Bailar en ropa interior libera el cuerpo

1563 Palabras
Debía admitir que pasar tiempo a solas era una de mis cosas preferidas y el poco tiempo que durara esto de tener el departamento de Daniel para mí sola tendría que disfrutarlo al máximo, primero lo primero, encender el reproductor de ricos que tenía el lugar con el álbum native de one republic al completo, lo segundo era preparar la tina para un baño de espumas- estoy en estrés já- y por ultimo, buscar cosas para comer. Este cuerpo tropical, no se mantenía solo con buenas palabras. El departamento de Daniel tenia el equipo de música que se podía escuchar por todo el lugar, lo que hacia que fuera mejor, nota mental: colocar así el equipo en nuestro departamento, bueno, si es que podemos comprar un nuevo reproductor porque en esta quedamos pobres. Después  de mi largo, reconfortante y merecido baño, pasé a hacer otra de las acciones en mi lista de preferencias,  la cual era hacer nada, así que riendo, me tire- literalmente- en un sillón de cuero oscuro y allí con los ojos cerrados pase una buena media hora. Sin pensar ni siquiera en Damon. Un milagro.  Cuando me aburrí, me levante y fui a la habitación que tenia asignada, en ese momento escuche la canción counting star- mi preferida en ese momento- y empecé a bailar como loca que era, saliendo a la sala del departamento sin dejar de moverme, seguí así hasta llegar aa cocina para buscar que comer, me movía por ella buscando cosas  y segui bailando hasta que note algo extraño... Si mi vista no me fallaba había alguien en el sillón de la sala o quizás por tantos saltos de baile era mi gran y fabulosa imaginación. Tenía la mente de una niña de seis años. Admitido. Salí de la cocina en dirección a la sala y al parecer no lo estaba imaginando, sentado en el sillón grande estaba un hombre mirándome fijamente como si yo fuera un extraterrestre. El problema de esta situación no radica en el hecho de que ese hombre sea mi jefe el señor Erich Smith, dueño de tantas y tantas cosas ¡no, ahí no estaba el problema! el problema radicaba en el bendito hecho de que yo solo llevaba puesta mi ropa interior de encaje, y para hacerlo más intenso mi fina lencería era negra. Erich Después de lo que le paso a Layla no pude volver a concentrarme más en el trabajo, no dejaba de pensar en lo que les pasó y esperaba que todo les saliera bien, decidí salir de la oficina ya que en realidad no hacía nada productivo en ella, pero tampoco quería llegar a esta hora a mi casa, por lo que pensé en ir a visitar a mi hermano Daniel al que después de que tenia nueva novia no veía con tanta frecuencia. Lo que les hacía el amor a algunos. Molestarlo me ayudaría a dejar de pensar en mis preocupaciones y pensando en eso conduje hasta su complejo de departamentos. Cuando llegue a la puerta escuche música de one republic que salía de esta ¿desde cuando le gustaban canciones tan sentimentales?, al parecer el amor si le había dado fuerte a mi hermano; abrí la puerta con un juego de llaves que siempre llevaba, sabia que no estaría aquí con su novia, pues, por lo que me había contado ella trabaja hasta finalizada la tarde y al entrar no lo vi por ningún lado, supuse que estaría en el baño así que me senté en el sillón grande de la sala a esperar que saliera. Lo que me burlaría de él por sus nuevos gustos musicales. La canción de counting star lleno mis oídos y aunque no era mi estilo de música preferido esta me llamaba la atención asi que me relaje para prestarle atención a la letra, pero no paso un segundo cuando escuche una puerta abrirse y una chica totalmente conocida para mis ojos salir bailando y pasando por la sala sin notar mi presencia. Santa madre. No supe como reaccionar por lo que me quede "petrificado" en el sillón, ¡acababa de ver a mi asistente pasar en ropa interior de encaje bailando en el departamento de mi hermano! Era algo increíble y me sentía pegado al suelo por lo que me quede hay tumbado sin moverme en centímetro ¿será layla la novia de mi hermano? Esperaba que no, porque si ese era el caso nuestro juego iba a tener que terminar y por más que me molestara admitir, las sensaciones que me provocó esta mañana las quería descubrir. Lo que más me había sorprendido era que al parecer ella aún no se había dado cuenta de mi presencia... oh sí. Me sentía muy bien con eso. De esa manera pide admirar las curvas sinuosas que llenaban su cuerpo. Al verla salir de la cocina  mirándome fijamente como recordándose a sí misma que no está soñando, de un momento a otro mira sorprendida a su hermoso cuerpo, al parecer, ya había olvidado que iba media desnuda. Me encanto el hermoso rubor que cubrió sus mejillas haciéndome ver que su máscara de chica ruda era solo eso, una buena máscara. Permíteme descubrirte, cariño. -Se... Señor Smith- oh por fin la intimido, sentí un cosquilleo bajar por mi columna al escuchar los temblores de su voz- ¿Qué hace usted aquí? - Señorita Anston podría preguntarle lo mismo. Este es el departamento de mi hermano menor. -¿Daniel es tu hermano?- su cara de sorpresa no pudo ser mas linda ¿pero que estoy diciendo? Como decía, algo me estaba ocurriendo. - Eso me han hecho creer a lo largo de los años ¿usted es su novia? -¿qué? - preguntó pasmada- no... No, es mi amiga Ana, recuerda que dijo que vendríamos al departamento de su novio. -Ah, ya entiendo- y si que entendía, no comprendía porque una parte de mi se sintió feliz de que no fuera así, seguramente eran esas bragas y sostén de encajes n***o que se veían también en su hermosa figura.... Ya, tenía que dejar de pensar en eso, concentración- entonces ¿me puedo atrever a hacerle una pregunta? - Pero si lo acabas de hacer-dijo poniendo los ojos en blanco, se cree muy sarcástica- pero si, esta bien. Layla... -¿tienes por costumbre bailar desnuda? El muy maldito tiene estampada una sonrisa perversa, cosa que lo hace muy sexi, ash necesito concentrarme ¿Cómo era capaz de preguntarme algo así sin inmutarse? Yo no podría preguntar algo así por lo hemos no ha alguien que no conozco tanto. Mi instinto me hizo cubrirme con un cojín pero la verdad es que resolvía nada con eso, pero tampoco quería levantarme para buscar algo de ropa, no se porque me molestaba, total, ya me había visto cuando cruce y cuando me quede mirándole como una boba en el momento que descubrí que si había alguien en la casa. Como era de estupida. Pero como él y yo tenemos nuestros jueguitos, había que seguirle la corriente. Por eso mi plan será ver hasta donde aguanta sin inmutarse. Habrán paso que llegaba yo. - No estoy desnuda- dije con una voz que creía más sensual- y si, siempre que puedo lo hago. - Interesantes pasatiempos anston- coloco su mano en su barbilla con sus ojos brillantes pegados aún a mi- muy interesantes debo decir. Es oficial me está siguiendo el juego. Aquí vamos. ¡Al ataque! -Si yo también... -el sonido de mi teléfono me hizo callar, lo que propició que comenzara otra fase del juego que llevaba acabo, me levante sin el cojín y fui hasta el reproductor de Daniel. Con una sensualidad que no sabía que tenía en realidad me agaché para detener la música y luego tome mi teléfono para responder la llamada- ¿hola? Al escuchar la voz al otro lado de la línea olvide por completo el juego dejando la tensión que llevaban mis hombros y dejando toda mi sensualidad al lado. Me desparrame en el suelo con la comodidad de los dioses. La llamada era de mary para preguntarme si me encontraba bien, al parecer la pusieron al tanto de lo ocurrido en la oficina y había hablado con Ana, después de tratar de convencerla de que ya todo estaba bien, mientras hablábamos de lo que íbamos a hacer me gire un segundo para ver a Erich quien me miraba muy atentamente le dirigí una mirada coqueta y seguí hablando con mi amiga y hermana querida hasta que colgó. Volvemos al juego. - Iré a cambiarme- me volví a girar para mirarlo, el solo asintió lo que me hizo darme cuenta de que había ganado la batalla, oh si- vuelvo en seguida. Me dirigí a la habitación y cuando ya estuve ahí empecé a dar saltitos celebrando mi victoria. Un punto más para Layla.  Erich... La muy desgraciada estaba jugando conmigo y yo como todo un tonto caí en su juego, no tanto al principio, pero cuando fue a apagar el reproductor, tuve que clavar los dedos en el sillón para no ir tras ella, era un hecho, ella estaba jugando sus cartas y las estaba ganando y terminó de ganar cuando se volteo a verme. Dulce Jesús. Sentía unas intensas ganas de seguirla hasta la habitación y hacer cosas con ella y no cualquier cosa pero si lo hago le dejaré claro que me interesa un poco de ese modo y eso no es lo que quiero, porque yo quería y quiero ganar en este juego, por esa razón y encontra de la voz en mi cabeza que me decía que la siguiera. Me quede aquí a esperarla y mientras lo hacia pensaba en cosas bonitas para que mi amiguito se volviera a dormir.
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