Ashley casi pegó un grito de desaprobación cuando miró salir a Trisha en un vestido que parecía haber sido hecho de látex. – Ese no es el vestido que habías elegido – dijo Ashley, y no es que fuera una mojigata, simplemente era que Trisha se veía como una cualquiera. – Te equivocas, querida – Trisha uso ese tono de voz que tanto molestaba a todos – éste – dijo señalando el vestido – es el que yo elegí. El otro lo habías elegido tú. Como si fuera para una monja. – Pero... – Déjalo Ash – terció Liz, apenas había llegado con tiempo de Boston para la boda – Trisha se ve espectacular con ese vestido. Es... justamente ella. Simplemente con otro vestido no reflejaría su yo verdadero. Ambas rieron y Trisha se irritó evidentemente. No sabía por qué, pero ese comentario le había sonado a insul

