Jazmín Habíamos llegado hacía diez minutos a una casa de lujos a las afueras de Madrid, entramos y nos pusimos cómodos en el gran sofá, pero de inmediato, Antoine recibe una llamada primordial, que interrumpe lo que prometía ser un apasionante beso. Está al teléfono aún, veinte minutos y aún sigue discutiendo con quien quiera que se encuentre del otro lado de la línea. Le hago un gesto con las manos para indicarle que curiosearé un poco por las habitaciones y asiente, alejándose nuevamente. En la planta donde me encuentro está el recibidor, la cocina, que es de estilo americana integrada en el salón, de mármol pulido n***o y detalles en madera; todo esta decorado moderno, con colores blancos y negros y escasos adornos; paso mi dedo por la repisa de cristal y está perfectamente limpio y

