Ricardo se dio media vuelta, Mirella, Antonia y Luz habían ido tras de él y lo miraban intrigadas. -Entiendo que no puedas lidiar con tu duelo –Serena sintió sus mejillas arder cuando Antonia le habló de esa forma a Ricardo. No entendía por qué tenía que ser tan cruel - no todos son fuertes, pero, por favor, no asustes a mis invitados. -¿Esa mujer era tu invitada? -preguntó Ricardo señalando hacia la calzada, no había nadie ahí. -Lo era -respondió Antonia sin chispa de emoción en la voz, Serena sentía hacia ella una mezcla de admiración y miedo. Llevaba un conjunto color vino; falda larga hasta la mitad de las pantorrillas, blusa blanca de tela sedosa y bleizer ajustado en la cintura con botones dorados –hasta que la has espantado -Le hablaba a Ricardo, pero no lo miraba a los ojos,

