Aquel nuevo periodo de abstinencia s****l no duró tanto como el anterior y acabó cuándo los directivos de la empresa en la que trabajaba decidieron aumentar la producción lo que, a su vez, suponía incorporar más personal a las oficinas por lo que, después de producirse algunos ascensos y entre ellos el mío, comenzaron su andadura en la empresa cuatro bellas jóvenes llamadas Andrea, Beatriz, Fátima y Paloma. Como con las cuatro tenía que mantener una relación laboral más ó menos directa, no tardé en hacer amistad con ellas y al estar muy buenas, además de intentar tener algunos escarceos con ellas, me llegaban a motivar tanto durante el día que al acostarme por la noche me ponía boca abajo para restregar mi m*****o viril contra la sabana pensando que me estaba tirando a una de ellas hasta q

