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1673 Palabras

Cuando desperté me sentía muy desorientada, veía borroso y no podía recordar el lugar en el que me encontraba, sentí un pequeño pinchazo en mi mano y pude sentir que tenía conectado un suero, ¿De nuevo en un hospital? Pero qué ganas las mías de estar siempre en estos lugares. Talle mi ojo derecho con la mano que tenía libre y escuché pasos acercándose a mi, sentí que la cama se hundía a mi lado, unas manos grandes tomaron mi rostro, pude abrir mis ojos y encontrarme con el color de la tormenta, ojos grises que me devolvían la mirada. Franco estaba allí y al verlo recordé la razón del porqué estaba allí.  Llevé una mano a mi boca para intentar callar los sollozos que comenzaban a salir de esta, él me acercó a su pecho y me dejó llorar allí el tiempo que fue necesario.  —Dime que mi mamá

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