Francescca
—¡Franny! ¡Franny!
—¿Decías? —Miré a Clary quien me miraba con preocupación —. ¿Qué?
—Te dije que me pasaras esos documentos —miré el estante en donde se encontraban las órdenes de aprehensión.
—Toma.
—Estás muy distraída Franny ¿es por lo que pasó ayer?
—No —negué inmediatamente.
—Está bien.
Ella tenía razón, estaba distraída. No por el hecho de la pelea que tuvo Varick con Malek, sino por la pelea que tuve yo con él, en verdad no podía creer que él fuera tan cínico, se merecía esa bofetada, pero ¿entonces, por qué me siento tan mal? Continué repasando los argumentos que utilizaríamos en la audiencia de la próxima semana, todo tenía que estar en orden y no podía darme el lujo de cometer un solo error, ya que. Clary confiaba en mí. Estábamos concentradas en nuestro trabajo hasta que alguien tocó la puerta.
—Adelante —dijo Clary, no tenía interés de saber quién había llegado, solo me interesaba terminar mi trabajo.
—Ann, que sorpresa —la mención de Ann hizo que dejara a un lado lo que estaba haciendo —. ¿Sucede algo?
—Quiero hablar con Francescca ¿vamos? —Asentí.
Cerré la puerta de la oficina de Clary para que Ann y yo pudiéramos hablar en el pasillo sin interrupciones.
—¿Qué sucede? ¿He hecho algo mal? —Pregunté al instante, temía haber cometido algún error.
—Para nada, al contrario. Desde que llegaste has ayudado mucho a nuestros abogados, te lo agradezco —asentí.
—¿Pero?
—Has tenido muchos avances; sin embargo, me gustaría que retomaras el caso que está llevando Malek —abrí mis ojos con sorpresa. Ni loca.
—Yo no creo que sea buena idea.
—Ese caso lo hemos llevado desde hace dos años y no podemos darnos el lujo de perder más tiempo, así que, necesito que apoyes a Malek en todo lo que puedas —sentí mi cuerpo tensarse ante su petición, no podía trabajar con él después de lo que pasó, pero Anne era la jefa.
—No creo que a Malek le agrade la idea —traté de persuadirla.
—La que está al frente de este bufete soy yo, así que, ni Malek ni nadie debe cuestionar eso, desde hoy comenzarás a trabajar con él ¿cuento contigo?
—Sí —y como si esa fuera la respuesta que había estado esperando se fue satisfecha.
[...]
—¿Y bien? ¿Qué quería Ann? —Clary me espera del otro lado de la puerta con los brazos cruzados.
—Desde hoy iniciaré a trabajar con Malek de nuevo —ella soltó un chillido como si le hubiera dado la mejor noticia del mundo —. No creo que pueda trabajar con él después de lo que pasó —llevé mi mano a mi rostro tratando de ocultar mi desesperación —Clary, yo lo golpeé —ella casi se desmaya ante mi confesión.
—¿Qué tú hiciste qué?
—Él le dijo a Varick que yo no era buena abogada y para lo único que servían las mujeres era para gemir en la cama —la boca de Clary se abrió en una gran "O" como si no creyera lo que le acababa de decir —.Y el muy cínico me dijo esta mañana que tengo un gran futuro como abogada, no lo soporté y lo golpeé.
—Esta vez tengo que ser muy franca contigo Francescca —esta era la primera vez que ella me hablaba de manera brusca, la abogada había entrado en escena —. No debiste golpearlo, sabes que con la violencia no solucionas nada.
—Lo sé.
—Sabes, no soy muy cercana a Malek, pero lo conozco lo suficiente como para decirte que él jamás sería capaz de decir eso —no respondí —. Si hay alguien que respeta el trabajo de las mujeres ese es Malek.
—Entonces estás insinuando que Varick ¿mintió? —Clary negó.
—Sabes que como defensores de la ley no podemos acusar a nadie sin pruebas; sin embargo, en este caso me temo que no deberías confiar tanto en lo que dice Varick —tensé mis labios.
Al igual que Clary confiaba en Malek, yo confiaba en Varick y no podía desconfiar de él. En este caso ¿quién estaba mintiendo?
[...]
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Esa fue mi pequeña rutina de relajación antes de tocar la puerta de la oficina de Malek, no podía creer que volvería a trabajar con él después de lo que pasó, todavía mi intrigaba lo que Clary me dijo, alguno de los dos estaba mintiendo y no sabía quién, dejé esos pensamientos a un lado y me toqué la puerta.
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—Adelante —con ese simple sonido de su voz, provocó que todo mi cuerpo se tensara.
Abrí la puerta, para mi sorpresa toda la oficina se encontraba de cabeza, había miles de papeles extendidos por todo el escritorio y por el suelo, si que me esperaba trabajo con semejante desastre. Malek se encontraba sin despegar su vista de los papeles que estaba leyendo, no traía puesta su chaqueta y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta los codos, sus cabellos azabaches se encontraban desordenados y su corbata mal acomodada, él lucía cansado y frustrado, llevar un caso de esa magnitud debía ser muy cansado para una sola persona. Por un momento sentí la necesidad de disculparme.
—Hola —saludé.
—Hola —respondió al mismo tiempo que despegaba su mirada de los documentos para enfocar su mirada en la mía.
—Eh...yo...—las palabras no eran capaces de salir de mi boca, no sabía como inicar.
—Ann me informó que trabajaremos juntos —dijo él rompiendo el incómodo silencio. En el fondo agradecía que fuera Malek quien continuara la conversación, ya que, yo no era capaz de mirarlo.
—Así es.
—No tengo problema con eso; sin embargo, para volver este trabajo más ameno para ambos sugiero que las reglas que establecí en un principio sean llevadas a cabo —el tono amable que compartí con él antes de nuestra pelea se esfumó.
—Está bien, no tengo problema con eso —Malek asintió y siguió trabajando, por mi parte yo me dirigí al archivero para comenzar con mi trabajo de asistente personal.
—¿Qué estás haciendo? —Lo miré confundida.
—Voy a ordenar el último archivero, la última vez no lo hice.
—Tengo una pregunta Francescca — sus ojos grises se clavaron en mí fijamente —. ¿Siempre sueles actuar tan precipitadamente? —levanté una ceja, por un momento creí ver una sonrisa en el rostro de Malek —todo lo que hago tiene una explicación —no comprendí lo que quería decir o hacía donde pretendía llegar — . ¿Dónde está el expediente de Nicholas Bronw?
—En el primer estante a la derecha —respondí sin dudar, había ordenado dos veces ese expediente ¿cómo iba a olvidar su
ubicación? —Lo ordené por fecha.
Malek se dirigió al estante y comenzó a buscar entre las carpetas hasta que logró encontrar lo que buscaba, en sus manos traía una carpeta con información confidencial, información que no podía ser revelada a nadie que no perteneciera al ámbito legal.
—¿Leíste el expediente? —Asentí —. ¿Recuerdas lo que decía? —Hice memoria, recordaba los datos exactos y relevantes del caso.
—Nicholas Bronw, un hombre de treinta años, conocido por ser el mayor traficante de drogas, fue encontrado en uno de los callejones cerca de South Bronx vendiendo cocaína y estupefacientes; sin embargo, la policía nunca pudo obtener información para quien trabajaba, ya que, fue encontrado muerto en su celda —expliqué.
—Uno de nuestros abogados tomó el caso y junto a la policía llegaron a un acuerdo los ojos grises de Malek se posaron sobre el expediente —. Brown diría todo lo que sabía a cambio de reducir su condena.
—Pero lo asesinaron antes de que pudiera hablar.
—Exacto.
—¿Eso qué tiene que ver con el caso? —Malek no respondió, solo tomó una hoja y un lápiz, comenzó a trazar una especie de esquema.
—El día que Nicholas fue interrogado dijo un nombre y ese fue Cedric Hayes —mordí mi labio inferior —. Sin embargo, él murió antes de dar su declaración y a pesar de que sabíamos que Cedric era sospechoso jamás hemos podido encontrar nada en su contra. Él sabe maquillar muy bien sus negocios —la muerte de ese hombre no fue un infortunio, sino era un claro homicidio para silenciar a un soplón.
—Mira.
Malek colocó frente a mí la hoja en la que había garabateado una especie de palabras. Las cuales leí en voz alta.
El jefe.
Underboss.
Asesino a sueldo.
Soldados.
—¿Qué es esto? —Pregunté aún sin entender.
—Para conocer el caso, primero necesitas conocer como funciona la mafia.