Un par de meses después de finalizar mi rollo s****l con Tania me hicieron una buena oferta económica para irme a trabajar a otra ciudad. No me lo pensé y acepté. Lo primero que hice al llegar fue alquilar un pequeño pero acogedor y coqueto apartamento amueblado que, además de en mi residencia, pretendía convertir en un “picadero”. En cuanto me instalé y al encontrarme relativamente próximo al lugar de residencia de Carol intenté ponerme en contacto telefónico con ella pero unas veces no lo cogía y otras me colgaba en cuanto se daba cuenta de que era yo quien la llamaba por lo que un fin de semana me desplacé con intención de pasarlo junto a ella e intentar retomar nuestra relación pero, por más que insistí y aunque estaba casi seguro de que se encontraba dentro de su vivienda, no me abrió

