Capítulo 18: Condición

1122 Palabras
—Es el esposo de la mujer que es nuestra competencia, no te confíes, madre. —Dio media vuelta y salió del despacho, un poco más y mete la pata. Siempre que se trata de Elizabeth, él pierde el control y actúa como un idiota. Elizabeth miró los papeles y negó en repetidas ocasiones, Ossian es mucho más de lo que ella pensó, la vida no ha sido fácil para ese niño y odia por todo lo que ha tenido que pasar. —Señora, ¿Envió por mí? —Eli metió los documentos en la gaveta de su escritorio. —Sí, Olivia, necesito que hagas algo por mí. —La chica se acercó con rapidez. —Por supuesto. —Elizabeth suspiró. —Necesito que investigues todo lo referente a las empresas de Jayden Bennett y que saques cita con sus clientes, diles que yo personalmente los atenderé. —Le pasó una carpeta. —Esa es la propuesta, debes sacarle copia y entregarla a cada cliente. —Olivia jamás la cuestiona, pero eso le dio demasiada curiosidad. —¿Por qué quiere hablar con esos clientes? No son tan importantes. —Eli alzó el mentón. —Es el responsable de todas las noticias que han salido de mí. —Se acomodó en su puesto, siente el impulso de enviar a Jacob y que le haga pagar por usar a Ossian, pero debe ser más cruel. —Lo dejaré sin nada, enviaré a esa empresa, a la quiebra y a todo aquel que lo defienda. Por eso necesito que los convenzas a todos de darme esa cita. —Olivia asintió. —Por supuesto, cuente conmigo. —Dijo poniéndose en pie, ha presenciado cómo su jefa le ha estado quitando los clientes a los Hamilton con facilidad, no duda que Bennett quedará en la calle en menos de nada. —Señora. —Jacob entró a la par que Olivia iba saliendo. —Aquí estoy. —Se paró frente al escritorio. —¿Desea que me haga cargo? —Eli negó, realmente lo desea, pero no puede. —No, está bien, Jacob. Tengo algo mejor para él. —Lo miró a los ojos. —¿Tú también viste lo que yo? —Jacob asintió. —Sí, justo ahora dos de mis hombres lo están vigilando, está en el mismo lugar en el que lo dejé. —Elizabeth se paró de su puesto y miró por el ventanal. —Quiero que lo capturen y le saquen la información, necesito saber si Bennett es el responsable de que me sigan. —Volteó para mirarlo. —Y no lo olvides, una vez tengan las respuestas, envíenlo lejos y que no vuelva. —Sí, señora. —Jacob hizo una reverencia y salió del despacho. Quien sea que ha estado tras de ellos los últimos días, está buscando información de su jefa y se está aprendiendo todas sus rutinas. Ha pasado un tiempo desde que no hace un trabajo de ese calibre y lo va a disfrutar mucho. —¿Cómo está mi preciosa esposa? —James se recostó en el marco de la puerta. —¿Por qué ese ceño fruncido? —Elizabeth sonrió al mirarlo. —Hay un cliente de los Hamilton que me lo está poniendo difícil, además hay una construcción que está teniendo problemas y por supuesto hay otros tantos que mueren por tener una cena con su esposa, señor Ferguson. ¿Cómo no tener este ceño fruncido? —Se puso en pie y caminó hacia él. —Cierre la puerta, deseo un beso y muchos mimos de mi esposo. —James obedeció, cerró la puerta y se abalanzó contra su mujer. —Carajos, amo estos labios y este precioso cuerpo. —Apretó su trasero. —¿Quieres que te quite el estrés? —La tomó en brazos y la sentó en el escritorio. —Estoy deseoso. —Hundió su dureza entre sus piernas. —James. —Eli jadeó al sentirlo tan duro. —No me hagas esto, no aquí. —Cerró los ojos por las caricias en sus piernas. —Vamos, cielo, relájate. —Besó su cuello y ella no tuvo más opción que dejarse llevar, ¿Cómo resistirse a esas caricias y esos besos? —Tenemos que hablar antes. —Lo miró a los ojos después del candente beso, debe centrarse. —Mmmm. —Jadeó apretando los dedos en el borde del escritorio, James es muy hábil con los dedos. —Podemos hablar después. —Su dureza tomó el lugar de sus dedos. —Por ahora dejemos que nuestros cuerpos se comuniquen. —Elizabeth se aferró a los hombros de su esposo y se dejó llevar, ya no estaba cuerda, ahora toda ella es fuego ardiente. Tras hacer el amor, ambos se quedaron abrazados por un largo rato, con sus cuerpos unidos y las caricias reviviendo lo sucedido. James decidió sentarse en el sofá con Eli sobre él, ama tenerla así. —Es sobre Ossian. —Dijo tras la insistente mirada de su esposo. —Gordi, no puedo dejarlo, no puedo abandonarlo. —James endureció el gesto. —Sé lo que me dijiste, pero no podría... —Elizabeth. —La cortó. —Es un adolescente, ¿No es mejor adoptar a un bebé? ¿Por qué lo has hecho sin mi consentimiento? —Elizabeth intentó ponerse en pie, pero James no se lo permitió, se volvió a clavar en ella, provocando un chillido de placer en su mujer. —Responde. —Exigió molesto. —Sabía que te negarías. —Lo miró a los ojos con seriedad. —Sabía que no lo aceptarías y por eso hice todo el papeleo a tus espaldas, solamente debes firmar el papel y... —James la alzó y la volvió a sentar con fuerza. —James... —Gimió sabe que está furioso, sabe que se lo hará pagar haciéndolo de manera brusca. —Te dije que no. —La obligó a dar otro sentón. —Te lo dejé claro, Elizabeth. —Mordió su cuello con fuerza. —Te dije que no quería adoptar a ese niño. —La rabia se percibía en su voz, no poder darle un hijo propio a su mujer, lo vuelve cada día más loco. —Podemos ser unos padres para él. —Se aferró a sus hombros, James se ha descontrolado. —Por favor, entiéndeme, te lo suplico. —¡Mierda! —Gruñó besándola en la boca, ¿Por qué no puede mantener su decisión? —Lo acepto. —La miró a los ojos. —Pero con una condición. —Elizabeth cerró los ojos, no puede centrarse cuando su esposo está poseyéndola de esa manera. —¿Cu... cuál? —Preguntó a duras penas. —Que hables con Christian y le preguntes directamente las cosas.
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