|32| La tarde pasó sin ninguna eventualidad, almorzamos con tranquilidad y luego volvimos a casa, Franco nos llevó en su auto, los pequeños ya estaban a nada de dormirse por lo que fue decisión de nosotros los grandes dar por terminada la salida. —Gracias por todo, Franco. Ya nos veremos luego —se despidió mi hermana quién llevaba en sus brazos a mis sobrinos, uno a cada lado y ya estaban dormidos. Franco abrió la puerta del auto y me ayudó a quitar a Nicolás de encima, el pobre estaba profundamente dormido. —Puedes dejarlo esta noche también, esta dormido y que pena molestarlo —le comenté. —Prefiero no molestar tanto, ya nos veremos otro día. Asentí despacio mirando como Franco acomodaba a su sobrino en la silla para niños, cuando él salió yo entré mitad de mi cuerpo al aut

