—Listo príncipe, ahora ya quedaste bien limpio para ir a conquistar el mundo —Teo río mostrándome sus pequeños dientes. Lo abracé y comencé a darle besos en las mejillas haciéndolo gritar más. —Te amo, te amo —canturrié molestándolo. Su hermano ya estaba limpio en su habitación y había ido con Nicolás a vestirse, creí que todo estaba bien hasta que escuché un gritito infantil. —¡Lía! —Me levanté asustada ante el grito de Nicolás y traté de salir rápido del baño pero los niños hicieron un desastre con sus ropas y por poco caigo al suelo al enredarme con las prendas. —¡¿Qué pasó?! —grité cuando pude salir y vi como Franco levantaba a Nicolás del suelo —¿Qué le hiciste? Por poco y Franco me gruñe como un perro rabioso, alce las cejas asombrada ante su mal genio. —¿Por qué siempre s

