|37| —¿Estás incluido en el menú? —pregunté con una pequeña sonrisa. Franco se pegó mucho más a mi cuerpo, sus labios rozando el lóbulo de mi oreja. —Si fuera en otro momento te diría que sí, pero hoy no —sus palabras me sentaron muy mal, por lo que me alejé de él sintiéndome avergonzada, no quería ni mirarlo a los ojos, sus dedos tomaron mi barbilla y me obligaron a hacer contacto visual —Dímelo otro día, pero hoy no. Sé que estas asustada y frustrada por el tema de tus padres, así que no hagas o digas algo que no estas sintiendo en el momento solo para evadir la realidad. Fruncí mis labios en una línea, Franco tenía toda la razón del mundo, yo no tenía ni idea de lo que estaba haciendo y me sentí aun mas avergonzada, pero también me sorprendí de que Franco fuera el más sensato

