Francescca —¿No dices nada? —No sé como reaccionar a eso —Malek pasó la mano por su oscuro cabello —. ¿Quién fue el desgraciado que te hizo eso? Me encogí de hombros. —¿Acaso importa? Seguramente ahora debe estar pudriéndose en el infierno —dije con desdén —. ¿Por qué no me dijiste nada a cerca de tu pasado? —Tenía miedo —la respuesta de Malek me tomó por sorpresa —. Tenía miedo de que te alejarse de mí una vez que conocieras a un ser tan despreciable como yo. —Mis razones son muy diferentes a las tuyas —respondí —. Yo solo quiero olvidar lo que una vez viví, pero a pesar de mis esfuerzos parece que la mafia no dejará de perseguirme. Estoy atrapada —Malek se mantuvo en silencio, como si me repentina confesión le resultara difícil de procesar —pero lo que más me duele es que hayas cre

