Dos meses pasaron, dos meses algo caóticos, con Ethan las cosas no iban del todo bien, no sabía si era por mi estrés con el embarazo, discutíamos mucho y poco estaba conmigo en la casa. Ocho meses de embarazo tenía ya, que poco faltaba para conocer a mi bebé. Estaba tan ilusionada, había preparado ya el bolso para el día de su llegada, ropa, crema, talco, pañales… Miércoles, por la mañana, alrededor de las 9:00 eran, me desperté con un dolor en el abdomen. Estaba sola, Ethan se había ido al trabajo ya. Decidí levantarme a desayunar, me preparé una chocolatada caliente para el frío con tostadas. La molestia seguía, estaba incómoda. Me di una ducha rápida para relajar mi cuerpo y me puse ropa cómoda y ligera. Me senté en el sofá a ver algo en la tele. —¡Ah! —se me escapó un quejido, e

