No se en que momento me quede dormida, lo que si es que desperté por brazos apretándome más fuertes de lo que deberían, abrí los ojos para encontrarme con un sudoroso Erich que se movía y apretaba los brazos en torno a mi cintura, mi jefe estaba teniendo una pesadilla. No podía zafarme de su agarre por lo que con la mano que tenia libre, empecé a sacudirlo para que despertara, cosa que no funciono. Después de un par de bofetadas y llamarlo por fin abrió los ojos, incorporándose e incorporándome a mi. Entre jadeos fue soltándome poco a poco, ahora sus manos acunaban mi rostro en lo que pareció una inspección hacia mi persona, con cara de aturdimiento seguía mirándome como si fuese un gran diamante que podría costarle mucho dinero y que por nada del mundo perdería. - ¿estás bien?- me pre

