CAPÍTULO 37

1068 Palabras

La vuelta a casa fue extraña; silenciosa, pero alegre, las ropas de Ricardo y Serena estaban empapadas, ella moría de frío, pero una sensación de calidez le oprimía el pecho, eran nervios como cuando iba de compras y pasaba al lado de un grupo de chicos, era ese latir desbocado como cuando aquel monaguillo apuesto de la misa le sonreía, era todo aquello, pero era mucho más, intenso; superlativo. Serena tenía la vista clavada en la ventana, no podía admirar el paisaje de la ciudad; las gotas de lluvia lo empañaban todo el cristal, aun así, no apartó la vista ni un segundo, no quería ver a Ricardo, le daba vergüenza verlo durante demasiado tiempo y que él sospechara de aquellos sentimientos que estaban aflorando. -Deberían quitarse esa ropa en cuanto antes –dijo Luz en cuanto el auto se

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