Ceno sin muchas ganas, lavó los platos y me dirijo a la habitación. Él está mirando una serie de doctores en el televisor. Me voy a la cómoda y saco mi ropa para cambiarme. Luego voy al baño a ducharme. Decido llenar la tina, entibió el agua y me sumerjo. Las preguntas de Osvaldo aún resuenan en mi cabeza, que realmente somos. Hermanos, amigos o somos algo más. Necesitamos algún contacto físico para poder ser una relación de pareja. Quizás, en esta época es raro. No quiero seguir pensando. Me sumerjo por completo en el agua. Después de unos segundos que ya no tengo aires en mis pulmones salgo y empiezo a toser. — ¿Chio, estás bien? — escucho desde afuera la voz de Iván. — Si, solo trague un poco de agua. — Siento que intenta abrir la puerta, pero había puesto el pestillo. — Estoy bi

