Aquel periodo terminó cuándo empecé a mantener contactos regulares con Yanet, una joven de origen centroamericano y piel mestiza que, después de disfrutar de un primer periodo de estancia de tipo turístico para poder pasar unos meses con su hermana Tania, había conseguido un permiso temporal de residencia. La chavala acudió a mi domicilio para entrevistarse con mi madre después de leer en un periódico el anuncio que mi progenitora había puesto en demanda de una asistenta que, por la tarde, se ocupara de determinadas labores domésticas en la vivienda, como el fregar y recoger la cocina ó el planchar. Mi madre, viéndola joven y desenvuelta, decidió darla el trabajo aunque pocas semanas después la echó. Desde que la conocí me pareció que Yanet evidenciaba encontrarse un tanto necesitada de se

