LITA La sorpresa me golpea con tal intensidad que casi siento cómo mi corazón intenta liberarse de mi pecho. Como si una venda fuera retirada de mis ojos, vislumbrando una faceta de Nadir que nunca había imaginado. El retrato de un hombre delicado y sufrido, forjado por mis escasos recuerdos y su apariencia física cautivadora, se desmorona en esta habitación. No puedo culparlo; me lo busqué yo misma. Le prometí acercarme más, tratarlo como mi pareja, pero mis acciones han sido insuficientes. Ahora, frente a mí, me deja claro que desea satisfacer sus necesidades físicas, al igual que yo las mías. Sus manos y labios provocan una aceleración inesperada en mi pulso. Recorre mi cuerpo con seguridad, fuerza y determinación, revelando una faceta fuerte y sexy que no esperaba. Aunque mi mente y

