Narrador omnisciente. El día miércoles Amanda decidió salir de casa muy temprano, ese día su hija Carolina no tendría turno en el hospital sino hasta la noche y su otra hija, Lía, volvía a su trabajo como maestra en el jardín infantil. Por lo que tenía tiempo de sobra para ir a hacer el recado importante que llevaba bastante tiempo posponiendo. Debía admitir que los nervios estaban por comerla viva, pero ya bastante tiempo había hecho oídos sordos y ojos ciegos al tema que tenía que enfrentar y ya no debía ni podía alargar más el tiempo. Tenía que enfrentarlo y tenía que buscarlo a él para que lo hicieran juntos, porque juntos también lo habían creado. Sabía el lugar en el que vivía aquel hombre al que iría a visitar, si aún seguía siendo el mismo de antes entonces seguía sin a

