En la vida habían colores y personas que los representaban, Franco era gris, igual que sus ojos. Era aquel punto que no era oscuro ni claro, Franco no era ni mucho ni tampoco, no daba pero tampoco pedía, pero para mí era todo. Era esa luz de esperanza que me tomaba para no dejarme caer, ese aliento de vida diciéndome que podía dar un poco más de mi, habían colores que consumían, pero él a mí me llenaba de los sentimientos más bonitos y a la vez frustrantes que podían existir. Cuando le mencioné sobre mi enamoramiento creí que se iría y pensé en muchos planes para ir tras él, sorprendida quedé cuando él simplemente me besó tantas beses como pudo durante ese día, no me dejó estar solo y me apoyó en todo momento. Quizás y mi mente se estaba ilusionado de algo que no iba a pasar ni aunque

