Haber sentido la muerte tan de cerca, fue como un abrir de ojos, me hizo darme cuenta de que mi vida podía acabar en cualquier momento, un segundo estaba bien y al otro mi vida dependía de un milagro, no quería seguir enfadada con mi familia sabiendo que algún día podría no verlos más y eso me apretaba el corazón No quería que pasara nunca Habíamos aprendido la lección, no volveríamos a decir mentiras, ni engañar, teníamos que aprender a ser nosotros mismos siempre con la verdad para aumentar la confianza. Eso lo habíamos decidido en la tarde, cuando aún estaba en el hospital, me dejaron unas cuantas horas más allí como supervisión, pero los doctores decidieron que yo estaría mejor en casa, en una cama caliente y tomando una rica sopa humeante, cabe aclarar que nunca me gustaron las sop

