Salimos corriendo medio agachados y tomados de la mano, nos metimos en un lugar apartado de la playa, estaba muy oscuro y casi no veía, pensé que sería buena idea caminar de espalda mirándolo a la cara para hablar, fue entonces cuando tropezé y me caí y arrastre conmigo a Enzo en un intento de agarrarme de él, caí acostada en la arena y él encima de mi, nuestras miradas se encontraron y sentir nervios fue inevitable, mi respiración cambió y pude sentir que la de él también, nos quedamos durante un breve minuto mirándonos fijamente a los ojos cuando el simplemente me besó, y de a poco la intensidad de los besos fue aumentando, bajó sus labios hacía mi cuello y me sentía en el cielo, yo lo sostenía suave por su cabello, él me acariciaba mientras bajaba hacia mi abdomen para llenarlo de besos, siguió adentrándose hacia mis muslos y entre besos y mordiscos me hacia creer que las estrellas que estaba viendo estaban cada vez más cerca, yo lo empujé y lo giré para quedar encima de él y comenzar a besarlo y también en el cuello, en el pecho y en sus muslos hasta llegar a su m*****o y besarlo con intensidad pero suave, dejándole sentir mis labios y la humedad de mi boca, sentía que él no podía más, así que paré y le dije que se pusiera un condón, y me trepe encima de él y allí en la arena, en ese intrincado lugar de la playa lo cabalgué con todo el deseo que le tenía por tanto tiempo, me sumergía en él y lo sentía tan adentro de mí que me estremecía de placer, me doblaba y tenía que morder su mano para no gritar como loca y que nos descubrieran, el se levantó para quedar sentado y así más pegados y ¡Oh por dios! Sentía mis dientes rechinar de gozo y creía que iba a desmayarme mientras nos movíamos juntos y respirabamos muy cerca hasta que ¡ahh! Mi primer orgasmo que vino junto con el de él. Me dejé caer mientras aún tenía espasmos de placer. Esto fue malditamente increíble.
Esto es lo que se siente cuando haces el amor.
Estaba en extasis, todavía absorta por esa oleada de sensaciones nuevas y deliciosas que se habían apoderado de mi cuerpo, aún no podia creer que había hecho el amor con Enzo y menos que lo habis hecho en la playa ; un lugar donde estaba expuesta a cualquier cosa, pero el chiste era que queria hacerlo de nuevo y que me encantó la experiencia, quizás la adrenalina lo hizo todo más intenso, solo sé que fue jodidamente bueno.
—Marina, nunca había sentido esto con nadie —dijo mientras reía y trataba de componerse.
—No seas tan poco original, odio eso —le dije riendo también.
Y es que odio que digan esas cosas tan cursis, que obviamente son mentiras, solo para crear un ambiente y romper el silencio que viene detrás del sexo.
Él se giró para quedar acostado pero esta vez mirándome, para poder abrazarme.
—Vamos a dormir aquí —dijo.
—Tú estas loco, no hay otra explicación para las cosas que dices. —lo empujé—vamonos
—No Mari, vamos a quedarnos hasta que todos se vallan.
—Pero si podemos irnos por aquel camino y nadie nos va a ver, por eso cogimos por aquí en un principio. —señalé.
—Si, pero me voy a ensuciar, vamos a quedarnos aquí.
Lo miré con cara de saber por dónde vienen sus intenciones, obviamente el no tiene ningún problema con ir por ese camino, pero quiere más tiempo a solas y tranquilos, así que no dije nada más y me quedé allí sin quejarme.
—Y bien ¿Ahora que hacemos? Me voy a quedar dormida—dije.
—¿Qué tal si repetimos?
Se abalanzó sobre mí y de nuevo un tremendo momento, esa vez fue el quien tomó las riendas, dejándome sorprendida, todo lo que creía saber gracias a Eric, bueno, no era nada.
—Dios, son las cuatro de la mañana, asómate a ver si siguen ahí —le dije asustada por la hora.
—Si, siguen ahí, vamos a seguir nosotros aquí.
—¿Cómo? Déjame ver.
—No, ¿Para que? ¿Tu no confías en mi?
—Si, pero quiero mirar.
Me asomé y —¡Enzo! ¡Te mato¡ Ahí no hay nadie, ve a saber tú desde cuando se fueron. —dije ya en un tono alto y levantándome del suelo.
— Jajajaja me atrapaste, te mentí para quedarme contigo toda la noche.
—Pero Enzo, son las cuatro de la mañana y no he llegado a mi casa. ¿Tu eres consiente de yo solo tengo quince años?
—Ok, perdóname, vamonos.**********
Después de pasar por aquello, ya la relación con Enzo estaba en otro nivel, así que aunque no era nada oficial, dejé que conociera a mi mamá, que es como mi amiga, así que no tenia problema con eso, a pesar de que mi mamá ya lo conocía de vista y de lo mucho que le hablaba de él, conocerlo así ya es otra cosa. Nos sentamos; mi mamá y su marido, Enzo y yo, en el club de la playa, pasamos un rato bastante agradable y fresco, ya que mi mamá no es de las típicas que se comen a preguntas a los novios de sus hijas, ella es más de respetar mis decisiones y mis gustos, me deja ser y si le cae bien el chico entabla una amistad con el, sino simplemente, lo trata con cortesía, ella y Enzo fue match, se adoraron desde él principio, a ella le agradan las personas con quien se pueda conversar, que tengan claros sus puntos de vistas y sin ser un genio, tenga conocimientos generales y Enzo, aunque no lo parecía, tiene el poder de hablar de cualquier tema; desde deporte hasta política y religión, de hecho Enzo se estaba preparando para estudiar Teología en la universidad, ya que el práctica la religión africana y está de camino a ser líder de su hermandad. Todo estaba muy tranquilo hasta que vi entrar a Nadia, esta vez venía con Tony, yo que estaba abrazada con Enzo, me sentí avergonzada.