Chirriantes sirenas

1509 Palabras
Creo que paso más de media hora en la que -mi aún nuevo jefe- me pregunto cosas sobre mí. De seguro pensaría él que podría intimidarme- pobre iluso- si supiera que mientras más preguntas me hacía, más leía sus intenciones y por lo que podría ser veía eran más que simples preguntas para conocer a su nuevo asistente, el quiere conocer todo para saber por dónde centrarse en su juego por lo que paso el domingo por la noche.  Me salió vengativo. Lindo, inteligente y vengativo. Ñau ñau.. Como soy tan buena persona,  lo dejaba creer que le seguía la corriente en el juego para que, cuando sintiera que me iba ganando, tumbarlo, metafóricamente, de su nube y sin paracaídas. Después de que se aburriera, salí para ir al café que estaba en una esquina de la empresa y comer algo rápido, estúpido jefe que no me dio tiempo para más, pero ya le llegara su momento ... ¡Disfruta el momento, bebé! Para mi sorpresa, el lugar resultó ser increíblemente bueno y con un gran Sándwich y mi jugo de naranja que nunca faltaba el disfrute del pequeño momento para mí. La tarde paso lenta después de eso en la oficina, el me llamaba cada vez que le apetecía y yo pues subordinada al fin, tenía que tras de él, cuando Salí a las siete ya estaba oscuro y un poco nublado, la suave brisa fría de los últimos meses del año se encuentran en la ciudad que me encantaba, así que feliz de la vida, conduje hasta el departamento escuchando una república, la música me hace sentir tranquila y ayudaba en gran medida siempre que la necesitara; y justo ahora, era todo lo que necesitaba para olvidar a mi amado jefe. El departamento se encuentra aún solo, aunque Ana no tarda en llegar, tenemos los mismos horarios de trabajo según lo visto, lo que era muy agradable debido a que siempre estaríamos allí para hacernos compañía. Bueno, siempre y cuando ella no estaría con su amado novio. Lo que era casi todo el tiempo. El amor, el amor. Después de encender las luces fui a mi hermosa, pero desastrosa habitación y después de un baño reconfortante Salí para buscar algo de comer, ya que en esta vuelta me iba a quedar más delgada de lo que ya era. No podría dejar que eso pasara. Mis kilos eran mis fieles compañeros. - Hola layla ¿Cómo te fue en el primer día? - Ana dijo Ana mientras se dejó caer en el sofá. Tirando en la pequeña mesa del café su bolso y portafolio de mujer profesional. Teníamos que aprender algunas cosas más de mujercitas. - ¿Cuál de todos los actos dramáticos del día quieres saber primero? Eso es como esperar de su atención. Al instante, estaba señalada encima de mi impidiéndome ver la televisión. Pecado universal. - Layla Aston, no me digas que ya te despreciaron en el primer día- negué con la cabeza sin dejar de sonreír- entonces, si no es así comienza a contar todo sin excepción de nada. Cuéntame hasta lo más tonto. Ana ya había subido los pies y sostenía sus rodillas con las manos lo que tengas solo significa que estaba ansiosa por saber, ¿Quién pensaría que mi día serio tan interesante? - ¿Te acuerdas el domingo en la noche cuando salimos, y de lo que paso con el estúpido ese? Poniendo los ojos en blanco se rió. - No me digas que trabaja en el mismo lugar- Ana apretó mas sus manos, señal universal de estar más ansiosa. - No solo eso querida mía- me levante para hacerlo más dramático, casi tirándola en el proceso- ese estúpido es "mi amado jefe" Creo que si no tuviese su mandíbula pegada al rostro en este momento estaría en nuestro alfombrado piso de madera sosa, como vi que aún no reaccionaba y seguía boqueando como un pez, le conté con lujo de detalles todas las incidencias de este interesante día o dicho de otra forma, el gran encuentro entre mi "amado jefe" y yo. - Entonces- ¡al fin reacciono! Debía darle un premio, Dios que lenta- piensas seguirle el juego a .... ¿Cómo dijiste que se llama? -  - Erich, Erich papucho Smith. Y si, pienso seguirlo. ¿Es que acaso no me conoces? Después de un rato riendo nos levantamos para buscar algo de comer y luego nos quedamos viendo los vampiros diares hasta que el sueño me estuvo ganando, esto de estar levantándome temprano me quita mis horas de sueño en los que reparaba mi belleza y todo eso que decían en f*******: y además, necesito energías si quiero seguirle el juego a Erich. Así que desde hoy, dormiría temprano y desayunaría piedras o lo que fuera necesario.  ........... Paso el martes, igual de interesante que el lunes con las únicas diferencias fueron que esta vez no me acribillo a preguntas y que me fui almorzar con Mary quien, como era de esperarse, también se quedo boquiabierta con mi pequeña historia dramática. Después de varias reuniones bien aburridas en las que me hicieron participar, yo "amado jefe" me llamaba a su oficina más que el lunes; si sigue así creo que me quedare en su oficina a pasar la última hora de trabajo del día. Ya que podrían, con el cansancio de moverme de un lado a otro podría hasta poner una hasta una cama y recostarse mientras escuchaba sus argumentos. Después de una obligatoria comida el miércoles con mi jefe, fui temprano a la casa ya que él pensaba salir de la ciudad y si no me cayera tan mal se lo habría agradecido, con todo el trabajo que representaba ser el asistente de un empresario como él debería ya vacaciones. Mis siguientes horas fueron para dormir plácidamente y recuperar todo mi sueño perdido y además de obtener tiempo para mi adicción, los libros, cosa que ya me hizo falta. Me ponía nerviosa si no leía por lo menos tres capítulos en un día. Y ya hoy era jueves, gracias a Dios, casi terminaba la primera semana de trabajo y tenía que admitir que en un pasado cercano este trabajo lo tuviese sin haber conocido a Erich me habría gustado pero .... Ahora ¡ahora! después de lo que paso con mi poco adorable jefe me encanta este trabajo, me fascinaba, tener que soportarlo hacia más entretenido, porque en vez de jefe y subordinaba parecenmos un mal matrimonio de novela dramática. - Señorita Aston ¿puede venir por favor? - La voz de mi jefe me saco de mis pensamientos conspiradores y perversos. - Ya voy señor- aun eran solo las 8:30 de la mañana y ya había empezado con su llamadera, creo que de este trabajo salgo al manicomio. Y eso Que yo ya estaba en camino a el. - Adelanteme dijo al tocar la puerta y tomé el asiento señorita Aston. Compuse mi mejor cara de niña inocente, sonriendo como si fuera un día bello y soleado. No podría mostrar hostilidad, no señor, siempre era una mujer correcta y educada. Bueno ... En contadas ocasiones lo era. Tome asiento y enseguida sentí que mi teléfono vibraba en mi chaqueta azul marino adorada. Al mirarlo vi que era Ana y aunque me extrañaba que me llamara sabiendo que estaba con mi jefecito, bloquee el teléfono pensando en llamarla después. Cuando levante la mirada ahí estaba el con su mirada sexi observándome fijamente. Ahí estaba, y qué conste, él era el que estaba buscando problemas. Me lavaba las manos. Me llamaban pilatos.  - Necesito que me acompañe al almuerzo con el señor Estévez de inversiones Estevez- se levanto de su asiento, caminando lentamente, ¿Por qué siempre tiene que hacerlo para hablar conmigo? Cierto, el cree que me intimida con su mirada y como esta tan lindo cree ... Control layla, control. - Esta bien señor Smith- desvié el curso de mis pensamientos a conspiraciones contra él, al tiempo que ponía una de mis inocentes sonrisas- ¿necesita algo más? - si ...- el teléfono regresó a un sonar y otra vez era Ana, resultante extraño porque como antes mencionó, nunca me habla en horas de trabajo, debe estar pasando algo y esperaba que nada malo. Levante mi mano para que Erich parase de hablar porque no estaba prestando atención a nada de lo que me dijo. Mi corazón latía fuerte mente mientras tomaba la llamada y mirando hacia mi jefe me lo ponía al oído. - Señor discúlpeme un momento, es importante- me gire para responderle a Ana tratando de controlar mi respiración- Hola Ana, más ¿pasa algo? Al otro lado del teléfono podemos escuchar un molesto ruido de sirenas a través del teléfono, querido Dios que no sea nada, los nervios de Ana en su voz.   -! Por el amor de Dios Ana háblame! - Grite cuando pasados unos largos segundos no me había contestado. - Es que ... es que Anthony nuestro vecino me llamo a la oficina, y ... pues ... - ¿What? Ana ¿que? - ya los nervios no me soltabandilo de una vez y listo mare. No es momento para dramas. - pues ... nuestro edificio ... nuestro edificio se incendio ... - ¿Qué me estás diciendo? - Que estamos sin casa layla- ahora Ana sollozaba- perdimos casi todas nuestras cosas ... El edificio solo se encendió y ya. Y entonces ... Se jodio la cosa.
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