Frank y Jon se encontraban caminando por las calles destrozadas de la horripilante Nueva York con dirección hacia el sur. Jon cargaba en su espalda a una lastimada Amanda mientras que Frank debía llevar el doble de equipaje y vigilar que nadie los atacara.
Frank estaba bastante furioso, como no lo había estado en años, no sabia como, pero un grupo de personas habían logrado encontrarlos mas rápido de lo que deberían en aquella terraza y mientras que los tres trataban de que los zombies no se dieran cuenta de su ubicación, estos aprovecharon para disparatarles, probablemente con un rifle de caza de cuya bala impacto en Amanda. Jon había entrado en pánico y casi comenzó a gritar cuando vio como Amanda caía al suelo en un charco de sangre, Frank tuvo que darle un golpe en el rostro para que no gritara y le tapo la boca con las manos.
Frank también se había asustado, pero en una situación como aquella, debían mantener la calma, por muy difícil que fuera... Y esto era algo que Frank no hacia muy bien.
Frank soltó a Jon y fue directamente a ver como estaba Amanda arrastrándose por el piso, no podían saber si el francotirador aun los tenia en la mira y si ellos morían, Amanda indudablemente lo haría también. Frank se arrastro y la reviso, respiraba forzadamente y tenia los ojos entreabiertos, sudaba y gemía. Reviso el lugar del impacto, por una suerte que era casi absurda, el disparo solo había impactado en el hombro, por encima del pecho, pero no lo suficientemente cerca para causar una muerte inminente.
Frank volvió con Jon gateando y le dijo que buscara el botiquín y la tratara mientras el trataba de buscar de donde provino el disparo. De los dos, Jon era por mucho el mejor en cuanto primeros auxilios se refería y era lo mejor que fuera el, el que la tratara.
Frank agarro el rifle de Jon y comenzó a buscar al francotirador con la mira, se arrastro por cada esquina de la terraza y busco en todas las direcciones que pudo, pero no logro encontrar nada, sabia que el disparo vino del sur por la trayectoria de este y la forma en la que Amanda cayo, pero la lluvia dificultaba bastante el asunto. Al final Frank estuvo por unos minutos hasta que logro encontrar a un grupo de personas en un edificio abandonado con unos puentes colgantes en varios lados de este... Frank sabia bastante que aquel era uno de los lugares de caza de los Conejos Salvajes, el y Jon en persona habían tomado esa zona hacia bastantes años, cuando aun era esclavos de los conejos.
Este grupo de personas estaban escapando de varios zombies y por un momento Frank tuvo el tiro para matar al menos a tres, pero decidió no hacerlo, no por una razón mayor, simplemente no lo hizo porque no quería gastar balas, no tenían muchas de rifles y además, en aquel momento lo ultimo que debían hacer era ruido, eso volveria mas loco a los zombies de lo que ya estaban.
Frank los dejo escapar y pudo ver como estos huyeron por los puentes colgantes, aquellos debían de ser conejos. En la ciudad, hacia ya varios años, los conejos crearon lugares y caminos secretos por todos lados, desde puertas secretas en edificios, hasta caminos que llevaban hacia las alcantarillas o permitían escapar de aparentes callejones sin salida. Frank conocía varios de esos caminos, el mismo había ayudado a hacer varios de ellos.
Aquello no era bueno, si unos conejos habían logrado encontrarlos, el resto de ellos no debía estar lejos, los conejos siempre van en grupos grandes y aquellos no parecían un grupo de cazadores, así que tendrían que irse rápido del lugar.
Mientras que Frank seguía vigilando que ninguna persona o zombie los interrumpiera, Jon curo lo mejor que pudo la herida de Amanda que al parecer no estaba tan mal como aparentaba. Amanda gemía de dolor mientras que Jon cosía la herida, pero aguantaba lo mejor que podía para no gritar, esa chica era bastante resistente, esa era una de sus mejores virtudes. Jon debió de tardar casi media hora en terminar de tratar la herida y Amanda logro rápidamente levantarse de nuevo... Solo para caer pocos segundos después, al parecer el impacto había sido fuerte y ahora Amanda se encontraba sin suficientes fuerzas para mantenerse de pie.
—¡Tenemos que irnos lo mas rápido que podamos de esta mierda de ciudad! —exclamo Amanda entre maldiciones mientras Jon la sostenía para que no se cayera.
Frank también pensaba lo mismo, no podía estar mucho mas tiempo allí, pero aun así, debían esperar a que la lluvia parara y hasta que eso no pasara, estaban básicamente atorados, aquel lugar a diferencia de otros escondites de los conejos, no conectaba con otros caminos, aquel fue exclusivamente hecho para que nadie además de ellos supiera de su existencia para ocasiones de emergencia como aquella.
—Amanda, calla la boca y descansa por una maldita vez —Le regaño Jon, este la puso en el suelo y la sentó, esta se veía molesta de que la trataran de esa forma... De manera tan delicada.
—Tenemos que esperar, tal vez una hora o así... Pero créeme, una vez que termine la lluvia, nos iremos lo mas rápido que podamos —Frank se acerco a Amanda y le puso su mano buena en su hombro bueno—. Solo quédate quieta por un tiempo
Amanda bufo, pero hizo caso y se quedo tranquila, incluso durmió por un tiempo, probablemente por el dolor y los analgésicos.
Frank decidió aprovechar ese momento para revisar sus cosas, en teoría tenían todo, sus armas, sus suministros y sus balas, pero cuando habían tenido que escapar del auto, dejaron algunas botellas de agua, ahora solo tenían tres botellas y una de las pistolas, la que Frank usaba para protegerse mientras dormía, se perdió en su escape, pero además de eso y de los utensilios que Jon tuvo que usar para tratar a Amanda, estaban perfectamente bien... O lo mejor que se podía estar en esa ciudad infernal.
Frank comenzó a pensar que harían a continuación, tendrían que tomar los callejos paralelos al camino principal que llevaba al camino del sur, a las afueras de la ciudad. El único problema es que aquello los atrasaría demasiado, pensó en usar los caminos de los conejos, pero si aquel grupo estaba activo, era altamente peligroso, tomar esa opción aumentaría la posibilidad de que se encontraran con conejos y a diferencia de los otros grupos, estos no tendrían tanta misericordia con ellos... Estos no les tenían en muy alta estima.
Frank saco un pequeño mapa de la ciudad que tenia en uno de sus bolsos, el mapa no era muy grande y no era muy preciso, ya que representaba a la ciudad hacia mas de sesenta años, así que no era muy útil, pero al menos lo ayudaba a tener una mejor visual, además, por desgracia, el conocía bastante bien muchas de las arreas de la ciudad... Después de todo, lo obligaban a salir constantemente en expediciones y batallas por toda la ciudad cuando era un conejo...
La mejor opción que Frank encontró para salir lo mas rápido de la ciudad, fue por desgracia, tomar la calle principal hacia el sur, puede que fuera muy peligroso, pero los callejones los harían ir demasiado lentos y otros caminos debían estar demasiado conglomerados de zombies por la lluvia, además de que era mas seguro que si el comandante Moises los encontraba, este definitivamente no tendría ninguna piedad y los torturaría con mucho dolor y lentamente hasta matarlos, el hombre no debía estar muy feliz desde que el había matado a su hijo... Frank tampoco lo estaba, por mucho tiempo, Mario había sido como un hermano mayor para el y a veces aun se sentía mal al recordar su rostro muerto... A pesar de que había sido el quien le había quitado el ojo de un disparo... Y fue el quien... Quien...
"No pienses en eso ahora... No en este momento"
A Frank las manos le comenzaban a temblar cada vez que recordaba su horrible pasado, había tardado mucho tiempo en sepultar todas las cosas aqueresas que el y todos a su alrededor han hecho para poder seguir con vida, pero aun así, todos sus pecados y malas acciones emergían constantemente en sus pensamientos... Y los rostros... Frank veía los rostros por todos lados, por un momento podía estar perfectamente bien, pero al siguiente se encontraba con una cara en frente que no existía, la cara de una persona que el mato... Y sus gritos lo atormentaban, lo castigaban, lo reprochaban y acosaban, tratando de volverlo loco, de hacer que perdiera el deseo de vivir, que se arrepintiera de sus actos... Seguía rememorando aquel fatídico día cuando había matado a tantos conejos, cuando Frank perdió gran parte de su cordura, pero aquel no era lo único que aun lo atormentaba, todos esos momentos en los que Frank tubo que matar, todos los asesinatos que ha cometido... Frank recordaba perfectamente la cara de todas las personas que había matado, pero solo lograba recordar los rostros antes de morir, con esas caras de terror... Todo lo que alguna vez había hecho lo destrozaba por dentro, consumiéndole y haciéndole saber que lo que ha hecho estaba mal. Pero eso no era necesario, el ya sabia mejor que nadie todas las cosas malas que ha hecho y si de el dependiera, Frank se tiraria por aquel edificio hacia los zombies para que estos pudiera devorarlo, para poder de una vez por toda acabar con su sufrimiento... No, no con su sufrimiento, sino con el de los demás... Si el dejara de existir, menos personas saldrían lastimadas y muchas menos morirían...
«¿Es acaso esto realmente vivir?, ¿Cuándo en cada segundo desearías que tu vida acabara?»
Frank pensaba constantemente en eso... Pero luego veía a Amanda y Jon y recordaba porque seguía vivo, no era porque realmente quisiera, lo hacia porque debía protegerlos, Frank no podía dejar que ninguno de ellos muriera, eran las únicas dos personas en ese asqueroso mundo que tenían un poco de decencia y no podía permitir que este mundo los devorara a ambos... No debía vivir por si mismo, sino por otros. Esta era la razón por la que Frank se ponía constantemente en situaciones tan peligrosas, con los Martires y los Sagrados, a Frank no le interesaba que su vida acabara, pero todas esas personas sufriendo lo hacían pensar que dar su vida por una causa mayor era mucho mejor que simplemente dejarse matar.
Y eso era lo que Frank hacia, por mas estúpido o peligroso que algo fuera, siempre trataría de ayudar a aquellos inocentes que estuvieran en peligro, no como para remendar sus errores o para reivindicar sus actos, lo hacia porque de esa manera su muerte no seria en vano... Y tal vez en el proceso podría crear un mundo mejor, un mundo donde Amanda y Jon pudieran vivir como una feliz pareja y pudieran tener hijos... Pero aquel era un sueño estúpido el cual Frank nunca le había dicho a nadie... Hasta a el ese sueño le parecía hipócrita, el no merecía llegar a ver algún día un mundo mejor...
Después de un tiempo de esperar, la lluvia paro aproximadamente después de una hora, los zombies comenzaron a dispersarse rápidamente mientras algunos se quedaban juntos. No importaba que tan normales los zombies fueran, Frank nunca lograba acostumbrarse a ellos, este podía quedarse mirándolos por horas y no habituarse a ellos. Por alguna razón, algunos zombies preferían estar en pequeños grupo mientras que otros se quedaban en conglomeraciones de decenas de muertos o algunos preferían estar solos, como en el caso de los blancos o como con los sapos, no tenia ni idea de porque era esto, nadie realmente le daba mucha importancia a esto, simplemente aceptaban el mundo en el que vivían en vez de hacerse preguntas... Frank también era así antes, el solía ser casi una maquina sin pensamientos propios que solo hacían lo que le dijeran... Pero desde ese día, su forma de pensar cambio, no el día en que había matado a todos esos conejos, no, uno mucho peor... Aquel día era el único momento en su horrible vida que siempre quería recordar, por mas devastador que fuera, aquel día era muy importante...
«Cuando todos ellos murieron... Y no pude salvarlos...»
Pero Frank se sacudió la cabeza, estaba perdiéndose demasiado en sus pensamientos, no tenia tiempo de pensar en esas cosas, esa era una de sus malas cualidades, tendía a divagar demasiado, tenia que mantenerse enfocado en lo que tenia que hacer, por mas difícil que fuera...
Antes de que la lluvia terminara por completo, comenzaron sus preparativos, Frank tuvo que agarrar dos de sus mochilas, una por delante y la otra por detrás, se las amarro con unas cuerdas para que no se le cayeran y Jon tuvo que ayudarlo a ponérselas por el brazo. Jon despertó a Amanda que durmió mas plácidamente de lo que ella llegaría a aceptar y la monto en su espalda para cargarla, aun no podía moverse lo suficientemente bien y era mas rápido que la cargaran, Frank le dio el bolso mas ligero a Amanda para que el peso no empeorara su herida y le dio una de sus Glock, así mientras Jon se encargaba de transportarla, esta podía protegerlos a ambos. Amanda le había pedido la escopeta o el rifle, pero tenían miedo que el retroceso de las armas la lastimara mas, así que se decidieron por la pistola. Jon agarro en su lugar la escopeta, con Amanda encima probablemente se le haría difícil disparar, pero al menos podría golpear a algún cambie con ella o usarla en caso de que fuera realmente necesario, por suerte Jon era bastante fornido y podía cargar todo ese peso.
Frank se quedo con el rifle y sus pistolas, puede que su brazo le impidiera usar muy bien el rifle, pero en aquel momento no tenían muchas opciones y este era incapaz de poder cargar con Amanda sin terminar desmayado por el dolor que le podría causar el brazo, así que reviso que las armas estuvieran recargadas y una vez de que la zona se libero lo suficiente de zombies, los tres juntos bajaron y salieron del edificio con mucho cuidado.
Frank iba por delante mientras que Jon y Amanda lo seguían con unos cuantos metros de distancia, Frank se adelantaba por los verdes caminos de la ciudad para asegurarse de no los sorprendieran. Una vez que salieron del edificio, tuvieron que tomar algunos callejones en los que debieron tardar unos diez minutos evitando o matando zombies, Frank los abatía con su machete, esto se le hacia bastante difícil, pero no tenia otra opción, tenia que acercarse a ellos y cercenarles las cabezas para que no los siguieran por la espalda, lo peor que una persona podía hacer era escapar de un muerto, siempre se debía de tratar de enfrentarlos de frente. Tenia que usar el machete con su brazo bueno y aun así, el agitar el machete le consideraba un gran esfuerzo y al quinto o sexto que mato, ya se notaba bastante cansado y sentía como el brazo le palpitaba por todo el movimiento que estaba haciendo.
Frank acabo con varios zombies que les bloqueaban el camino hasta que finalmente lograron llegar hasta la calle principal... La cual estaba extráñateme vacía. Si Frank no se equivocaba, según el letrero enorme con una mujer semidesnuda (A la cual llamaban comúnmente la acosadora), debían de estar al este de la base de los conejos, a solo una media hora y al norte de donde normalmente las abejas tenían su puesto de avanzada. El camino que debían seguir era bastante extenso, tendrían que caminar como por dos horas hasta llegar a la intersección de la estatua de la libertad, una vez llegaran allí, tendrían que decidir si seguir por el sur o tomar el camino hacia el sureste, evitando Brooklyn y llegando por el norte hacia Statten Island y aun así, tendrían bastantes mas horas hasta poder salir por completo de Nueva York, probablemente necesitarían encontrar un vehículo, pero eso seria bastante difícil.
Los tres caminaron por un buen rato por las destrozadas calles de Nueva York, estas no había cambiado nada en mas de cinco años, seguía siendo la combinación perfecta entre magnificencia y destrucción, con aquellos edificios que alguna vez habían sido tan sublimes, llevados hasta apenas una sombra de lo que eran. Por el camino, Frank pudo ver aquel puente enorme que los conejos usaron alguna vez como puesto de francotiradores, pero que los lobos terminaron destruyendo con explosivos, ahora solo estaba en pie los pilares de este.
Se encontraron con varios zombies inofensivos y algunos ciervos que corrían tranquilamente entre los edificios, Jon sugirió que no estaría mal cazar alguno, rememorando su vieja vida como cazador, pero a pesar de que tuvieran mucha hambre, no tenían tiempo para eso, tendrían que pasar varias horas con hambre, no tenían demasiados suministros, tenían solo lo suficiente y no tenían idea cuanto tiempo tendrían que caminar hasta las afueras. Amanda se quejaba constantemente de que no necesitaban de que la llevaran, pero Jon le pedía cordialmente que se callara, Frank sabia que a esta no le gustaba sentirse indefensa o que la trataran como si fuera alguien débil, pero tendría que al menos aguantar por esos momentos.
Frank vio muchos lugares que hacia tiempo no veía, como la gran torre de agua inclinada, nadie sabia como, pero aquella torre se mantenía sin caerse por bastantes mas años de los que el llevaba viviendo, también una gran estatua sin nombre cuya cabeza había sido destruida hacia décadas y nadie recordaba como era su rostro, aquel parque donde los Saltarines habían hecho una gran demostración de fuegos artificiales hacia unos diez años... Y con fuegos artificiales, se referían a bombas de alto grado y ahora el parque era un enorme cráter de varios metros de profundidad.
Pasaron por un puente del cual crecían arboles que parecían estar cayendo, el agua del rio debajo de este era tan verde como la grama por la que caminaban y se podían ver decenas de c*******s y zombies nadando en estas. Los no-muertos podían nadar casi como perros, agitaban todas sus extremidades hasta que lograran llegar hasta el otro extremo, aunque mayormente lo único que hacían era flotar dejando que las corrientes los llevaran. Lograron ver a unos cuantos patos nadando por las inmundas aguas y a un zorro comiendo de un cuerpo.
Caminaron hasta que se encontraron lo que parecía un edificio de color marrón en el cual se encontraban decenas de "Recolectores" dentro... Esto lo sabían gracias al terrible olor a muerte que salía del edificio y a los intestinos con formas de telarañas que decoraban este. Si se pudiera premiar a un zombie por ser el mas grotesco, los sapos se quedarían con el segundo puesto, ya que definitivamente los Recolectores conseguirían el primero. Aun era difícil, después de tantos años para algunos, poder ver de frente a estas monstruosidades. Frank pudo ver como uno de ellos trataba de salir de una ventana rota, pero no podía por su tamaño. Describir a un Recolector era realmente difícil y el ejemplo mas claro que se podía dar era compararlos con masas de c*******s. Los Recolectores eran literalmente una especie de zombie que recolectaban c*******s y los unían a sus cuerpos con un liquido extraño que producían, después de un tiempo, este cuerpo se uniría por completo, formando una masa asquerosa de varios brazos y piernas y cabezas, que hacían que fueran similares a las arañas.
Estos no solo eran llamados Recolectores por agarrar cuerpos y fusionarlos con ellos, estos tenían una cualidad especial y es que cuando consiguen suficientes cuerpos, forman una especie de bolsa enorme en sus espaldas con la carne de los cuerpos y una vez que encontraran vivo a alguien, se arrastrarían por el suelo hasta poder atraparlos y meterlos dentro de estas bolsas mientras estaban vivos. Los recolectores se montaban encima de las personas y abrían su tórax como lo hacían los sapos, solo que esto tenían este unido a la bolsa. Una vez dentro, la persona probablemente se desmayaría por los gases producidas, por el olor o por la poca cantidad de aire que hay dentro y la única forma de salir seria teniendo un arma al momento de ser recolectado y actuar rápido... Pero lo peor de todo es que las personas dentro morirían lentamente, los recolectores no matan a sus presas, las encierran y las mantienen dentro de ellos.
La razón por la que hacen esto es una de las mas extrañas que podrían existir, los recolectores como tal, no tienden a comer humanos vivos, ellos son carroñeros y el porque atrapan a humanos vivos no es para alimentarse, es para que otros zombies puedan hacerlo. Por mas extraño que pudiera ser, cuando un zombie no tiene humanos que devorar, los recolectores expulsan a las personas dentro de ellos y se los dan de comer, como si fueran unas madres que protegieran que sus crías no murieran.
Lo bueno es que normalmente es difícil ver a un recolector en ciudades y normalmente se encuentran con las colmenas, para poder alimentar a los zombies de esta, además, tienen una extraña cualidad de que cuando no tienen a ningún humano dentro de ellos y los zombies necesitan comer, se dejan devorar para mantener vivos a los otros... Demasiado extraño para un cada ver andante.
Decidieron pasar de largo el edificio, Amanda sugirió que tiraran una granada al edificio y mataran a todos los malditos, pero eso haría mucho ruido y además, cuando un recolector muere, produce un gas que tapa las vías respiratorias y mata a todo ser vivo que lo inhale por demasiado tiempo. Recorrieron aquellas calles por un tiempo e incluso encontraron unos cuantos edificios que antes no estaban destrozados, como uno que antes era lo que llamaban un «Rascacielos», pero que de alguna forma se había caído y destruido varios edificios y que ahora bloqueaba en gran parte la calle y cualquier camino en esa zona y la única forma de pasar era por un pequeño agujero en la edificación que dejaba pasar a unas pocas personas por el, pero era imposible que cualquier auto lo atravesara. Tuvieron que entrar a este, dentro todo era un desastre y se notaba que aquel agujero había sido creado para formar un camino, se veían restos de explosiones y varios de los escombros estaban quitados, formando un pequeño camino.
Frank no logro ver a ninguna persona por el camino, solo varios zombies que caminaban sin rumbo. Varias veces tuvieron que parar para que Jon descansara y para que los tres recuperaran las fuerzas. Después de mas una hora de caminata en la cual ya debían de encontrarse a solo una hora o poco menos de la estatua de la libertad, Amanda logro recuperar suficientes fuerzas como para caminar por su cuenta, aunque no lo hiciera muy rápido, así eran mas veloces y tenían mas oportunidades de escapar en una persecución. Jon bromeo con lo gorda que esta estaba y Amanda le dio un golpe en la entrepierna que al parecer por la fuerza, ya se encontraba en mejor estado.
La ciudad estaba sorprendentemente silencioso, apenas hacia solo un par de horas toda la ciudad sonaba como una zona de guerra, pero ahora no se escuchaban ni un solo disparo o explosión, tal vez porque ya se encontraban lo suficientemente lejos de la área de la batalla o tal vez fuera porque esta ya había acabado... Y probablemente cobrado cientos de vidas. Frank no entendía porque las abejas peleaban contra los Saltarines si llevaban ya un par de años como aliados, probablemente alguno de los dos habían tenido algún rose o diferencia a la hora de dividirse el territorio de cada uno o probablemente habían matado a alguien del otro grupo cuando no debían, esta era la razón mas común por la que se producían batallas en Nueva York, cuando alguien trataba de buscar venganza por la muerte de su hermano o padre, hijo o algún familiar, siempre trataban de buscar una excusa para tomar venganza y pelearse, eso era algo bastante común en la ciudad... Y en el mundo...
Por el camino Frank pensó en lo hermoso que seria ver aquella ciudad cuando estaba en su máximo resplandor, cuando las calles no eran verdes, los edificios no se estaban cayendo y las personas caminaban libremente... Pero también pensaba en el encanto que su mundo tenia, donde el caos y el orden se unían, donde la natural se fusionaba con la ciudad, formando vistas increíbles, como aquel árbol que encontraron, creciendo naturalmente desde la terraza de un edificio y cuyas raíces llegaban hasta el suelo o un campo de flores formado dentro de una edificación la cual se encontraba completamente derrumbada, los caminos de concretos resquebrajados dando paso a la grama y raíces, animales viviendo dentro de ciudades al igual que los humanos. Puede que su mundo fuera horrible, que las personas fueran implacables, que la vida fuera austera y complicada, pero Frank pensaba a veces, solo algunas pocas veces, que tal vez valía un poco la pena vivir en aquella época para ver esas vistas... Luego tenia visiones de los rostros y los gritos y se le pasaba ese pensamiento.
Frank tuvo la suerte de que no tuvo ninguna alucinación en aquel momento, eso era muy bueno, normalmente sentía como un escalofrió que recorría sus pies hasta su cabeza, comenzaba a sudar y sus manos temblaban, cuando eso pasaba, sabia que muy pronto alucinaría de nuevo. Pero por el camino no sintió nada mas que el peso de ambas mochilas y el palpitar de su brazo malo que tampoco le estaba causando demasiado problema.
Llegaron a un puente destrozado que pasaba por encima otros puentes, o por lo menos, los escombros de estos, en la cual tuvieron que caminar con cuidado, el suelo estaba en mal estado y por debajo habían alcantarillas subterráneas, si pisabas mal, terminarías cayendo a estas y probablemente te partirías las piernas. Ahora era Amanda quien tenia que ayudar a Jon a pasar por la subida, a este se le hacia difícil caminar por lugares empinados, al haber perdido una pierna, perdió un poco de su equilibrio y muchas veces terminaba cayéndose cuando subían una colina o unas escaleras. Tardaron un buen rato en subir, cualquier otra persona podría simplemente saltar entre los agujeros del suelo o podrían correr por los borde, pero ni Frank ni Jon eran capaces de hacer ninguna de esas cosas sin, o al menos sin terminar convulsionando del dolor o perdiendo el equilibrio y cayendo de espaldas como una tortuga.
Tardaron unos cuantos minutos en llegar hasta la cima de la subida y cuando finalmente lo lograron, se encontraron con un grupo de varios lobos bloqueando el camino... Eso era lo ultimo que necesitaban, encontrarse con lobos. Si había otro grupo además de los conejos (Y ahora los Sagrados) que le juraban la muerte, eran los lobos, mayormente por el hecho de que fue el, el que por muchos años mato a grandes cantidades de lobos, durante las batallas entre los conejos y estos, a Frank lo obligaban a pelear en primera linea, incluso desde que era un niño, había matado a tantos lobos, que llegados un momento, estos habían comenzado a llamarlo «El Cazador», un titulo demasiado elegante para alguien como el, estos juraban venganza casi tan fuerte como los conejos.
Cuando Frank los visualizo con la mira del rifle, les hizo señas a Amanda y Jon de que se ocultaran en una calle lateral a esa. Los tres se fueron a la calle y se metieron por dentro de un edificio hasta un piso alto donde tuvieran mejor visión. Frank se posiciono en una ventana y los observo con el rifle, debían ser unos treinta o tal vez cuarenta lobos, la gran mayoría se agrupaban en el centro de un área circular formada por unos siete autos (Una táctica clásica), pudo ver a unos cuantos en edificios cercanos montando guardia o en calles paralelas, se encontraban a varios metros de distancia y por la posición del edificio debían estar seguros.
Reconocer a un lobo era bastante fácil, normalmente no utilizaban uniformes como los otros grupos, siempre iban con ropas casuales desgarradas, pero llevaban como objeto representativo la piel de un lobo en alguna parte de su cuerpo, normalmente llevaban las cabezas de estos en forma de gorro... Algo irónico, teniendo en cuenta su nombre. Los lobos eran realmente el peor grupo que jamás se habían encontrado junto con los conejos, mientras que estos últimos fingían ser los buenos, «salvando» personas en peligro y ayudando al prójimo, los lobos preferían demostrar sus verdaderos colores con orgullo, violaciones, esclavitud, excitación por la batalla, las masacres y la tortura... No muy diferente a los conejos, solo que tal vez un poco mas locos que estos y sin ocultarlo, es mas, la única razón por la que los lobos se enfrentaban desde hace tantos años con los conejos era por el nombre de estos últimos, les parecía justicia poética que al llamarse conejos, era su deber como lobos devorarlos.
Frank observo como estos parecían estar festejando, bebiendo, gritando y riendo, como si estuvieran en una fiesta, gritaban con tanta fuerza, que atraían a varios zombies, pero a estos no les importaba y simplemente mataban a cualquiera que se acercara... Y Frank logro divisar algo extraño, en el centro del grupo, había una jaula con un Recolector que gemía y trataba de salir de entre los barrotes, no estaba seguro porque tendrían a un recolector vivo, pero si estaba seguro que no podía ser para nada bueno.
—¿Qué hacemos? —Le pregunto Amanda cuya templanza se veía mas firme, su apariencia estaba mucho mejor que antes.
—Podríamos rodearlos, pero perderíamos mucho tiempo y nada nos asegura de que no hayan mas en los alrededores —explico Jon sacando que observaba desde otras esquinas por si acaso.
—Tienen autos... Y parece que sirven... Tal vez deberíamos ayudarlos aligerándoles la carga —sugirió Frank el cual no estaba seguro de si era la opción mas factible, pero así podrían conseguir un medio de transporte. Amanda sonrió al escuchar esto, se acerco a el y le dio un beso en la frente.
—Ya estamos hablando —dijo Amanda con emoción mientras recargaba la pistola de Frank... A este le gustaría poder separarse tan fácilmente de sus victimas al momento de matar...
Frank les explico que lo mejor que podían hacer era atacarlos desde calles laterales por sorpresa, Amanda y Jon se posicionarían de tal forma que estuvieran lo suficientemente cerca como para sorprenderlos al mismo tiempo mientras que el se quedaba allí y disparaba con el rifle. Sabrían cuando atacar en el momento en que Frank disparara. Ambos revisaron primero las armas, asegurándose que todo estuviera bien y luego se separaron. Frank no tenia mucho de que preocuparse de ellos, puede que fuera peligroso, pero este no conocía otras personas que fueran tan buenas a la hora del combate, después de todo, para eso fueron criados en los conejos, para combatir.
Frank reviso con el rifle, los lobos seguían festejando y ya varios se veían borrachos, pudo ver como Amanda y Jon se metían por distintos callejones (Vio como cuando se separaron, se dieron un beso de despedida) hasta que los perdió de vista por los edificios. Frank espero por varios minutos mientras vigilaba, los lobos no se encontraban en su mejor momento e incluso vio como uno de ellos fue mordido por accidente cuando jugaban con un zombie... Este fue inmediatamente ejecutado por sus compañeros.
Frank diviso a unos metros en uno de los callejones cercanos al grupo a Amanda que estaba asfixiando a uno de los lobos que se había separado. Amando mato al lobo sin hacer ningún ruido y sin que nadie se diera cuenta. Luego Frank observo como Jon llegaba con bastante facilidad hasta estar casi encima de ellos, había matado a dos lobos sin que nadie se diera cuenta. Después de unos minutos, ambos estuvieron escondidos y bastante cerca de los lobos.
Frank espero unos segundos... Y luego disparo, pero no a uno de los lobos, sino al Recolector que estaba encerrado, el disparo fue certero, paso entre los barrotes y mato de un impacto al zombie, este hizo un alarido de dolor y luego, como una bomba, implosiono causando una lluvia de sangre y todo el lugar se volvió en una nube de un color marrón. Los lobos comenzaron a gritar y a maldecir y algunos incluso tardaron unos segundos para darse cuenta de que los atacaban, algo que Jon y Amanda aprovecharon para disparar también. Frank no perdió mas tiempo y disparo a los que se encontraban en los edificios, mato a uno en una cornisa, a uno en una ventana y otro que parecía dormir, los mato en pocos segundos, dejándolos sin ninguna ventaja.
Cuando Frank volvió a apuntar hacia el grupo, pudo ver como varios habían caído al piso, incapaces de respirar y a otros varios que ya habían sido asesinados por Jon y Amanda. En menos de unos dos minutos, solo quedaban unos doce lobos los cuales estaban atrincherados detrás de los autos, Amanda trato de entrar, pero el fuego de cobertura era bastante para ella sola, así que Frank tuvo que dispararle a unos cuantos mas, mato a uno que se escondía dentro de un auto, uno que usaba una silla como protección, otro que tenia tanto miedo que disparaba en todas direcciones y que incluso mato a uno de sus compañeros por accidente, así que ese conto como dos bajas y por ultimo, a uno que logro atrapar a Jon y se encontraba encima de este tratando de ahorcarlo, Frank le dio un disparo en la cabeza y cayo directo al suelo.
En total, tardaron unos cinco minutos, mientras que mataban y Frank llegaba al lugar. Eran en total unos treinta y siete, de los cuales Frank trato de recordar lo mejor que pudo sus rostros para sumarlos a sus pesadillas y alucinaciones. Encontraron que uno se estaba haciendo el muerto, así que decidieron atarlo y encerrarlo en uno de los autos.
Frank reviso los cuerpos buscando cualquier cosa útil junto a Amanda, mientras que Jon revisaba que los autos funcionaran. No encontraron gran cosa, solo unos cuantos chocolates antiguos, un poco de carne cocida que podrían comer, unos cuchillos, varias balas las cuales venían muy bien para reabastecerse y un poco de cerveza, a Frank no le gustaba, pero en caso de que se quedaran sin agua, peor era no tener algo de emergencia. Jon descubrió que los carros tenían las llaves pegadas a estos. Agarraron uno de color gris, una camioneta que no se veía en tan mal estado y que tenia todas sus ventanas intactas.
Los tres se montaron, Jon decidió que el conduciría esa vez, Amanda se sentó en el copiloto junto con sus mochilas y Frank se puso en la parte de llevar carga de la camioneta, no era lo mas seguro, pero realmente nada lo era mucho. Jon arranco el auto, por suerte este tenia el tanque lleno, además de que en otro de los autos encontró una botella grande llena de gasolina por si se quedaban parados.
Jon salió rápidamente del lugar hacia el sur y no tardaron ni cinco minuto cuando pudieron ver la majestuosidad de la torre de la libertad... O al menos, lo que quedaba de esta. Estaba casi totalmente destruida, con la mitad del cuerpo derrumbado y apenas se podía ver la antorcha que levantaba, aquella estatua debía ser una de las mayores edificaciones de la humanidad y era la mayor que Frank había visto, incluso ahora que solo eran los escombros de esta...
Y cuando todo pareció salir bien, se encontraron solo unos minutos después siendo perseguidos por una caravana de lobos que no se veía muy contenta...
—¡Es en serio! —exclamo Amanda con furia mientras asomaba la cabeza por la ventana. Frank agarro el rifle, lo recargo y con la mayor calma que pudo comenzó a disparar...
Tenían un largo camino por delante...