Mi ama le indicó con un ademán que podía hacerlo. Y el Sargento prosiguió: —Durante estos últimos veinte años —dijo— he empleado la mayor parte de mi tiempo en la dilucidación de escándalos familiares, actuando en el carácter de agente confidencial. La única experiencia extraída de esa práctica doméstica, que tiene alguna relación con el asun- to entre manos, es la que especificaré en dos palabras. Mi experiencia me ha demostrado plenamente que las jóvenes de categoría y posición suelen contraer deudas en privado que no se atreven a reconocer ante sus más próximos parientes y amigos. Unas veces se trata de la modista, otras del joyero. En algunas ocasiones necesitan el dinero para algo que no creo haya ocurrido en este caso, y que no habré de mencionar aquí para no escandali

