Francescca
¿Cómo era posible que una persona cambiara de actitud tan repentinamente? Un momento era un hombre dulce y amable que dijo las palabras correctas cuando me sentía perdida y después regresó aquel hombre que mantenía esa mirada fría e inexpresiva.
—Francescca espera... —la fuerte mano de Malek se enganchó en mi muñeca impidiendo que me marchara.
—¿Qué crees que haces?
—Es mi hermana ¿de acuerdo? —Soltó de repente, no puede evitar demostrar mi sorpresa ante sus palabras.
—¿Hablas de la mujer que estaba contigo cuando llegué al bar? —Sabía que mi pregunta era imprudente, pero moría de curiosidad por saber quien era esa mujer.
—Vamos dentro ¿quieres?
—Está bien.
No volvimos a sentarnos en la barra de nuevo, decidimos permanecer en una mesa alejada del bullicio del lugar, el área de no fumadores era la adecuada para poder hablar tranquilamente.
—Esa mujer era Dalia, mi hermana mayor —comenzó a decir.
El recuerdo de una fotografía apreció en mi mente, una hermosa mujer de cabello castaño estaba retratada junto a Malek y otro hombre. Solo que cuando la vi esta noche su cabello era rubio y estaba más corto que en la fotografía.
—Tuvimos un problema hace nueve años, no sabía nada de ella hasta ahora —miré con atención sus manos, las cuales estaban entrelazadas y hacían presión entre ellas como si tratara de contener lo que sentía —. Ella me buscó y debo admitir que su presencia me dejó confundido.
—¿Te dijo por qué regresó? —Su mandíbula se tensó y el movimiento de sus manos se hizo más notorio.
—Ella me dijo que se arrepentía de lo que hizo en el pasado y que no quiere perder contacto conmigo otra vez.
—¿Y tú quieres verla de nuevo?
Malek llevó sus manos hacia su cabeza en un gesto desesperado, estaba confundido eso era evidente; sin embargo, no sabía como ayudarlo.
—No lo sé —su cabeza se mantenía entre sus manos con la mirada fija en el suelo —. Estoy confundido.
—Pon los pros y los contras en una balanza —sugerí mientras extendía ambas manos —. Analiza que pesa más, si los problemas del pasado o su relación como hermanos —al no obtener respuesta de su parte decidí continuar —no sé que clase de problema tuviste con Dalia, pero piensa esto ¿es más fuerte el pasado que el amor por tu familia?
—Dalia me dijo la verdadera razón por la que no supe de ella, lo hizo por mi bienestar.
—¿Lo ves? Ella quiso aclarar las cosas contigo, pero si te ha genera conflicto, habla con ella. Dile lo que sientes —sugerí.
—Es más complicado de lo que parece, pero creo que tienes razón —una sonrisa arrogante se formó en mis labios.
—Siempre la tengo.
—Que modesta —dijo él con sarcasmo —. Creo es muy tarde ya, te llevo a tu casa.
[...]
Por más que le dije a Malek que podía llegar a casa sola porque vivía a unas cuantas calles, él se negó a dejarme ir sola. Ahora nos encontrábamos de camino a mi departamento, él iba unos cuantos pasos más adelante que yo, pero estábamos lo suficientemente cerca para entablar una conversación; sin embargo, nos mantuvimos en silencio.
—Llegamos.
—Así parece —hice una mueca de disgusto cuando nos detuvimos frente al edificio.
No estaba lista para ver a Varick en este momento, no después de la pelea que tuvimos.
—No pareces muy feliz de llegar a tu casa —no respondí, no quería entrar en detalles de lo que pasó con mi prometido —. ¿Él te hizo algo?
—¿Eh? ¡No! —Me apresuré a decir —. Solo es que peleamos, una pelea estúpida. Eso es todo.
Malek me miró poco convencido, pero decidió pasarlo de largo. No es que no confiara en él, al contrario, esta noche Malek me demostró que es más de lo que dicen de él en la oficina, me demostró que además de ser un excelente abogado es un excelente compañero y más adelante podría ser un excelente amigo. Una extraña sensación apareció en mi vientre, desde que conocí a Malek no podía quitar su rostro de mi mente, había algo en él que me atraía inevitablemente.
—Creo que es mejor que suba, es tarde.
—Espera Francescca —pidió antes de irme —préstame tu teléfono —lo miré desconcertada, pero no me resistí al entregar mi teléfono.
Él marcó un número y mi celular comenzó a sonar, después comenzó a guardar un nuevo contacto en mi agenda.
—Sabes que tengo tu número ¿cierto?
—Tienes el número que uso para el trabajo, pero no mi número personal —me sorprendió saber que Malek usaba dos teléfonos —. Llámame si necesitas algo.
—Gracias Malek, por todo.
La confusión me carcomía, me costaba creer que Malek había dicho aquellas palabras en la parrillada ¿y si Varick mentía?
—Malek dime la verdad —sus ojos se enfocaron en los míos alentándome a continuar —. ¿En verdad piensas que las mujeres solo sirven para...
—No —me interrumpió, gesto que agradecía porque me costaba decir aquellas palabras —. Yo nunca dije eso. Sé que es imposible que me creas, pero al menos merezco el beneficio de la duda ¿no crees?
—Estoy de acuerdo, cualquier persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario —Malek sonrió ante mi comentario.
—Nos vemos mañana.
Entonces sucedió lo inesperado, Malek se inclinó y rozó sus labios contra mi mejilla, ese simple roce provocó que mi corazón bombeara sangre tan rápido hasta el punto de querer salirse de mi pecho.
—Hasta mañana Franny.