Bajo las estrellas el amor brilla más

1123 Palabras
Enzo pasó toda la semana viniendo a verme, aunque no eramos novios oficiales, sabía que estaba pasando por un mal momento y no me quería dejar sola, aveces venía con Miken, nos sentábamos en la acera, afuera de mi casa y aveces nos cogían hasta las cuatro de la mañana ahí y no nos dábamos cuenta, estaba muy enamorada de él, y cada día el afecto crecía, como hombre y como amigo. Pasaron dos fines de semana y yo no salí, porque quería evitar el encuentro con Nadia y las demás, iba a ser muy incómodo, pero más importante aún, no quería que me viera con Enzo, aunque ella ya lo sabía, no quería dañarla más, mostrándole lo bien que nos iba y es que aunque lo tratáramos de esconder las chispas que habían en nuestro ojos eran muy evidentes. Tu amistad, para mi es importante, por favor perdóname por lo que pasó, yo no quería solo se dió. Le escribí un mensaje a Nadia cuando reuní valor, creo que cualquiera se puede equivocar, pero saber pedir perdón es lo que hace la diferencia. Se lo dije por mensaje porque no la había visto en un tiempo. Yo he estado pensando y hasta cierto punto te entiendo pero no estoy lista para perdonarte aun. Ella me respondió y de alguna forma ese mensaje, aunque estaba lejos del perdón me dio algo de tranquilidad. Todo con Enzo iba viento en popa, él era mi único amigo, ya le confiaba todo a él, y él se comportaba como una amiga más, incluso me aconsejaba sobre ropa, fue un detalle que jamás voy a olvidar, el apoyo que me estaba brindando en este momento había hecho que respirar no doliera. Después de una semana, Miken programó una fiesta para el sábado por la tarde en su casa, así que después de un tiempo sin compartir con mis conocidos, iba a hacer mi regreso, él me dijo que no había invitado a nadie de mi antiguo círculo, así que fui bastante tranquila. Llegué a la fiesta sola, ya que Enzo llegaría más tarde, luego de salir del trabajo, pero noté, que si bien no estaban en la fiesta todas mis antiguas amigas, si estaban las más importantes Nadia y Lidia. Estaba actuando tímida ya que me sentía miserable delante de ellas, pero de pronto Nadia me llamó ―Marina, acompáñame aquí afuera, necesito hablar contigo. ―Dime. ―Enzo, me contó toda la verdad, me dijo que él te gustaba desde que yo te lo enseñé aquel día, pero que tu por no lastimarme, no hiciste nada, pero que él te llevó al límite y no pudiste más, que el tenía la culpa― oww que lindo Enzo, en que momento él hizo eso, pensaba para mí sintiendo mucha ternura. ―En parte es verdad, pero no fue como que él me haya obligado tampoco, fue culpa de los dos, pero Nadia, yo en serio no quería que esto pasara. ―Lo que yo nunca voy a entender, es por qué no me lo dijiste desde el principio, por qué te callaste la boca. ―Yo tampoco sé, creo que por los nervios del momento, que sé yo. Pensé que seria pasajero y se quedaría en eso pero no fue así y yo luche por deshacerme de mis sentimientos pero no pude. ¿Crees poder perdonarme? ―Si, Marina, yo te quiero muchísimo, y se que eres una buena persona. La interrumpí y le dí un abrazo. ―Eso sí, Mari, a mi me sigue gustando Enzo, yo voy a seguir intentando como siempre tener algo con él. ―Está bien, al final yo fui quien se metió en el medio después de todo. A mi la verdad, no me preocupaba nada que ella siguiera tratando de conquistarlo, llevaba casi un año intentando y nunca había logrado nada, y ahora creo que menos, ya que Enzo estaba muy bien conmigo. ―¿Entonces todo olvidado? ―Le pregunte. ―El pasado pisado. ¡b***h! El resto de la fiesta, fue pura diversión, estaba con mis amigas, que juntas, si que sabíamos hacer desastre, el ambiente era muy, pero Enzo no había llegado, y creí que sería buena idea irnos antes de que él llegara, hoy nos habíamos arreglado y no queria que el momento se volviera incomodo. ― Me voy ¿Se van o se quedan? ―Nos vamos―me respondieron. ―¿Por qué te fuiste? No pude verte―. me preguntó Enzo al teléfono. ―Porque no pude esperarte más, además ya arreglé las cosas con Nadia, gracias a un angelito de la guarda que siempre hace cosas lindas para mi. ―¿De verdad ya todo esta bien? ―Si, ya todo esta tranquilo. ―Bueno, más tarde voy a buscarte, pero no vamos al club, vamos a sentarnos en algún lugar bonito. ―Esta bien, me gusta la idea. ―Entonces, espérame que en una hora estoy ahí. ―Te veo en la noche, un beso. Me arreglé y me vestí súper ligera con un vestidito de flores con la espalda afuera y unas sandalias, estaba entusiasmada y de buen humor, hoy había sido un gran día y seria una buena noche. Llegó Enzo y nos fuimos para el club de la playa, que es un lugar muy bonito y tranquilo de noche, allí tomamos unos cócteles y estuvimos hablando y riendo por un buen rato. Cuando vimos que llegaban Miken, Ariel y cuatro personas más, entre mujeres y hombres. ―Vamos para la playa ―nos gritó Miken ―vamos a hacer una fogata. ―Voy― grité demasiado entusiasmada con la idea mientras ya estaba de pie para irme. ―Marina, no que íbamos a tener un momento íntimo. ―me dijo bajito Enzo. ―Ay no seas aburrido, que en la fogata también podemos tener un momento lindo ―le dije riendo con la intención de convencerlo. Para allá fuimos, nos sentamos en círculo al rededor de la fogata, yo estaba sobre los muslos de Enzo, y estábamos cantando una canción, cuando ví que a lo lejos estaban viniendo Nadia, Lidia y otras más, y las veía con la intensión de entrar a la playa e ir para donde estábamos. ―Ahí vienen esta gente― dijo Miken. ―Miken tu nunca ayudas, tu sabes que no quiero que me vean aún con Enzo. -―Ay Mari, pero si ellas ya lo saben. ―Tú no las conoces como yo y si yo digo que no es conveniente, sé porque lo digo.―le dije y me giré donde estaba Enzo viendo la inminente llegada de ellas. ―Corre Enzo, vamos a escondernos y buscar como irnos.
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