—Shhh, la vas a despertar —escuché que decía una voz muy familiar. Abrí lentamente mis ojos sintiendo mi cuerpo muy pesado, miré a la persona que había delante de mí y sonreí. —Hola —mi voz sonó como si fuera una fumadora compulsiva. —¡Lía! —La aguda voz de Nicolás llegó a mis oídos y pronto lo sentí abrazándome, hice una mueca. —Cuidado cariño, que ella está débil —le dijo mi hermana. —Lo siento. —dijo él. Le sonreí con ternura, mi hermana me miraba con una pequeña sonrisa que comenzó a temblar y unas lágrimas salieron de sus ojos. —Tenía tanto miedo, pensé que estabas muerta, nadie sabía nada de ti y yo pensé lo peor —Nicolás miraba con pesar a mi hermana. —Ya, tranquila, tranquila. —se acercó a ella y la abrazó. Morí de ternura en ese momento. —Estoy bien —carraspee mi

