Capítulo 19: Sueños y pesadillas. —¿Lía? — abrí los ojos dándome cuenta de que mi hermana me llamaba, en sus manos tenía una caja de pizza. Fruncí el ceño y miré hacia los lados y no encontré por ningún lado a Nicolás o a Franco, la casa se veía tan vacía y silenciosa que miré a mi hermana con miedo. —¿Dónde están? — pregunté, ella me miró confundida. —¿Quiénes? — fue lo que respondió y sentí como mi pecho se encogía poco a poco. —¿Hace cuánto estoy dormida? — mi barbilla temblaba nuevamente. —Poco después de que te puse el medicamento quedaste dormida— me señaló la bolsa de suero —ya casi se acaba, dura cuarenta y cinco minutos en pasar. Eso significa que llevaba al menos más de media hora dormida, treinta asquerosos minutos soñando que estaba al lado de Nicolás, quería cerrar los

