Ahh
Mmm
oww
¡Que lindo campo de flores! cuantos colores y variedades habían en un solo lugar y bailan para mí. Ya me sentía la reina y todo.
Oh y esos círculos de colores....... Eran muy bonitos pero al fijarme en ellos por varios segundos mi vista fallaba.
Un maldito pitido hacia que me des concentrara ¿porque arruinas mi momento feliz?
Abrí mis ojos lentamente y me di cuenta de que era un sueño, tan lindo sueño de flores y circulitos. ¿Pero dónde estaba? ¿Porque estaba acostada?, levante un poco la cabeza para quedar a nivel y ver lo que estaba ocurriendo.
Santo padre.
De repente sentí la mano de Erich -digo mi jefe- a mi lado, tenía el ceño fruncido lo que hacía que se viera extremadamente sexy, desvié la mirada y, me di cuenta que estaba en una habitación de hospital y con una vía en mi brazo...
-¿Me puedes decir porque estoy aquí?- pregunte a mi jefe un poco irritada.
- Te desmallaste después de que hablaste con Ana- se sentó en el taburete que estaba al lado de la cama con la seguridad de siempre. Aunque debía admitir aunque fuera a regañadientes, que no actuaba como un tonto- y como no reaccionabas te traje aquí.
Sentí que mis mejillas se calentaban por el rubor que tenía que tener extendido en toda la cara, me imaginaba lo raro que podría a ver sido eso y seguro tuvo que llevarme en brazos... una parte de eso me hacia sentir bien, otra avergonzada, esperaba que no tomara ventaja de mi estado.
Dejando eso de lado aún no sabía la razón para estar aquí, queme algunas neuronas y aún así no logre recordar nada más que haber entrado a la oficina de mi odioso jefe.
-Sr Smith ¿tiene usted idea de lo que pudo ocasionar que esto pasara? -pregunté tratando de no morderme la lengua.
-¿En serio no lo recuerda?- su mirada cambio de seriedad a pena. ¡Ah no, eso sí que no!
Iba a responderle que no, cuando recordé la llamada de Ana y que me había dicho que nuestro edificio de había incendiado y que ya no tenemos casa... si cierto eso era estamos sin casa.
Espera un segundo.
!ESTAMOS SIN CASA!
¡Oh Dios mío que haremos ¡Y no menos importante ¿como estará Ana.?
Rápidamente intente levantarme pero el agarre de m jefe se hizo más fuerte en mi brazo haciéndome sisear.
-¿Pero qué hace? suélteme, tengo que ir con Ana- estaba tratando de apartar su enorme mano. Sin mucho resultado obviamente.
-No puedes irte hasta que aparezca el doctor y te dé el alta- respondió el haciéndose el sabiondo.
- Pero Ana me necesita-insistí sin tomarle responderle mordaz mente- ella está sola justo ahora y seguro preocupada porque no he ido. Pensará que me ha pasado algo de camino.
- Debes tranquilizarte, después de traerte le dije lo que paso y me dijo que su novio la ayudo con algunas cosas y que se quedarían allá mientras tanto- se levanto de la silla caminando hacia la puerta. Levantó la mirada hacia mí fulminandome al momento- de todas maneras iré por el doctor, no intentes nada.
Malote.
Asentí y el salió de la habitación, nunca se me hubiese pasado por la mente la idea de que mi insignificante jefe pudiese ser buena persona en muy pocas ocasiones, pero aun así seguía inquieta y la idea de ir al departamento de Daniel para vivir allá mientras encontrábamos otro no se me quitaba de la cabeza, espero que todo saliera bien.
Cerré los ojos y suspire exasperada. Tenía que tranquilizarme y pensar con claridad. Tendría que llamar al seguro y de paso, gastar lo que quedaba en nuestras cuentas corrientes.
****************
Erich....
Cuando vi que a layla se le cayó el teléfono, la mire buscando una respuesta pero se estaba poniendo pálida, cuando la toque estaba muy fría, le pregunte que le pasaba pero en ese mismo instante se desmayó cayendo en mis brazos, por suerte, trate de despertarla y al ver que no respondía la levante en mis brazos y la lleve fuera de la oficina. Le pedí a Susan que me abriera el asesor y que fuera conmigo para que me ayudara a llevarla, al pasar a recepción todos estaban mirándonos pero no les preste atención a los que me preguntaban qué pasaba.
Después habría tiempo para esas cosas.
Rápidamente la subí al coche en la parte de atrás para que Susan la sostuviera. Una vez que estuvieron aseguradas encendí saliendo a la calle.
Llegue lo más rápido que pude al hospital más cercano que estaba a diez minutos y al fijar mi vista en el retrovisor vi que Layla no despertaba aún. Asustándome más.
Cuando entramos a urgencias rápidamente la subieron en una camilla y no me dejaron pasar con ella
Por qué momento me sentí extraño, no sé porque sentía la necesidad de estar junto a ella que hasta por un momento me puse a pelear con una enfermera para que me dejara ir junto a Layla.
Estaba mal. Muy mal.
Después de uno largos minutos un doctor salió preguntando por su familia, le dije que era su jefe y que yo la hubiese traído. Me miró largamente antes de empezar a hablar. Después de preguntarme como había ocurrido me dijo que fue solo un desmayo por emoción y que estaría bien que le pusieron un suero vitaminado pero que pronto despertaría.
Suspiré aliviado.
Después de otros largos minutos, me dejaron entrar con ella y al verla aún sin abrir los ojos sentí un nudo en mi estomago, ¿pero que me pasaba? ¿Porque rayos me importa tanto lo que le pase a mi asistente?
Una voz en mi cabeza me decía que porque me gustaba, pero rechazaba la idea ¿como puede gustarme Layla? claro que no, ni que estuviera loco saldría con ella, no después de que insulto y lo seguía haciendo. Pero debía admitir, a pesar de mi orgullo que algo me hizo quedarme junto a ella para ver cuando despertara. A pesar de que detrás de esas puertas se encontraba susan y que con gusto se hubiese quedado con ella.
*********
Layla...
Después de que el doctor me revisara y dijera que podía irme, me levante de la cama ya sin el suero vitaminado puesto, le agradecí al doctor por todo y también a mi jefe aunque odiara admitirlo, se había portado muy bien conmigo.
Llame a Ana y dijo que me iría a buscar así no tendría que volver con mi jefe, no quería abusar de su buen estado de humor, pero él quiso quedarse conmigo hasta que ella llegara. En 15 minutos el auto Toyota azul de Ana estaba aparcado a la entrada del hospital. Y una muy desaliñada pequeña de largo cabello castaño salió a mi encuentro.
- Una vez más gracias señor Smith- le dije mientras nos acercábamos al auto.
- No tienes nada que agradecer- me abrió la puerta del auto para que entrara- espero que mejore. Nos vemos el lunes.
- Hasta el lunes- cerré la puerta y a mi lado en el lado del conductor tenía unos profundos ojos grandes u cansados, lo que significa que Ana lloró y mucho.
Mi pobre hermana.
-¿Ya estás bien?- dijo Ana mientras se adentraba en el tráfico.
- Sí, creo que me impactó demasiado la noticia. Demasiado drama hasta para mí.
- Por suerte no viste todo lo que ocurrió, porque hubieses muerto entonces.
Eso me encantaba, a pesar de lo mal que pudiéramos estar las bromas y risas seguían igual. Parte de nuestra nacionalidad es lo que dicen.
Los dominicanos sonreían a pesar de las desgracias, siempre.
Estábamos todos locos.
- No seas tan dramática Ana- suspiré - ahora deberíamos pensar en que vamos a hacer.
-Daniel tuvo que salir por trabajo, así que tenemos el departamento para nosotras- Ana se detuvo ante un imponente edificio de pijos- no te preocupes por eso ahora, tienes que estar bien, que tu jefe pueda llevarte en brazos, no significa que yo también.
- Por lo menos dime lo que perdimos. ¿No hay nada que salvar?
- En realidad layla- Ana se detuvo en la entrada y mirándome con sus enormes ojos- nos quedaron las cosas de las habitaciones, gracias a Dios, pero no podemos volver al nuestro departamento a vivir. Ya pensaremos en electrodomésticos y en los muebles.
- Con lo que amaba ese lugar -dije tristemente.
No era el mejor lugar del mundo pero era muy bonito, todo lo que nos podíamos permitir pero ahora estaba sin mi hermosa tv y tantas cosas regadas por la casa que me harán mucha falta.
Mi hermosa bebé, te extrañare caja mágica de los muñequitos.
- Entremos para que coloques las cosas en la habitación que te dejo Daniel, yo dormiré con él.
Definitivamente, este si es un gran departamento, es hermoso, con colores neutros como me gustaban las cosas desde siempre. Me atrevería a decir que es cuatro veces más grande que el nuestro o que nuestro ex, aun no me llevo con la noticia. Con altos ventanales y lindos azulejos en la cocina. Siempre decía eso.
Luego de un rato adaptándome a la nueva habitación que obviamente era muchísimo mas grande que mi ex habitación, entró Ana para decirme que tenía que volver a su trabajo para terminal con unos papeles pero que llegaría temprano.
Me despedí de ella con un abrazo, por eso de sentirme un poco vulnerable. Pero con la certeza de que las cosas mejorarían.