Presentaciones

1367 Palabras
Ha sido un día extremadamente cansado. Son las 11 de la noche, llegó molida del trabajo. Más por los eventos continuos que hubo. Al ser gerente, debo de lucir impecable, inmaculada. Ser la imagen del servicio que brindamos. Por eso, en estos eventos, no puedo cambiar de zapatos. Mis tacos 7, me pasaron factura. Me retiro el vestido y me dirijo al baño. Necesito un baño caliente. Hoy mi vecino no tiene visitas, todo es silencio. A veces me preguntó ¿Cuánto cobrará por una noche de sexo?. Estoy en camisón luego de mi baño. Me recuesto en mi cama. Desde que me mudé hay dos cosas que siempre pienso al llegar. Mis vecinos. Y a eso me refiero a mi vecino de al lado y el guapo de ojos azules. ¿En qué piso vivirá? No estuve mucho tiempo despierta. Solo supe que dormí profundamente, cuando mi despertador volvió a sonar. Otro día acaba de empezar. Al salir, por suerte no me encontré con Mario ni con Wesley. Es una lastima. Tampoco mi vecino hay señales. —Chio —Me llama Osvaldo —Hoy toca nuestra área ser auditada. —Si, ví el correo ayer de jefe. Ya tengo todo listo. Sabes que soy demasiado ordenada, en este mes y medio que tome el cargo se notan los resultados. —¿No te da miedo que te observen algo? —Me dice Osvaldo mientras caminamos al auditorio donde tenemos la reunión —Son hombres muy íntimidantes. — ¿Crees que un hombre me puede intimidar? —Niega con la cabeza. — A veces hasta yo te tengo miedo —Le doy un manotazo. —Oye, creo que te he dado mucha confianza. —El ríe —La verdad que si, a veces preferiría que no me la des, sobre todo cuando fantaseas con tu vecino. —Jajajaja Gracioso, que más quieres tener una jefa tan linda como yo. —Digo. —Eso no lo dudo, pero es raro, la forma muy abierta de hablar, sobre todo del ámbito s****l. —Es porque su mente está llena de tabú y no quieren ser realistas. —Quizas..... —Aparte te quedan 4 meses y te vas a italia, tómalo como un entrenamiento más Llegamos a la puerta y el toca. Escuchamos adelante. Él abre la puerta y me da pase a ingresar. —Buenos días con todos —Saludo de forma general. Hay 5 hombres aparte del gerente general del hotel. La mesa es cuadrada. —Buenos días Rocío, Osvaldo —Saluda, nuestro jefe. —Bienvenidos, por favor tomen asiento. — Nos señala los dos asientos frente a él. Osvaldo muy caballeroso, bueno a golpes, porque he corregido que debe ser cortes con una dama. Me jala la silla para poder sentarme y luego el hace lo mismo. — Por favor, los voy a presentar —Dice Ramón —Rocío Delgado es gerente de Alimentos y bebidas, este muchacho ya lo conocen Osvaldo Gutiérrez sub gerente. —Nos señala con la manos mientras entrego a Osvaldo unas carpetas para que entregué al resto. —Mucho gusto —Escucho a varios responder, levanto a vista para tomar detalle de los hombres íntimidantes que menciona Osvaldo. Tienen expresión sería, pero déjame decir que son muy pero muy guapos, años deben ser entre los 35 a 38 años. Solo hay uno que parece de 40, pero bien fornido. —Él gusto es mío. —Respondo, notando que ellos detallan mi escote. —Ellos son de la empresa consultora externa, El de tu derecha es José, Mario, Julio, Santiago y Juan. Falta uno, pero ya está por llegar. Justo tocan la puerta y dan el pase a que ingrese. Abro mis ojos cuando veo Wesley ingresar. Es él, después de mucho tiempo lo veo. —Disculpen por la tardanza. —Tranquilo Wesley, siéntate. —Su asiento está justo al frente de mio. Al percatarse que estoy ahí. Arquea una ceja. Mira a Osvaldo y asiente en forma de saludo. —Rocío, él es Wesley, CEO y supervisor de la auditoría a nuestro hotel. Wesley ella es Rocío, nuestra gerente. La enviaron de Italia a poner orden está área. —Asi que este es tu puesto —Dice él mientras me sonríe. —¿Pensaste que era una anfitriona? —¿Asi, que ustedes son? —Nos señala. —Ella es mi jefa, no me dejó decirle la última vez que nos vimos. —Ohh pensé que te faltaba decir que era tu novia. —No, por Dios —Dice Osvaldo espantado, lo cual se gana un codazo mío y risa en los demás hombres —Es guapa, pero —Me mira de reojo —Es intimidante... —Dice muy bajito —Yo ya tengo novia. —¿Ustedes se conocen? —Ramón nos observa a los tres. — Solo hemos concidido en algunos lugares. —Digo para no dar mayor información. —Es mi vecina, vive en mi edificio —Dice él y eso hace que todos nos miren más. — jajaja hablas como si fuera tuyo el edificio. —rio por la forma como se expreso. —¿Hablas del edificio donde vives? —Le pregunta el tal Julio, que es casi de la edad de Wesley y sus ojos caramelos son hermosos. Él asiente con su cabeza. Julio me sonríe y me dice —Creo que no se expreso mal. En realidad todo ese edificio es suyo. — ¿Ah? — me quedo más confundida. —Eso te lo cuento en otro momento —Dice Wesley al verme desconcertada —Empecemos la reunión. Mi tiempo es limitado. Joder, ahora lo lindo que tenía, paso a ser despreciable. Aunque entiendo, estamos ambos con agendas apretadas. Y si no fuera mi lindo vecino, es posible que yo también hubiera pedido comenzar rápido la reunión. Exponemos los estados de cuentas, ingresos y crecimientos durante este tiempo. Hicimos cuadros comparativos del flujo de caja de la anterior gestión y la actual. Todos estaban sorprendidos, por el alto crecimiento en solo un mes, los ahorros y manejo de materia prima. Incluso lo que se consideraba mermas. —Me sorprende señorita —Dice Juan, el hombre mayor del grupo — Su capacidad de gerenciar se ve reflejado en todo lo plasmado. Pude revisar los estados de cuenta e ingreso. Y tenía curiosidad de conocerla. Aunque más sorprendido es su corta edad. —La edad son solo números, no debe de subestimar a las personas por eso. —No digo lo contrario. Su trabajo habla por si solo. —Gracias. —Digo aceptando su cumplido. —Veamos que nos espera en los siguientes mes. —Menciona José. —Tengo 10 meses aproximadamente para dejar en orden todo y a los responsables de seguir con la gestión. —¿No sé quedará en esta sede? —Pregunta Mario. —No, solo es un año y debo de volver a la sede principal. Quizás para ser destinado a otra sede. —¿Y su novio no se molesta de tanto viaje? —Pregunta Julio. —No tengo. Cómo verán para tener esos resultados, hay que sacrificar algunas cosas. —Una lástima —Dice José. Wesley no comenta, solo observa como interactuamos. —Si no hay nada que más agregar, procedemos a retirarnos. —Digo parandome, Osvaldo hace lo mismo. —Un gusto y hasta en otra ocasión. —hago un acentamiento de cabeza —Me retiro —Me dirijo a mi jefe. —Gracias Rocío. Camino hacia la salida, aunque siento sus miradas penetrantes y por el reflejo de las lunas de nuestros alrededores. Veo que todos me miran al salir. —Ufff... es la primera vez que escucho que ese grupo hace alagos a alguien y felicitan su trabajo. —No te menosprecies tonto —Le doy un golpe en el hombro. Últimamente es mi Hobby, golpear su hombro. —Trabajas como esclavo para obtener esos resultados, nada nunca es gratis. —Si jefa. —Rocío —Escucho una voz masculina que me llama, al girar es Wesley — ¿Podemos hablar un momento? —Los dejo —Osvaldo me guiña un ojo a se escapa. Él se aproxima y mi corazón late fuerte. ¿Que me dirá?
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