¿Miedo yo?

1080 Palabras
11 Volvimos con nuestros amigos y la estábamos pasando muy bien, bailando juntos y dejándonos ser tan cariñosos como deseamos, estábamos envueltos en nuestra atmósfera cuando de pronto lo empujé lejos de mi. ―¿Qué pasa?―preguntó confundido. ―Vi a Ely ―Ely era una de nuestras amigas de la clase, se suponía que estaba en la villa con Nadia. ¿Qué hacía aquí? ¿Me habrá visto? ¡ Oh por Dios! Ya empezaron los problemas. ―No puede ser Ely. ¿Ella no estaba en la famosa villa?― Me preguntó Enzo tratando de entender. ―Si, pero no sé qué hace aquí, estoy segura de que es ella. ―Voy a dar una vuelta para confirmar si es ella de verdad ―sugirió él. Se fue y regresó cuando aún no habían pasado dos minutos. ―Si es ella y está muy cerca de nosotros ―me contó. ―Me quiero ir, aún no estoy preparada para enfrentar a Nadia y no quisiera que se enterara por alguien más. Fuimos caminando hasta mi casa y fue un momento mágico, reíamos mientras hacíamos chistes sobre cómo no nos creíamos que anduviéramos de mano, nos conocíamos desde hace 11 meses y ya éramos muy buenos amigos a pesar de gustarnos mucho, él había visto cosas de mi que jamás dejaría que otro hombre viese y yo sabía cosas de él que espantarían a cualquier chica que quisiera estar con él. Pero ahí estábamos de mano y queriendo intentar algo más a pesar de todas esas cosas. Llegamos a mi casa y nos despedimos con un beso, pero él no quería soltar mi mano y yo tampoco la de él. ―No me he ido y ya te estoy extrañando¿no me puedo quedar contigo hoy?― Me dijo poniendo cara de travieso. ―¿Pero que te pasa? Como te vas a quedar, si ni siquiera estamos saliendo, además yo no dejo entrar hombres a mi cuarto. ―JAJAJA, yo nunca dije que en tu cuarto, yo se que eso es lo que tu quieres, pero no me estaba refiriendo a dormir juntos―, sentí como la sangre de todo mi cuerpo subía hasta mi cabeza y me sonrojaba―hablaba de quedarnos aquí afuera hablando un rato más―. Me explicó haciéndome sentir avergonzada. ―Jajajaja, no se que lógica fue la que te llevó al razonamiento de que yo quiero acostarme contigo, pero la idea de quedarnos juntos un rato más me encanta ―le dije sonriente. Nos sentamos en la acera y se nos fue la noche allí entre besos y una conversación como solo nosotros podemos tener. ―Marina ¿Qué haces ahí sentada? Y ¿Quién es ese? ―¿Abuela?― Dije asustada ¿Qué haces despierta a esta hora? ¡Ah! El es Enzo, mi amigo. ―¿Enzo? ¿Tu amigo? Esa pregunta la debería de hacer yo, ¿Qué haces aquí a esta hora? Yo ya me voy a trabajar, son las seis de la mañana, hazme el favor y entra antes que baje tu abuelo y arme un escándalo. Reír, solo pudimos reír, no nos dimos cuenta como corría el tiempo, creo que ni siquiera corría en nuestro pequeño universo. ―Bueno, ahora si te tienes que ir―le dije dejándolo ver que eso no me hacía feliz. ―Adiós, Mari te veré lo más pronto que pueda, quizás dentro de una hora. ―No Enzo, mejor duerme las ocho horas que te tocan, que si yo no duermo al menos doce no creo aguantar otro día. Y así se fue y yo mientras intentaba dormir, empecé a caer en la realidad. ¿Y ahora qué? Me desperté al medio día del domingo, que día más hermoso, los rayos de sol se colaban por mi ventana, sentía el mar haciendo eco a lo lejos, yo vivía en un paraíso terrenal y jamás lo había notado. Bajé las escaleras para ir a la cocina, envuelta en mi pequeña felicidad, iba cantando y bailando, parecía una loca, la verdad. ―Marina, mira quien te vino a ver ―me dijo mi mamá tratando de sorprenderme. ―¿Eric, qué haces aquí? ―Yo estaba en shock, ¿Qué hacía él en mi casa luego de un mes de haber roto? ―Nada Mari, quiero hablar contigo ―me dijo sonriente aunque un poco descolocado por mi reacción. Y es que la verdad, yo no oculté que no estaba feliz de verlo, aunque sé que él fue muy bueno conmigo, ahora, a quien quería ver era solo a Enzo. ―Bueno, ven aquí afuera y hablemos ―le dije siendo amable. ―Mari mi amor, ya ha pasado suficiente tiempo desde que nos separamos, quiero saber si aclaraste tus dudas y te sientes mejor. Yo creo que ya es momento de regresar juntos, esto de tomarnos un tiempo separados me esta matando de la angustia, la idea de perderte me quita el sueño. Volvamos a ser como antes― me dijo tomándome por la manos. ―Eric―,respondí soltándome de su agarre ―es muy bonito que aún pienses en mi y quieras arreglar las cosas, pero yo no te pedí un tiempo para pensar, yo decidí terminar nuestra relación luego de haberlo analizando por mucho tiempo, lo siento, yo no quiero lastimarte, pero no creo poder regresar contigo. Creo que fui lo suficientemente clara y si no lo lamento por el malentendido pero no tengo pensado volver contigo. ―Marina―interrumpió mi mamá. ―tus abuelos y yo tenemos que salir, por favor limpia la casa, nos vamos a demorar, quizás regresemos tarde en la noche porque hay algunos problemas en el trabajo, hay comida en el micro y dinero sobre la mesa. ―OK, como tu digas ―le dije. ―Eric, es hora de que te vallas también, tengo cosas que hacer. Cuídate mucho y desde el fondo de mi corazón espero que encuentres a alguien para ti, que te ame de verdad y con la que puedas ser feliz. ―No puedo creer esto―, replicó― Esta bien, me voy, pero tu te vas a arrepentir de tu decision―. dejó la casa resoplando molesto, yo me quedé preocupada pero no le di mucha importancia porque por mas egoísta que suene yo estaba feliz y no iba a dejar que nada acabara con ese éxtasis de alegría.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR