le dije poniendo cara de ñoña y abrazándolo para quitarme de encima el sermón.
―OK te voy a dar un voto de confianza, espero que lo aproveches. Son las once ¿No te vas?
Salí de mi casa muy molesta, esperando que Enzo tuviera una buena respuesta para mí y que obvio no estuviese ya en el club, tuve que irme sola porque le había dicho a todos que saldría con él.
Entré al club y lo primero que ví fué un cuadro que elevó mi furia a niveles ya incontrolables. Enzo en el medio de la pista bailando con una chica, con una maldita sonrisa en su cara.
No lo puedo creer, o espera, si lo puedo creer, ya sabía que el era un patán. Que triste es tener siempre ala razón.
Fué el minuto más largo que he vivido jamás, vergüenza, odio, frustración, de todo pasó por mi cabeza, mientras lo miraba desde lejos.
Me encontré con Ariel, que al parecer su novia lo había dejado y andaba tan desubicado como yo, y ¿Qué puede salir de dos personas con un corazón roto en un lugar lleno de alcohol? Pues una borrachera terrible. Fuimos a la barra y allí bebimos de todo vodka, whisky, cerveza, una liga horrible, le decía a Ariel que comprase el los tragos ya que no quería que mi padrino me viese. Hoy bebería hasta matar todas mis neuronas, y olvidar a Enzo y lo conseguí en toda la noche, no me pasó por la cabeza. Ya estaba saturada de alcohol cuando veo a Enzo acercarse a mi.
―Eh ¿Qué haces aquí? No te dije que no vinieras si no te pasaba a buscar. Me dijo notablemente borracho también
Le saqué el dedo tratando de mantener mi equilibrio que no existía y salí caminando con Ariel detrás.
En mi camino a la salida creo que casi me caí dos veces y vomité en el suelo hasta que me acosté en la entrada del club, lo próximo que recuerdo es mi entrada ruidosa a la casa y quedarme dormida en el baño.