Capitulo 29

1461 Palabras

¿Estaría allí alguien escuchando? La puerta se cerró antes de que llegara yo a la misma. Cuando miré a través de ella un instante después, me pareció que los faldones de la respetotable levita negra del Sargento Cuff desaparecían hacia la esquina del pasillo. Sabía él tanto como yo que no podía esperar de mi ayuda alguna, ahora que conocía yo el rumbo cierto que seguía en su pesquisa. En tales circunstancias se avenía muy bien con su carácter ayu- darse a sí mismo y el hacer tal cosa de una manera subterránea. Como no me hallaba plenamente seguro de que la persona que había visto era, en realidad, el Sargento —y no deseaba provocar un daño innecesario allí donde, el Cielo bien lo sabe, demasiadas cosas malas estaban sucediendo—, le dije a Mr. Franklin que uno de los perros s

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