Una venganza bien caliente.

1072 Palabras
―Marina, Enzo ―llegó ella la mesa―¿Cómo están? Miri , Alex ¿Qué bien los veo?. ―¡Eh! Nadia, todo bien ¿Andas de cita? ―le dije sin saber donde meter mi cabeza. Nadia actuó normal como si nada hubiese pasado, yo pensé que sería más incómodo, pero no, parecía que estaba acostumbrada a la idea de nosotros juntos, incluso se quedó en la mesa toda la noche, yo no me sentía bien con la idea pero bueno seguí la dinámica de hacernos los desentendidos. ―Marina, acompáñame al baño ―me pidió Nadia. ―Esta bien, yo también necesito ir. De camino me dijo ella. ―Marina, yo sé que estás tratando de evitar que yo te vea con Enzo, no tienes que esforzarte tanto, yo comprendo que están en una relación y creo que tenemos suficiente madurez para entender y sobrellevar este tipo de cosas, no me encanta verlos, pero tampoco te tortures con la idea de que yo me siento mal porque ni al caso. Ademas asi te vas a sentir cuando sea yo la que este en tu lugar― terminó riendo ―Jajaja no puedo responder de otra forma, dudo que algun dia estes en mi posicion pero igual gracias por ser tan comprensiva con la situación, la verdad es que esto me está agotando. Después de esa conversación me sentía un poco más tranquila con todo, ya no me iba a torturar, escondiéndome, pero tampoco, la iba a torturar a ella restregandole por la cara que soy yo, la que esta con él. ······································ Esta semana me ha llegado tres invitaciones a fiestas, todas en piscinas, dos en la misma, aquí en el pueblo y otra bastante lejos, a Enzo le llegaron las mismas tres. Era la primera fiesta, estaba lejos, así que un autobús nos recogió en la mañana. En el punto de encuentro estaban todos, incluyendo a mi antiguo círculo de amigas a las que no les hablo a raíz de toda la situación de Enzo, solo mantengo relaciones con Liannys que fue la única que se mantuvo al margen e incluso me mostró apoyo. Yo llegué vestida esta vez con un total look en blanco, un jean roto, una blusita ligera, unos tenis y una mochila, iba más bien sport y lista para la aventura. Enzo llegó casi justo con el bus y casualmente venía vestido en combinación conmigo, sin siquiera planearlo. Llegamos al lugar de la fiesta, era un lugar muy bonito en el campo, tenía un gran jardín que rodeaba todo el local, estaba lleno de asientos ubicados de forma regada por todo el espacio, había mucho que ver y hacer. Había obviamente una extensa piscina en el centro y la atravesaba un puente, también había una pista de baile y una barra llena de cócteles y cervezas. Yo no lo sabía aún, pero todas aquí estaban tramando hacerme sentir mal, y Nadia estaba dentro del plan. Empezó la fiesta y todo bien, yo la estaba pasando bien, con mis nuevas amistades, estaba bailando, bañandome en la piscina y tratando de no ser demasiado cariñosa con Enzo por cierta consideración y algo de respeto. Todo era puras risas hasta que en algún momento de la fiesta todo se torció y me empezaron a aislar y todas chicas estas que están un poco mal de la cabeza se adueñaron de la pista de baile y como Enzo estaba bailando simplemente siguió pero esta vez con ellas. ¿Este les va a seguir el juego? No lo puedo creer. Es verdad que no tiene conciencia. Poco a poco empezaron a subir el nivel de su baile, ya no era bailar mientras reían y se burlaban un poco de mí. Eso yo lo podía manejar. Ahora estas, estaban tocándolo y pegándose a él de forma seductora. Esto ya me estaba enfureciendo bastante. Marina cálmate que tu por nada puedes demostrar debilidad y montar un espectáculo de celos aquí, tu sedada, levántate y vete. Me fuí de allí y cuando ellas notaron que yo supuestame no les había dado importancia, fueron de nuevo para el lugar donde ahora yo me había sentado y arrastraron a Enzo con ellas. Yo estaba molesta, pero no con ellas y su absurda actitud de niñas ardidas e infantiles, a mi estas ni fi ni fo no me preocupaban nada, mi molestia era con el imbécil de Enzo de que tenía irritada. Este se va a arrepentir de hacerme sentir así, le gustan los celos, pues le voy a dar una probada de su misma medicina. Yo estaba hasta ahora con un bikini n***o pero en la parte de abajo llevaba un short para taparme porque el me lo había pedido así. Le dí una mirada bastante feroz y me quite el short dejando al descubierto un pequeño bikini que solo cubría lo necesario y dejaba ver casi todo mi trasero y fui caminando hasta la piscina y esto hizo que instantáneamente todos los chicos se giraran a verme, yo era bastante popular entre ellos, creo que porque me veían lejos, ya que nunca me fijé en ninguno, siempre me gustaron mayores. Después de pasearme un poco me tiré a la piscina y nadé hasta el final, donde era más profundo y no había nadie, me giré de espaldas a ellos y me concentré en ver como jugaban al otro extremo del lugar. Estaba entretenida cuando siento que alguien viene nadando por debajo del agua y me toca todo la parte inferior de mi cuerpo, incluyendo mis nalgas, yo estaba lista para lanzar una cachetada nada más que saliera del agua, pero era Enzo quien salió y me apretó por las caderas para pegarme a él, y yo instintivamente me giré para darle la espalda y huir su agarre, pero fue imposible, él me estaba agarrando con fuerza, no estaba jugando. ―¿Qué crees que estás haciendo? ―me dijo al oído desde atrás, pegándose aún más. ¿Pero y este que se cree?―Lo que me de la gana, hazme el favor y piérdete, que ahora no tengo ganas de verte. ―le dije sin siquiera girarme, pero sabiendo que todas me estaban mirando.
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