Gritos

1442 Palabras
Ingreso al hotel por la puerta principal, me saluda el portero. Un hombre mayor. Paso a la recepción. —Buen día, bienvenida al hotel Estelar —Me saluda una chica. —Buen día, puede informarme si el Señor Ramón Suárez, ya llegó al hotel. —Ella arquea una ceja. —¿Puedo saber quién lo busca? —El joven de su costado me pregunta. —Tengo una reunión con el a las 7 am. —Me observan, ambos aún entre sorprendidos y intrigados. —Me brinda su nombre por favor, para poder anunciarla —Miro su gafete, se llama Kevin. —Rocío Delgado — Él coge el teléfono para marcar, cuando derrepente me devuelve la mirada. —¿Rocío Delgado? ¿la nueva gerente de A y B? — Si —Ambos me miran y parece que no lo creen. —¿Puede llamarlo?, mi tiempo es oro. —Si, claro señorita. —Proceden a llamar y baja un señor de unos 50 años, guapo para su edad. a Recibirme. — Buenos días Rocío —Viene y me abraza — Que guapa y joven eres. Bienvenida. —¿Cómo está Don Ramón? —Digo cortésmente, safandome de su abrazo. —Bien, por favor acompáñame, te enseñaré el hotel. —Asiento con la cabeza y caminamos juntos. —Se te ve mucho más joven en persona —Y dale con el tema de la edad, me molesta siempre esos comentarios. —Gracias, son solo números, mis habilidades son lo importante. —Claro, no dudo de eso, escuché mucho de tu trabajo allá. Me alegro mucho que estés aquí, se que harás cambios buenos para esta sede. Tienes todo mi apoyo. Me paseamos por todas las aereas hasta llegar a mi oficina. Conversamos un poco de como voy a proceder a evaluar y dar el diagnóstico inicial para realizar los cambios. Esperamos que sean las 8 para que me presenté al personal a cargo. — Te comento que tendrás casi 60 personas a cargo, sin contar el personal de eventos exporaneos que contratamos. Las edades son variables, desde muy jóvenes hasta mayores que tú. Espero que no tengas problemas y si alguien no quiere obedecer. Me comunicas. —No te preocupes, puedo yo manejarlo. Lo que si necesito es que me des carta libre. Incluso para despedir. —Lo tienes. Bajamos al uno de los restaurantes. Él empieza a presentarme, saludo y seguimos al segundo restaurante y al área de banquetes. Las miradas, son las mismas, curiosidad, negación, desagrado, morbosas. admiración. De todo hay un poco. Les explico mi forma de trabajo y como será la temática por estás dos semanas. —Ramón me presenta a mi sub gerente —Hola, soy Osvaldo Gutiérrez, mucho gusto —Me extiende la mano. —Mucho gusto, por favor, considera un apoyo y una guía en este año que permanecere aquí. Espero que puedas seguirme el ritmo y trabajar de la mano para la mejora de este hotel. —Si claro. —Necesito el reporte de reservas del hotel, eventos ya programados y reservas de los restaurantes para iniciar. El asiente y se retira, yo me dirijo a mi oficina y empiezo a trabajar. Revisar, números, costos, recetas. Conocer primero su estado para luego hacer las modificaciones. Así empieza mi semana, dónde creo que por un momento, Osvaldo me odia, lo he hecho buscar información, armar cuadros, ingresar a las áreas junto conmigo a trabajar y cubrir el puesto. En tres días despedí a 5 personas. No servían, no tenían vocación de servicio y otro estaba robando. Osvaldo se sorprendió, como podía darme cuenta de esos pequeños detalles, siendo una desconocida a esta operación. Pero mi experiencia es mi respaldo. Conseguí la admiración de él al cuarto día, eso motivo a continuar siguiendo mis órdenes. Solo llegaba a dormir casi 1 am de la mañana, hubieron días que me quedé en el hotel a dormir un par de horas. Sobre todo los días de fiestas y eventos. Solo cuando estaba en mi cama y todo era silencio, me acordaba del vecino del costado. No tuve la oportunidad de conocerlo. Y hasta la fecha en la madrugada no he escuchado ninguna bulla. Estás dos semanas, han Sido un caos, mucho relajo del personal, malas caras y gente con miedo al despido e podido implementar nuevas funciones y método de supervisión. Hoy desde despues casi en el hotel llegó a mi depa con una pizza familiar en mano. Me saco la ropa y solo me quedo en trusa. Me desparramó en mi cama y decidí prender la tele. Coloco una película en Netflix. Al tener sed, me levanto. Ahora sí me pongo un polo largo y me traigo de la cocina una botella de vino con una copa. Todo transcurre normal, hasta que escucho que tiran la puerta del costado, risas de una mujer. Pensé que el departamento del costado era de solteros. Al poco rato, los sonidos ya son más fuertes, es eso un grito y gemidos. ¡Dios! me tapo la cara con una almohada cuando escucho que la chica pide más, escucho nalgadas y el sonido de la cama choca con la pared. Mejor dicho mi pared. La chica grita, que la va a matar, que la va a romper, Jesús, acaso mi vecino es un europeo. Van casi 30 minutos sin tregua. Ya escuché que la chica ha dicho 4 veces que se corre. Intento subir el volumen de la tele para ignorar lo que pasa al costado. Me voy a la sala, pero igual el ruido es intenso. Pese al calor, cierro las ventanas para ver si disminuye la bulla. Pero es en vano. Después de una hora existe un silenció. Por fin a este chico se le acabaron las balas. Vuelvo a mi habitación, son las 10:30 de la noche, es temprano para el resto, pero para mí que debo de madrugar a las 5:30 am no. Voy a cerrar mis ojos cuando escucho una nalgada fuertemente que hasta creo que yo la sentí. La chica vuelve a gemir, el respaldo de mi cama, juraría que se mueve con cada embestida que da esa pareja. Hasta creo que me he mojado, prácticamente es como escuchar una película porno en vivo. Creí que está vez duraría poco, pero no, estaba bien equivocada, duro 45 minutos de gritos entre más, más, me vengo, no aguanto, por el culo no. Me vas a destrozar y otras palabrotas. Siempre los gritos de la mujer, nunca escuché su voz. Y lo único que rescate para descifrar a mi vecino, fue que lo llamaba guapo. No pude pegar el ojo en esa hora, lo único que conseguí es tomarme toda la botella de vino y ponerme más caliente que la tipa del costado. Después de un silenció de 15 minutos, escuché que la chica se quejaba, ¿Quieres que me vaya? ¿No puedo quedarme a dormir aquí? y unos cuantos reproches. Para luego escuchar el pum de la puerta que tiro. Parece que su cita, termino mal. Me recuesto y renuevo en mi cama, ya adormecida con tanto alcohol y con un autocontrol increíble para no tocarme mientras escucha el porno a mi lado. Me dejó llevar por una música suave, la música clásica que escuche el primer día desde su habitación. Me duermo profundamente. A la mañana, suena mi despertador, está semana haré el primer turno, así que debo ingresar 7 am. Me baño y me alistó rápido. Tomo rápido una taza de café y me meto una tostada a la boca. Bajo por el elevador —Buen día —Saludo al señor de la recepción. —Buen día señorita Rocío, anoche me preocupe, no te ví llegar. —Lo siento Manolo, me olvidé avisarte, ya regreso a mi horario normal, ahora solo haré turnos de 8 horas. Está mañana iré temprano y saldré plan de 6 pm. —Esta bien señorita, entonces no me preocuparé si no la veo ingresar. —Ahora en estos días defino mi horario, así que le haré llegar. Gracias por cuidarme. —Es una señorita encantadora y trabajadora. Y por lo que me dijo está sola. Así que con gusto la cuido como si fuese mi hija. —Gracias Manolo. —Me despido con la mano y camino hacia la puerta, pero decido detenerme y hacer la pregunta que me ronda desde que me mudé. —Manolo — Si señorita. — ¿Usted conoce a mi vecino?, Digo al que vive a mi costado — Su cara de sorpresa a la pregunta. —El joven Ivan, ¿a él se refiere? —Ivan repito en mi mente, tiene un bonito nombre.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR