Patito feo
Soy Casandra una joven de veinticinco años, para muchos poco agraciada o por lo menos eso es lo que me han hecho sentir en toda mi vida, desde niña fui rechazada por estar un poco pasada de peso y usar lentes correctivos, porque soy miope, gracias al maltrato que sufrí por parte de la sociedad y muchas veces por mi propia familia he llevado conmigo una carga de inseguridades difícil de soportar
Cuando estaba cursando el último año de la secundaria, recuerdo que un chico guapo llamado Mateo se fijo en mí, el era un año mayor que yo, simplemente no podía creer que alguien como yo pudiera gustarle a alguien como él, era como estar viviendo un sueño, comenzamos siendo amigos y ya luego me pidió que fuera su novia, yo feliz acepte, me gustaba y sentía que era capaz de hacer todo por él, nos dimos el primer beso y desde ese instante pensé y me hice a la idea de que era el hombre de mi vida, un día estábamos en su casa y me pidió la famosa prueba de amor, yo tenía mucho miedo pero aun así acepte, todo era válido para no perderlo
Llegamos a su habitación, todavía la recuerdo con claridad, la pared estaba llena de imágenes alusivas al futbol, tenía una cama pequeña y las sabanas eran color azul oscuro, con un gran balón en el medio, sin duda era un gran fanático del deporte, me tomo de la mano y me acerco mas a él, creo que de lo nerviosa que estaba podía escuchar los latidos de mi corazón, en ese momento estaba por cumplir los diecisiete años y si se que era un acto extremadamente irresponsable lo que estaba a punto de suceder, pero mi amor por él era más grande que mi propia vergüenza, si mamá me viera en esta situación se enojaría mucho, ella siempre nos dice a mi hermana y a mí que lo ideal es llegar virgen al matrimonio, puras y castas como lo hizo ella con papá, aunque en realidad ese no fue impedimento para que el la dejara por una mujer más joven y no solo la dejo a ella, nos dejo a mi hermana Ana y a mí también
Mateo me dio un suave beso y me saco de mis pensamientos, con voz ronca me pregunto si estaba preparada, yo solo puedo asentir, no sé si lo estaba pero ya no había vuelta atrás, el me beso, me acaricio, pasa sus manos por cada espacio de mi cuerpo, cuando me iba a quitar la camisa yo me tense un poco, el se detuvo y me dijo que si lo deseaba podíamos parar, yo lo incite a que continuara y el gustoso acepto, ahora si la ropa estaba demás, cuando ya estaba en ropa intima escuche unas risotadas que salían de su closet , en seguida lo empujo y el también estaba a punto de morir de risa, en ese momento mi mundo se paralizo
¿Cómo fue capaz de hacerme algo tan bajo?
Sus dos amigos Carlos y Ender salieron de su escondite y el les lanzo mi ropa para humillarme aún más, comenzaron a jugar lanzándola de un lado a otro, las lagrimas corrian por mis mejillas, no podía creer lo que me está sucediendo, le pregunte porque me hacia eso y con toda la maldad del mundo me respondió que él jamás se enamoraría de una rolliza como yo, que todo era parte de un reto en el que el premio seria una cita con Naty la chica más popular de la secundaria, escuchaba todo lo que decían y mi vergüenza crecía a cada segundo, Carlos por un momento tuvo compasión de mí y me entrego la ropa, me la coloque rápidamente y sin decir nada Salí corriendo del lugar
Cuando llegue a mi casa mi hermana me pregunto ¿qué paso pato?, yo ni siquiera pude responder ella me llamaba por ese apodo porque para todos yo era el pato feo de la familia y en ese momento me sentí mas horrorosa que nunca antes, me encerré en mi habitación y por nada en el mundo quería salir, mi madre se preocupo al verme pero no pude contarle nada, lo más probable es que también hubiese sido juzgada por ella, era una gran mujer pero estaba llena de prejuicios
Los días pasaron más lento que de costumbre, Mateo no fue capaz de disculparse, pero su mama al enterarse de lo ocurrido lo envió a casa de sus tíos en otra ciudad, ni siquiera lo dejo terminar el año escolar, un día que hable con ella me pidió perdón y me dijo lo apenada que estaba por lo que me había hecho su hijo, por supuesto que ella no era culpable, por el contrario se comporto conmigo como una amiga y solo a ella le pude contar con detalle lo sucedido ese fatídico día
Cuando finalizo el año escolar me sentí liberada, había quedado asignada en una universidad de Madrid y ya pronto me iría de Cádiz la ciudad que mas ame desde siempre, pero la que más odie en ese momento, por culpa de un imbécil que había hecho pedazos mi corazón
Para agregarle un poco de amargura a mi fealdad, llegue a ser la mejor estudiante de todo el colegio, desde que comencé en primaria, para todo el mundo era una especie de nerd, que más de uno uso para poder lograr pasar de año
En la universidad me gradué con honores y como era una genio sin amigos, estudie dos carreras universitarias, una fue Administración de empresas y la otra para ser maestra, siempre me gustaron los niños y ellos siempre gustaron de mi, tal vez me veían con el corazón inocente, hasta que la sociedad destruye esa inocencia, como era de esperarse de ambas carreras Salí siendo la mejor
En el último año de universidad conocí a una chica tan noble como un ángel, llamada Julia, era de mi edad y gracias al universo construimos una gran amistad, mejor dicho una hermandad, tanto así que rentamos un piso para las dos, yo no trabajaba pero por suerte mi papa en esos tiempos entro en razón y me ayudaba a costear mis gastos, que padre no estaría orgulloso de tener una hija genio, por el contrario mi hermana Ana aun no sabía que quería estudiar y llevaba años tomándose un tiempo para pensar que era lo que realmente le gustaba, nosotras éramos totalmente diferentes, ella era bastante hermosa, delgada, cabello liso largo y pelirroja, yo por el contrario era rolliza, cabello rizado rubio y aunque tengo los ojos verdes uso lentes y los mantengo ocultos
Mi hermana no sufría por los hombres, más bien ellos sufrían por ella, cosa que dudo llegue a pasar conmigo, ella siempre se interesa en temas de moda y belleza, yo prefiero la informática o la tecnología, también un poco de ciencia, somos dos polos opuestos pero nos amamos y llevamos muy bien, si nunca le conté lo de Mateo la razón fue muy sencilla, mi hermana sin pensarlo dos veces hubiese ido a arrancarle la cabeza y como yo no quería que mamá se enterara de nada, preferí callar
Todo lo que he vivido me hizo ir en más de una ocasión al psicólogo, cosa que me agradezco a mi misma profundamente porque he mejorado y me acepto tal cual como soy, ya no soy tan gordita como antes pero de igual manera evito ponerme ropa ajustada, ahora me cuido mas en las comidas y se puede decir que siempre he tenido buen trasero, mi cintura está más delgada y no tengo grandes pechos pero son de tamaño considerable, pero todo lo escondo, tal vez me acostumbre a ser un patito feo.