Capítulo 12

1361 Palabras
Malek Cuando vi a entrar a Francescca a mi oficina lo primero que pensé fue que Ann lo había logrado, no sé como convenció a la novata para trabajar conmigo de nuevo, pero de lo único que estaba seguro era de que aprovecharía esta oportunidad para demostrarle que tenía una idea errónea de mí. Solo me preocupaba limpiar mi imagen, eso es todo. Y si íbamos a trabajar juntos lo mejor sería mantener solo una relación laboral, así que las tres reglas seguirían en pie. —Para conocer el caso primero tienes que conocer como funciona la mafia —desde ahora ella iba a conocer el verdadero trabajo de un abogado penalista. —¿Qué es esto? —Sus ojos bicolores de centraron en el pequeño esquema que acabo de escribir. —La mafia se divide en distintas partes —comencé —. Pero la más común es esta; la primera de ellas es el jefe, es decir, la cabeza de un grupo de la mafia, su deber del jefe es mantener a su familia en el negocio y al ser el más poderoso poseen territorios en los cuales trafican su mercancía —expliqué —. Después siguen el underboss, quien es la mano derecha del jefe por así decirlo, es el encargado de sustituir al jefe en caso de que este muera o sea capturado y el que sabe como se maneja cada negocio, es el representante ante situaciones que no tienen relevancia. El asesino a sueldo es del que debes cuidarte, es quien se encarga de proteger al jefe y a la familia a costa de su propia vida, es un asesino profesional. Son los encargados del trabajo sucio. En ningún momento los ojos de Francescca se despegaron del esquema y escuchaba con atención cada una de mis explicaciones. —Y por último están los soldados, que son a quienes se les distribuye la droga para que vendan la mercancía en los territorios correspondientes y también son los que se enfrentan a la policía —Francescca prestaba atención a cada una de mis palabras, era como si estuviera meditando cada parte de la información que le estaba brindando. —¿Cómo sabes todo esto? —Me tensé. Si tan solo supiera. —He tenido algunos casos —respondí desviando la mirada —. He estado investigando y estoy seguro que Cedric cumple su papel como líder. Si atrapamos a Cedric podremos dar con el resto de sus colaboradores. —¿Y cómo podemos inculpar a Cedric Hayes en el narcotráfico? Sabes que no podemos inculpar a nadie sin pruebas —asentí, eso estaba más que claro. —Hablé con Lucas Hult esta mañana, me dijo que se puso en contacto con el contador de Royal Palace para exigirle lo correspondiente a su liquidación; sin embargo, el contador le dijo que el hotel está pasando por un mal momento y no cuentan con los suficientes fondos para pagarle —Francescca soltó una risa fingida. —Esa es la excusa más estúpida que he escuchado —se mofó, yo también pensaba lo mismo —Cedric Hayes tiene una gran cadena hotelera en todo el país. —Le dije a Lucas que lo vería hoy a la hora del almuerzo y plantearíamos una solución. —Una auditoría —dijo de repente, no pude evitar sentirme satisfecho por su propuesta —. ¿Qué hay de los fondos que Lucas descubrió? Era una generosa cantidad, con la auditoría podríamos encontrar algo relacionados con el lavado de dinero. —Exacto, usaremos el caso de Lucas para investigar más a fondo. —Sí. No mentía cuando dije que esta chica tenía un futuro brillante como abogada, es una pena que el idiota que tiene como prometido no sepa valorarlo. [...] Francescca Nos detuvimos frente a un restaurante que se encontraba en la quinta avenida, ahí nos encontraríamos con Lucas Hult. —Abogado me alegra verlo de nuevo —saludó un hombre rubio de anteojos. —Lucas —Malek estrechó la mano de su cliente para después mirarme a mí —. Te presento a mi compañera Francescca Trembley, ella apoyará en tu caso. —Es un gusto conocerla señorita Trembley —Lucas me ofreció una mano. —El gusto es mío. Tomamos asiento en una de las mesas del restaurante, Melek y Lucas ordenaron café mientras que yo solo ordené un jugo de arándanos. —Mi colega y yo estuvimos repasando su caso y creemos que debemos proceder de otra forma —comenzó a explicar Malek. —¿De qué forma? —Tendremos que levantar una demanda contra el hotel —los ojos de Lucas se llenaron de terror. —No quiero meterme en problemas legales ¿sabe quién es Cedric Hayes? Es el hombre más poderoso de la ciudad —el miedo en los ojos de Lucas no me pasó desapercibido y al parecer Malek también lo había notado. —¿A qué le teme señor Hult? —Inquirí, mi pregunta pareció tomarlo desprevenido. —Solo quiero mi dinero. —Y lo tendrá —aseguró Malek —. Pero necesitamos que nos ayude. —Debe haber otra forma —ambos sabíamos que iba a ser difícil convencer a Lucas. |—Trataremos de llegar a un acuerdo ¿le parece? —Propuso Malek. Cuando estuvimos solos, el silencio reinaba en nuestra mesa, este caso sería más difícil de lo que pensé. —Si no logramos un acuerdo no tendremos opción y aunque a Lucas no le agrade la idea tendremos que poner una demanda —jugué con trozo de pollo de mi plato, Malek tenía razón. —¿Qué pasa con la auditoría? —Pregunté mientras Malek llevaba un poco de pasta a su boca. —Tarde o temprano tendremos que hacerla, solo es cuestión de tiempo —suspiré, solo espero que todo salga bien —. Terminando de comer iremos al Royal Palace, le haremos una pequeña visita a Cedric. [...] El hotel Royal Palace estaba ubicado en el centro de la ciudad, era lo suficientemente vistoso para llamar la atención de los turistas que llegaban a Nueva York. Las puertas de cristal se abrieron en donde un elegante lobby nos recibió, la decoración era exquisita. Que el hotel careciera de fondos era la peor excusa que pudieron inventar. —Bienvenidos al hotel Royal Palace ¿habitación para dos? —Preguntó la recepcionista en cuanto nos vio acercarnos. —Queremos hablar con su gerente —pidió Malek, su expresión era seria, pero al mismo tiempo amable. —Venimos en representación de nuestro cliente Lucas Hult —hablé. La recepcionista tomó el teléfono y marcó una serie de dígitos, ambos nos limitamos a esperar hasta que un hombre de cabello blanco y elegante uniforme se acercó a nosotros. —Soy Roger Wilson, el gerente del hotel. —Soy Malek Eljal y ella es Francescca Trembley —nos presentó —. Somos los representantes legales de Lucas Hult, antiguo gerente de este hotel. —Entiendo, hablemos en mi oficina —seguimos al gerente hasta una elegante oficina. Todo en este hotel irradiaba riqueza y elegancia. —Por favor —Roger nos señaló unas sillas y tomamos asiento —. ¿En qué puedo ayudarlos? —Como sabrá, mi cliente fue despedido hace una semana sin justificación además el hotel se ha negado a pagarle la cantidad correspondiente a la liquidación —acusó Malek. Roger se mantuvo en silencio escuchando atentamente la acusación de Malek y con cada palabra su ceño de fruncía cada vez más. —Se le ha dado al señor Hult la cantidad correspondiente a los años que prestó sus servicios al hotel —Malek soltó una risa fingida. —Eso es una burla señor Wilson —defendí —. Nuestro cliente lleva laborando aquí desde hace quince años, lo adecuado es el veinte por ciento de su salario —esta vez fue el turno de Wilson de reír. —Debe estar bromeando, el hotel no le dará más. —¿Es su última palabra? —Preguntó Malek mientras jugaba con el lapicero en sus manos. —Así es. —Entonces nos veremos obligados a poner una demanda en contra de Royal Palace.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR