Estos casi tres meses han pasado rápido. No me he sentido sola, ni en el trabajo ni en la casa. Osvaldo se ha vuelto mi pinki y la persona que desahogo mis frustraciones. He podido conocer a su novia Lili, una chica muy lista y algo celosa. Aunque él dice que la relación no es para un compromiso, el chico no puede vivir sin ella. — Jefa — Estamos caminando al almacén. — Dime — Le respondo. — ¿Puedo hacerle una pregunta? — Me detengo y lo miro con mala cara. — Dime — Pongo mis manos en forma de jarra esperando su famosa pregunta. — ¿Hasta cuándo va a fingir que es lesbiana con su vecino? — Así lo llama, le pedí que no dijera ni su apellido ni nombre ya que aún es auditor de aquí y no quiero conflictos o dudas al supervisar mi trabajo. — No sé, así estamos bien — respondo. — ¿Per

