Alana (1): Indecisión

6614 Palabras
—Olivia, aun creo que esto no es muy buena idea... Deberíamos volver antes de que todo empeore—sugirió Alana. —Alana, sabes que puedes irte cuando quieras, pero no retrocederé... No ahora —Le respondió bruscamente Olivia. Llevaban casi veinte minutos esperando a que Ron terminara de inspeccionar la zona para comprobar de que no se encontraran con Muertos o contra otras bandas. El cazador era bastante extraño, tenia la costumbre de nunca dormir cuando otros estuvieran despiertos, siempre se quedaba en la parte delantera separado de los demás por varios metros y cada vez que le preguntaban algo, el cazador se les quedaba mirando con el ceño fruncido, como si no le molestara que le hablaran. Olivia había regresado muy enojada después de hablar con su abuelo el día anterior a las barracas de soldados, unas zonas de pancartas donde los conejos guardaban sus pertenencias en casilleros. Les conto a ella y a Tristan como había estado al pendiente de la actividad de Frank y de que estaba segura que estaría muy pronto en la ciudad, cerca de la zona de Sugar Hill, al norte de la base de los conejos. —No dejare pasar esta oportunidad, iré por mi cuenta —Les había dicho furiosa Olivia que en ese mismo momento agarro todas sus cosas y las guardo en su bolso de viaje. —Espera, ¿Qué quieres decir con que iras por tu cuenta? —pregunto Alana preocupada, Olivia tendía a ser muy imprudente y a no acatar ordenes, eso siempre la ponía nerviosa. —Justo como escuchaste, saldré de la base y buscare a Frank por cuenta propia —Olivia se cambio en frente de ello. Alana se sonrojo y volteo la cabeza hacia otro lado, eso era algo bastante común de Olivia que parecía no conocer lo que era la decencia en esos temas... O en cualquier otro. —Pero no puedes hacerlo, si el comandante te dijo que no teníamos tiempo para becarlo, no podemos faltar a sus ordenes —A Alana le ponía nerviosa no seguir las ordenes de sus superiores, siempre que rompía alguna regla sentía como la culpa la carcomía por dentro y la devoraba y siempre terminaba confesando. Olivia parecía no escucharla, como siempre hacia, la única amiga de Alana y su interés amoroso desde que tenia memoria no era exactamente alguien que cambiara de opinión cuando decidía algo, eso era algo que le gustaba y odiaba a la vez, era por esa razón que siempre se metían en problemas y por lo que Alana había sufrido tan malas noches por haber hecho algo indebido. Alana trato de convencerla por bastante rato, le conto como su madre le hablo sobre la actividad de los demás grupos y de que creían que se aproximaba una guerra de bandos bastante grande en la ciudad, le conto sobre como la colmena estaba demasiado cerca y los zombies en la ciudad estaban mas incontrolables, pero nada de lo que dijera la hacia cambiar de parecer. Olivia se puso su uniforme gris de conejo (Con el cual Alana creía que se veía bastante bien... Claro que eso nunca lo decía), se puso su bufanda de color rojo que su padre le había regalado cuando era pequeña y agarro su mascara de gas y todas sus demás junto con su rifle de caza al que llamaba «Tirador» y su pistola Glock. —¡Vamos Olivia!, Ni siquiera conoces lo suficiente la ciudad y probablemente te terminarías perdiendo como siempre —Trato una ultima vez Alana mientras sostenía el brazo de Olivia para que no se fuera. —No te preocupes, ya lo tengo cubierto —Le respondió Olivia que la miro con una expresión de determinación y le soltó la mano... «Que bella es...» —¡Tristán, ayúdame aquí! —Le replico Alana al chico que estaba afilando su cuchillo y parecía no importarle de lo que estaban hablando. Tristan alzo la cabeza y observo a Olivia. —¿Estas segura de lo que dices... Realmente crees que el puede venir? —pregunto Tristan con una mirada seria que Alana nunca le había hecho hacer antes. Tristan era el mejor amigo de ambas chicas desde hace ya demasiados años, un chico sereno y despreocupado con una muy buena habilidad para la caza y reconocimiento, pero con una puntería pésima para las armas de fuego. El chico acostumbraba a reírse de todo lo que pasaba y normalmente no se tomaba nada en serio, pero en aquel momento se veía distinto, mucho mas concentrado y adusto... Y Alana recordó el porque, Tristan también tenia cuentas pendientes con Frank, realmente todos los tenían, incluso ella, pero Alana recordaba como el hermano mayor del chico fue asesinado en una de las búsquedas por venganza hacia Frank. Recordaba como el chico había llorado por varios días y aun lloraba cuando era el aniversario de su muerte. Olivia miro al chico y asintió con la cabeza. Tristan sonrió en respuesta, termino de afilar su cuchillo y se levanto. —¿Cuándo nos vamos? —pregunto Tristan. —¿Que...? —Alana estaba atónita, no esperaba que Tristan la ayudara mucho, pero no creía que realmente quisiera participar en aquella locura. —Ahora —respondió Olivia y Tristan también comenzó a preparar sus cosas. Alana estaba sin palabras, eso era algo común cuando se trataba de Olivia, ella no era la mejor cuando se refería a palabras, era muy tímida y siempre se ponía tiesa y nerviosa cuando hablaba con alguien que no conocía, aquello se amplificaba con Olivia con la cual llevaba muchos años y aun así muchas veces se ponía nerviosa cuando estaban solas. No se le ocurría nada mas que decir que pudiera sacar a aquellos dos del trance en el que estaban, uno en el que las personas de su mundo se perdían constantemente. No podía permitir que ambos hicieran tal locura y terminaran muertos... Alana los amenazo con contarle a los demás, pero simplemente se le quedaron mirando en la entrada mientras sonreían.... Olivia sabia que no haría nada para detenerlos... Y que al final terminaría uniéndoseles. «Maldita presión social» Al final Alana torció el brazo como siempre hacia y también agarro sus cosas y se preparo (A diferencia de Olivia, ella si necesitaba un poco de privacidad). Agarro su navaja especial, la que su madre le había regalado hacia mucho tiempo, el bate con púas que siempre llevaba cuando salía, unas cuantas vendas y e hilo por si acaso alguno salía lastimado, su cantinflora favorita de color rosa del antiguo mundo (Tenia la imagen de un gato blanco con traje que Alana creía era muy bonito), su pistola reglamentaria de los conejos salvajes (Una Beretta 92) con cinco cargadores de balas (mas unos cuantos cartuchos de escopeta para Tristan), su bandana favorita para el cuello, sus puños americanos (Tenia tres, uno para cada mano y otro para emergencias), al Señor Mittens, su mejor amigo desde que era pequeña (Un peluche de un gato color n***o y con ojos saltones). Agarro unas vendas y sea las amarro alrededor de las manos, siempre que iba a participar en combate lo hacia, no quería romperse las manos después de tener que darle un puñetazo a alguien. Por ultimo, se guardo la foto de sus padres, el único recuerdo que sus padres le habían dejado antes de morir. Siempre pensaba en ellos cada vez que veía esa foto. Alana no recordaba mucho de sus padres, pero si se acordaba de cuanto los quería, eso era algo que no había cambiado. A veces imaginaba como sus padres seguían vivos y los tres vivían una feliz vida sin preocupación, Alana amaba a la almirante Emira, incluso la consideraba realmente su madre, pero a pesar de eso, seguía extrañando a sus padres... Supuso que para Olivia debía ser mucho peor, ella si había conocido mucho a sus padres y había sentido realmente su perdida... Ella también estaría muy enojada si Emira fuera asesinada por alguien... Aquello hizo que comprendiera porque estaban dispuestos a hacer tal locura... Pero solo un poco. Los tres salieron de las barracas juntos y se encontraron con Ron fuera. El extraño hombre estaba jugando con un cuchillo y cuando los vio, se acerco a ellos. Olivia les explico que era el quien los ayudaría a recorrer la ciudad sin que se perdiera. A Alana no le había gustado la idea, nunca le había agradado aquel tipo, siempre miraba a todos de una manera le daba escalofríos, como si los estuviera analizando, casi como si fueran presas que cazar, pero no discutió mucho mas, sabia que Olivia no escucharía nada que dijera. Los cuatro se dirigieron hacia la entrada norte, la entrada mas cercana a donde se suponía que podrían encontrarse con Frank. Alana pensó que seria difícil salir ya que la mayoría de los guardias de los conejos estaban al tanto de las escapadas de Olivia, así que seria difícil que los dejaran pasar, aun si mentían diciendo que tenían permiso... Pero cuando llegaron a la entrada, una enorme puerta de metal resguardada por una docena de guardias, Ron hablo con el líder de guardia en ese momento y los dejaron salir sin siquiera mirarlos, ni una pregunta ni nada... Eso le parecía sospechoso a Alana. Una vez fuera, Ron les explico en pocas palabras que debían ir hacia el norte-este, esquivando las patrullas de abejas al oeste y los grupos de lobos. —Últimamente los lobos han estado molestando mucho, así que tendremos que tener cuidado... Conozco un camino seguro —Les explico Ron. Les conto que lo mejor era tomar diversos callejones y evitar las calles principales por donde tenían mas oportunidades de encontrarse con enemigos. Pero esta idea no le había gustado mucho a Olivia. —¿Cuánto tardaremos si hacemos eso? —pregunto Olivia. —Mmm... Si quieres llegar cerca de Sugar Hill sin encontrarte con nadie unas cinco o seis horas... —respondió Ron. Olivia negó con la cabeza. —Para ese tiempo, Frank podría estar saliendo por el sur... Necesitamos llegar lo mas rápido posible... —Oli... Olivia, no creo que esa sea la mejor idea... —dijo Alana tímidamente, pero Olivia la miro con el ceño fruncido y se callo. —Si realmente tienes tanta prisa, conozco un camino mejor con el cual podríamos llegar en menos de dos horas... Pero puede ser un poco peligroso —Ron sonrió al decir eso, tenia una sonrisa incomoda y perversa. Olivia asintió con la cabeza y sin poder poner ninguna queja, Ron avanzo con ellos detrás. Al principio pareció una mala idea, pero mientras seguían a Ron, no se encontraron con nadie mas que algunos cambies por el camino. Caminaron durante bastante rato en el cual el cazador siempre iba por delante varios metros, primero tuvieron que tomar una calle principal que daba cerca a la base de los conejos salvajes, en ella tuvieron que ir con mucho cuidado, con Alana en la parte trasera vigilando su retaguardia, Olivia vigilando su delantera y con Tristan que se alejaba cada cierto tiempo para comprobar que nadie saliera por los callejones. La calle era básicamente una planicie, ya casi no existía concreto y todo era casi completamente verde, habían pocos autos, lo cual no era muy bueno ya que si eran atacado, no tendrían muchas coberturas. Una vez que llegaron al final de la calle principal, tuvieron que tomar una calle paralela un poco mas pequeña, pero con menos edificios, lo cual disminuía la posibilidad de francotiradores, lo malo es que en el se encontraron con un grupo de tal vez una docena de zombies. Alana se preparo con su bate de púas y Tristan saco un machete que llevaba en la cintura, pero Ron los detuvo. —Observen —Ron los obligo a agacharse y se ocultaron detrás de un arbusto. Alana no le gustaba seguir ordenes del cazador, pero sabia que entre ellos el era el que tenia mas posibilidades de sobrevivir fuera en la ciudad, así que era mejor hacerle caso. Alana observo al grupo de zombies, no entendía para que quería que miraran, hasta que lo vio, un muerto de piel casi tan blanca como la nieve, con una altura que fácilmente pasaba los dos metros y el cual tenia extremidades demasiado largas para su cuerpo... Aquel era un «Blanco», un tipo de zombie bastante extraño. El blanco se acerco hacia los otros muertos y agarro a uno con sus brazos, lo levanto y luego lo aplasto contra el suelo destrozándole medio cuerpo y acto seguido comenzó a comerse los restos del muerto. Los Blancos eran probablemente los zombies mas extraños, algunos los llamaban caníbales ya que lo único que hacían era comer otros muertos. Realmente no hacían otra cosa y tendían a ignorar a los humanos cuando los veían, muy pocas veces mataban a uno y solo lo hacían si alguien se acercaba mucho a ellos o lo atacaban... Y pobre del que lo hiciera, ya que ellos son mucho mas fuerte que los zombies promedios y enfrentarte a uno es casi una muerte asegurada, es casi como si te enfrentaras a un gigante. Alana observo sorprendida la escena, el Blanco mato uno a uno a los zombies y estos no se movieron siquiera. Era muy extraño llegar a ver a uno en acción, eran bastante escasos, sobre todo en Nueva York. Los cuatro caminaron lejos del Blanco una vez que este termino su matanza y siguieron su camino. No hablaron mucho durante el viaje, eso era lo mejor, no querían llamar la atención de algún bandido que pudiera escucharlos o algún lobo a la espera de atrapar a unos conejos. Al final de esa calle, se encontraron con que estaba totalmente cerrada por una inmensa pila de carros, no parecía haber ninguna forma de pasar por allí, tendrían que tomar otro callejón, pero Ron no hizo eso y en cambio se acerco al monte de autos y abrió la puerta de uno. Alana no comprendió que hacia, Ron entro al carro y les hizo señas para que lo siguieran, Tristan la miro confundido, pero Olivia lo siguió sin decir nada, así que ellos también lo hicieron... Y una gran sorpresa se llevo Alana al darse cuenta que había una especie de túnel formado por los interiores de varios carros por el cual podías pasar si gateabas. Se arrastraron por unos cuantos minutos hasta que salieron por la puerta de una gran camioneta y finalmente llegaron a lo que parecía una plaza con una estatua de una persona en el centro. Alana se pregunto de quien habría sido aquella estatua, era imposible decir ya que la mitad estaba destrozada y la inscripción no se podía leer. La plaza tenia arboles gigantes y la hierba y arbustos cubrían casi todo el lugar excepto por un pequeño camino de tierra. La plaza era pequeña y no parecía que hubiera nadie allí, decidieron descansar por unos minutos mientras tomaban agua y registraban que no hubiera nadie cerca. Luego continuaron, salieron de la plaza después de caminar unos cuantos minutos y llegaron a una calle bastante extensa que tenia un edificio absurdamente alto, pero cuya parte superior se había derrumbado. Por el camino, Alana reflexiono un poco en todas las vistas, siempre se preguntaba como habría sido el viejo mundo, con esos edificios completos, con los carros recorriendo las calles, las personas caminando tranquilamente por las avenidas, personas que iban a una plaza como aquella a tomar aire o pasar el rato, personas con un estilo completamente distinto al suyo, uno mejor y mas libre... Alana se imaginaba a ella misma en un mundo así, pero se le hacia casi imposible, solo podía imaginar imágenes borrosas y sin sentido, no se hacia la imagen de un mundo que se escuchaba tan perfecto... Simplemente imposible. Caminaron por un tiempo por esa extensa calle... Y de repente escucharon un disparo y todos se pusieron en modo de combate, Alana apunto hacia todos lados tratando de buscar el origen del disparo. Corrieron hasta ponerse a cubierto detrás de un camión en ruinas... Y entonces lo vieron, mas adelante de ellos un grupo de Abejas corría persiguiendo a un grupo de Indígenas Saltarines que se veían bastante heridos. —Deberíamos salir de aquí —sugirió Alana en voz baja, era peligroso meterse en ese tipo de situación, una batalla entre grupos podía ser complicada... Y súbitamente desde atrás de ellos, por calles paralelas, salieron varios carros con el símbolo de los indígenas saltarines y mas de una docena indígenas bajaron con ametralladoras. Olivia soltó una maldición, se quedaron quietos esperando que no los vieran, podían ocultarse gracias al camión... Pero en ese momento llegaron mas carros por el otro camino, solo que estos eran de las abejas y allí mismo, sin ningún aviso, comenzó una lluvia de balas entre ambos grupos. Los cuatro se encontraron en el fuego cruzado, al parecer ninguno de los grupos los había visto, pero eso realmente no importa, ya que varias balas estuvieron a punto de darle e incluso una la rozo en el brazo. Olivia volvió a maldecir, estaban en una situación muy complicada, no tenían ningún camino que tomar, su única posibilidad era un callejón que se encontraba a unos cuantos metros por delante, pero justamente allí estaba un grupo de abejas atrincherado. Mientras seguían pensando que hacer, mas y mas personas de ambos grupos llegaron y de repente, ese lugar se convirtió en una zona de guerra e incluso pudo ver como un camión de agua llego al lugar, solo que el camión estaba convertido en casi un tanque de guerra con puas y ametralladoras. De un momento para otro, el lugar se lleno de una absurda cantidad de personas, las abejas se atrincheraron en un edificio antiguo casi como un castillo que se encontraba al final de la calle y utilizaron el camión como barrera. De poco siguió sirviendo que se ocultaran, ya que después de unos minutos de que comenzó la batalla, los indígenas se dieron cuenta de que se encontraban en el lugar y comenzaron a dispararles también. Alana creyó que estaban fritos. —¡Creo que vamos a morir! —exclamo Ron. Pero acto seguido, saco de su bolsillo una granada y la lanzo hacia adelante, hacia donde se encontraban las abejas. Alana se sorprendió, era realmente difícil conseguir granadas, siempre escaseaban y solo unas personas lograban conseguirlas La granada exploto y las partes cercenadas de las abejas salieron volando por todos lados. Ron comenzó a correr sin decir nada y al no tener una mejor opción, ellos lo siguieron. Corrieron con todas sus fuerzas con la cabeza agachada mientras cientos de balas atravesaban el aire y los rozaba. Alana estuvo a punto de recibir varios disparos, pero por suerte ninguno le impacto. Cuando lograron llegar hasta el callejón, Ron no entro a este, sino que siguió hacia adelante, Alana no comprendió hasta que del callejón salieron un grupo de zombies. Alana maldijo y con todas sus fuerzas, embistió contra los muertos. Logro derribar a unos cuantos, dándole la oportunidad a Olivia y Tristan de que siguieran. Pudo matar a unos tres con el bate con púas al aplastarle la cabeza, pero del callejón salieron mas cambies y tuvo que levantarse y seguir corriendo. Algunas abejas trataron de dispararle e incluso algunas se acercaron a ella, pero casi de manera milagroso, todos morían por disparos antes de llegar, Alana se quedo hasta atrás y pudo ver como Ron y Olivia entraban a un edificio de color verde en el cual no parecía haber nadie. Alana corrió hacia a ellos, pero cuando Tristan estuvo a punto de entrar, este cayo al piso al recibir un disparo. Alana grito de miedo y un escalofrió le recorrió todo el cuerpo, pensó que Tristan había muerto, pero entonces vio como este trato de levantarse. Alana se tiro hacia el y lo levanto... Pero en ese momento, un carro en llamas se dirigió hacia ellos y Alana tuvo que agarrar a Tristan y cargarlo, agradeció la gran complexión que tenia, ya que se le hizo fácil levantarlo por completo. Alana corrió con el entre sus brazos y logro llegar hasta el edificio antes de que el carro los destrozara. Alana se tiro dentro con Tristan y el carro termino chocando con la entrada del edificio y bloqueándola. El carro exploto súbitamente y la explosión saco volando a Alana unos metros y por un momento sintió como perdía el conocimiento... Pero entonces se despertó rápidamente, Tristan y Olivia trataban de levantarla, pero no podían por su peso. Alana se levanto y se dio cuenta que había perdido su rifle cuando se había tirado a recoger a Tristan. —¡Debemos subir! —Les grito Ron que se encontraba en un piso mas arriba. El edificio tenia una amplia sala con unas escaleras principales muy grandes que daban a los siguientes pisos. Alana miro hacia sus alrededores y se dio cuenta que habían varios zombies en la planta baja, tal vez mas de una docena. Los zombies se veían bastante fuera de control, gritaban y se arrastraban por el suelo. Pensó en enfrentarse a ellos, pero Olivia la agarro por el brazo. —¡Tienes que ayudar a Tristan, no puedo sola! —grito Olivia a la que apenas se le podia escuchar por todos los gritos y los disparos. Alana observo como Olivia trataba de llevar a Tristan por el hombro y se acordó de que el chico recibió un disparo. Alana fue hacia el y pudo ver como el disparo había sido en su hombro, la sangre se derramaba y manchaba su uniforme gris, pero por surte no parecía estar saliendo demasiada. Agarro a Tristan y otra vez lo cargo, se dio cuenta que en el impacto se había lastimado un poco la pierna y ahora cojeaba y se le hacia mas difícil cargarlo. Con mucho esfuerzo, Alana subió a Tristan por varios pisos, mientras que Olivia se encargaba de rematar a los zombies que se encontraban. Ron seguía subiendo y subiendo, se movía como si hubiera estado en aquel lugar antes y casi llegando hasta el ultimo piso, Ron entro por una puerta y le hizo señas de que hicieran lo mismo. Entraron por la puerta y Ron la cerro. De repente se encontraron en un cuarto bastante grande, no había ningún zombie en el y todas las ventanas y salidas estaban tapadas. Alana comprendió que aquel lugar debía ser uno de los lugares especiales secretos de caza que algunos cazadores utilizaban. El cuarto era bastante amplio y parecía ser medianamente seguro... O lo mas que podía ser en esa situación, las balas seguían volando por todos lados y muchas entraban en el edificio y abrían agujeros en las paredes. La guerra que había abajo no sonaba como si estuviera cerca de terminar. Ron saco una colchoneta y se la dio a Alana mientras Olivia revisaba que no hubiera ninguna entrada o ventana abierta. No hablaron en ningún momento, no era tiempo para hacerlo... Pero cuando lo fuera, Alana tendría varias cosas que decir. Alana bajo a Tristan y lo sentó en la colchoneta. Rápidamente le quito el uniforme y saco sus instrumentos de trabajo. Alana no solo era buena en combate, también sabia un poco de primeros auxilios. Agarro una pequeña linterna para ver la herida, la bala no se encontraba muy profunda. Le dio a Tristan un pedazo de madera para que mordiera. Alana limpio la herido con un paño y aplico presión. Una vez estuvo lo suficientemente limpia, agarro sus pinzas y saco la bala de una sola tirada. Tristan gimió bastante fuerte, pero logro evitar gritar, eso era bueno, significaba que la bala no le había hecho tanto daño. Agarro la botella de alcohol y la hecho en la herida, volvió a gemir, pero aguanto bastante bien. Después de media hora, Alana termino con Tristan, le cosió la herida con hilo y le vendo el hombro con las vendas que tenia guardada con una gasa. La herida no había sido muy profunda, la bala no había logrado atravesar por completo el hombro, probablemente era una bala perdida que reboto en una superficie y termino dando en su hombro y casi no sangraba, eso era muy bueno, no tendría que usar un cuchillo caliente para cerrar la herida, aquello podría ser peligroso. Tristan parecía estar bien, solo un poco mareado, pero no parecía que le doliera demasiado, solo le dio unos analgésicos y lo recostó lo mas lejos que pudo de los tiros. Olivia se acerco a ellos y comprobó que estuvieran bien, les dio agua y se disculpo con Tristan, parecía un poco avergonzada, tenia las orejas rojas y el ceño fruncido. Aquello puso un poco de mejor humor a Alana, al menos Olivia sabia que los había metido en una situación horrible y que era su culpa por no querer entrar en razón, no quiso decírselo aun, con todo lo que pasaba, tenían que estar atentos a lo que fuera, si alguien los descubría, tendrían que salir corriendo y no quería que los agarraran en medio de una discusión. La batalla aun continuaba y cada vez se ponía mas horrible, habían miles de personas en la calles, cientos y cientos de muertos, el lugar se llenaba de gritos de dolor y sufrimiento, llantos y lamentos, todo era como el infierno... Entonces escucharon como un choque bastante grande y todos abajo comenzaron a gritar. Olivia y ella se asomaron por el agujero de las maderas que cerraban las ventanas. A la escena, entro un carro militar que atravesó por el campo de batalla mientras que ambos bandos les disparaban, el auto embistió contra todo lo que se encontró, aplasto a un montón de personas. El auto esquivo escombros y las barreras de carros con bastante habilidad, la persona que conducía aquel auto debía ser bastante buena. Y tan rápido como entro, salió por una calle lateral antes de chocar contra la barricada que habían hecho los Saltarines. El carro se alejo, pero de repente se paro a varios metros de la escena y unas personas salieron de el, Alana no las pudo ver bien... Pero si escucho lo que todos comenzaron a gritar al verlos, «¡Lisiados!»... «Mierda» Alana miro a Olivia que tenia una expresión de furia como nunca había visto en su vida. La chica la miro y sin decir nada, supo lo que quería... Y supo que no tendría mucho sentido discutirlo... Aunque tampoco importo, ya que justo en ese momento, una lluvia de balas atravesó la pared y Alana comprendió que los habían descubierto. Ambas se tiraron al piso y Ron grito algo que no consiguió escuchar. Alana escucho pisadas y puertas abriéndose en el edificio, debían de estar buscándolos. Ron corrió hacia una pared y abrió una compuerta que daba a un agujero, los miro a los tres y les grito que lo siguieran y acto seguido se lanzo por el agujero. Alana no tuvo tiempo de pensar en lo extraño que eso era, así que agarro a Tristan lo mejor que pudo, en una posición en las que sus pechos se tocaban y su brazo rodeaba su espalda y espero a que Olivia saltara por el agujero para hacerlo ella también. Por suerte la compuerta era lo suficientemente grande para ambos y se tiro. El agujero daba a una especie de tobogán que daba varias vueltas sobre si mismo y después de un rato de deslizarse, cayeron sin mucho problema fuera del edificio y salieron a un callejón lateral de la calle de la batalla que estaba tapado por escombros evitando que pudieran verlos. No tomaron ni un segundo de descanso cuando Olivia y Ron comenzaron a correr... Paso una hora desde que escaparon del lugar, corrieron con todo lo que tuvieron y no se encontraron con nadie, solo algunos zombies y Olivia se encargo de ellos fácilmente. Alana tenia que aceptar que Ron era bastante bueno moviéndose por la ciudad, el cazador los llevo por todo tipo de callejones y recovecos secretos y no tuvieron ningún problema. También tenia que aceptar que si no fuera por el, probablemente se hubieran perdido hace mucho tiempo, ya Alana ni siquiera sabia donde se encontraban. Tuvieron que parar después de un rato ya que Tristan y ella tenían que descansar, no podía seguir llevándolo en los brazos y su pie aun le ardía del golpe, así que tomaron un respiro en un callejón el cual tenia una pared con una pintura de un hombre sosteniendo una calavera con su mano. El hombre tenia una expresión muy exagerada de ira y de los agujeros de la calavera salía sangre en forma de lagrimas. A Alana le hubiera gustado poder comprender que significaba aquello. —¿Cuánto nos falta? —pregunto Olivia que se veía muy intranquila y se movía de un lado a otro. Olivia debía de estar enojada, habían logrado ver a Frank, pero ahora lo perdieron y seria muy difícil tratar de encontrarlo, podrían estar en cualquier lugar. Alana le quito la venda a Tristan, reviso que estuviera bien (No se veía mal la herida), lavo la herida con agua y le puso unas vendas limpias y luego tomo un poco de agua. A pesar de que se encontraban muy lejos de la batalla, aun podía escuchar los gritos y disparos, las explosiones y los llantos enardecedores. También podía escuchar a los zombies que aullaban y gritaban, el sonido los ponía incontrolables y todas esas explosiones los estaban poniendo muy erráticos. Alana se seco la frente y metió su mano en el bolso para tocar al Señor Mittens, aquello siempre la relajaba cuando estaba muy nerviosa o asustada, pero en aquel momento estaba mas furiosa que otra cosa. —Mmm... —Ron salió del callejón y se agacho en el piso, como buscando el rastro de alguien— .No parece que estemos lejos... —¿Qué tan lejos crees que este la base? —pregunto Alana mientras confirmaba que Tristan pudiera mantenerse de pie y revisaba que su vista se encontrara bien. —¿De que hablas? —pregunto de vuelta Ron—. No estamos yendo hacia la base... —¿Que? —Alana se levanto de golpe y miro a Olivia con el ceño fruncido. Esta se le quedo mirando directamente hacia los ojos sin decir nada, con los brazos cruzados y sin cambiar su expresion —Alana, no puedo desperdiciar esta oportunidad —afirmo hipócritamente Olivia, Alana se enfureció al escuchar eso, amaba a Olivia con todo, pero no podía permitir que siguieran en ese estado, Tristan también era su amigo y si continuaban, su herida podría ponerse peor e incluso podría morir. —¡No... No puedes hacer esto! —Le grito Alana, pero Olivia le puso la mano en la boca para que no gritara. Le quito la mano bruscamente—. Necesitamos volver. —Eso esta fuera de discusión —dijo Olivia. —Tristan no puede seguir así —dijo Alana medio en gritos medio en susurros—. Tenemos que volver inmediatamente. Alana y Olivia discutieron durante varios minutos, Alana se escudo en que Tristan no podía continuar y que era muy peligroso seguir, pero Olivia se defendió diciendo que no tendrían jamás una oportunidad como aquella y que era estúpido desaprovecharla. Alana se enfureció bastante, pero se enojo mucho mas por el hecho de que parecía que nada de lo que dijera haría algún cambio, eso lo sabia, pero aun así continuo gritándole y discutiendo con Olivia que parecía un muro de acero. Después de un rato dejaron de susurrar y comenzaron a gritar a todo pulmón, Olivia llamo cobarde a Alana y esta la llamo hipócrita y desalmada. Se insultaron e incluso estuvieron a punto de llegar a los puños. Alana trato de que Tristan la hiciera entrar en razón, pero como siempre el chico se puso del lado de Olivia. Casi le un puñetazo al idiota si no fuera porque estaba herido. Debieron de discutir por mas de media hora hasta que ambas quedaron exhaustas y casi no podían hablar. —Ehh... Chicas —Las llamo Tristan, pero estas lo ignoraron—. Chicas... —¡Que! —exclamaron ambas al mismo tiempo a Tristan y de repente silbo y miro al cielo. —Este día se pone cada vez mejor —El cazador se rio maliciosamente. Alana no comprendió por un momento a que se referían... Pero luego lo sintió, las gotas de lluvia comenzaron a caer. —¡Maldición! —exclamo Olivia. De la nada toda la ciudad se cayo, los gritos y las explosiones cesaron y entonces comenzó a llover a cantaros. Alana sintió como el suelo temblaba, como si fuera un terremoto, pero sabia que no lo era... Era algo mucho peor. —Sera mejor que corramos —Ron agarro su bolso y comenzó a correr... Y en ese momento entraron por todas las calles, cientos y cientos de zombies corriendo de un lado a otro de manera incontrolable, casi como si fueran olas. Los zombies se arrastraban, saltaban, golpeaban y destrozaban todo a su paso. Alana volvió a cargar a Tristan, miro con furia a Olivia y comenzó a correr una vez mas detrás de Ron. Aquello era lo que llamaban «Rotura de presa», un evento que ocurría solo cuando llovía. Por alguna razón que desconocen, la lluvia vuelve locos a los zombies, es como si los hiciera enojar, lo que causa que se salgan de control y a pesar de que no todos son perseguidores o algún tipo especial de zombie, de alguna forma todos comienzan a correr mas rápido, se hacen mas fuertes y mas rabiosos. Una rotura era casi tan malo como la Colmena y lo peor de todo es que aquello pasaba con mas frecuencia de lo que uno pensaría. Se supone que para evitar eso, los conejos y casi todos los grupos tienen a predice tormentas, que se encargan de analizar las corrientes de aires y las formas de las nubes para predecir se lloverá o no... Y Alana no había escuchado ninguna noticia de que fuera a llover en esos días. Si antes habían corrido con todas sus fuerzas, ahora lo hacían mas allá de eso. Los zombies les pisaban los talones, corrían mas rápido que los perseguidores en días normales, chocaban contra todo lo que tenían en frente, como si no supieran lo que se encontraba a su paso, pero por cada zombie que tropezaba y caía, otros cinco le pasaban por arriba y continuaban. Los mas horrible de las roturas eran el hecho de que los muertos no hacían ningún sonido, no gritaban ni gemían, simplemente corrían con las bocas abiertas sin producir ningún sonido... Eso hacia que fuera mas difícil que pudieran darse cuenta con anterioridad... Y también hacia ver a los zombies mas tenebrosos. Ron los llevo por varios callejones, pasaron por dentro de un edificio que casi no tenían paredes, recorrieron un parque destrozado, llegaron a una calle pequeña llena de autos en los cuales tuvieron que saltar ya que no había espacio por donde pasar, entraron a un callejón con una reja, pero habían unas cajas y Alana no tuvo que trepar, solo salto hacia el otro lado. Corrieron por bastante tiempo, pero seguía lloviendo y los zombies aun los seguían de cerca sin producir ningún sonido. Si no volteabas y solo mirabas hacia el frente, era como si nadie te estuviera persiguiendo, pero luego volteabas la cabeza y te encontrabas con mas de veinte zombies. Llovía a cantaros, estaban por completo mojados y el piso estaba tan resbaloso, que Alana casi se cae varias veces. Cada vez que doblaban en una esquina o tenían que elegir un camino, los zombies les salían por el frente, cruzándoles el paso y haciéndolos correr por otro lugar. Por suerte Ron parecía saber por donde se encontraban y siempre que los acorralaban, conseguía otro camino que tomar. Al final llegaron a un edificio de apartamentos de color verde que en comparación con las demás construcciones, se veían en mejor estado. Entraron por una puerta principal, pero los zombies también lo hicieron. Ron corrió por dentro del edificio hasta unas escaleras y subieron hasta el ultimo piso del edificio que se encontraba totalmente cerrado a excepción de una puerta de metal. Ron abrió la puerta de golpe y todos entraron. Cerro la puerta y la bloqueo con una nevera antigua y un sillón. Aquel lugar era otro de los escondites de cazadores, pero no había ninguna puerta y todas las ventanas estaban bloqueadas excepto por una. Alana pensó que se encontraban encerrados, pero luego Ron quito un estante y descubrió un agujero con forma de puerta. El agujero daba a un pequeño puente de madera suspendido por unas cuerdas, el punto llegaba hacia otro edificio. Alana se asomo y vio que todas las calles estaban llenas de zombies y que eso era probablemente su único camino. Ron corrió por el puente hacia el otro edificio y Alana lo siguió... Pero luego volteo la cabeza y se dio cuenta que Olivia no los estaba siguiendo... La chica se encontraba en la única ventana abierta apuntando por ella con su rifle. Los zombies golpeaban la puerta que parecía a punto de derrumbarse, pero Olivia no le prestaba atención. Alana dejo a Tristan en el otro edificio y corrió para ver porque Olivia no se movía. Llego junto a ella y le grito que se fueran, pero esta ni siquiera la miro y siguió apuntando con su arma. Entonces Alana se asomo hacia donde estaba apuntando... Miraba hacia la terraza de un edificio donde se encontraban tres personas... Y Alana supo a pesar de que no las podía reconocer que era el grupo de Frank. —¡Olivia! —Le grito Alana, pero esta no se movió. Trato de agarrarla del brazo, pero no tenia la suficiente fuerza en ese momento como para arrastrarla—. ¡Olivia, no seas estúpida! Alana le suplico que se fueran, pero Olivia seguía sin moverse ni mirarla, solo seguía apuntando hacia Frank... Y de repente disparo... Y después de unos segundos soltó una maldición, recargo y siguió apuntando, pero el sonido del disparo puso mas incontrolable a los zombies que asomaban sus brazos y movían cada vez mas el sillón. —¡Olivia! —Volvió a gritar Alana que como si fuera otra vez una niña, comenzó a llorar. En aquel momento Alana recordó lo muy llorona que era cuando pequeña, siempre lloraba por todo, cuando la molestaban o cuando no podía hablar con nadie porque las palabras no le salían de la boca... Y pensó que eso no había cambiado nada. —¡Olivia... Por favor! —Le suplico entre llantos, pero esta aun así no se movió. Alana no quería morir, pero no dejaría sola a Olivia, así que aunque tuviera que morir, se quedaría con ella hasta el final... A Alana eso le pareció un poco romántico... Y eso solo la hizo llorar mas fuerte hasta que se arrodillo en el piso a esperar su muerte. Y justamente los zombies derribaron la puerta y comenzaron a entrar... Alana creyó que seria su final, pero Olivia soltó otra maldición y la miro a la cara. La miro con el ceño fruncido y con una expresión de tristeza y acto seguido, antes de que los zombies cayeran encima de ellas, Olivia la agarro por el brazo y la levanto y corrieron con sus ultimas fuerzas hacia el puente. Uno de los zombies logro agarrarse del uniforme de Alana, pero la cabeza del muerto exploto y cuando miro hacia el frente, se dio cuenta que Ron le había disparado. Juntas llegaron hasta el puente con los zombies cerca de atraparlas y cuando estuvieron en la mitad, Ron les grito que saltaran y sin dudar por un momento, ambas saltaron hacia adelante y Ron corto las cuerdas del puente con el machete de Tristan, haciendo que el puente se derrumbara y los muertos se cayeran. Alana y Olivia consiguieron agarrarse del borde del edificio y Tristan y Ron las ayudaron a subir. Alana se tiro al piso transpirando y jadeando como un cerdo y Olivia se arrodillo con su arma en frente de ella mientras maldecía. —¡Mierda, mierda, mierda, mierda! —repitió Olivia una y otra vez. Alana se levanto y se seco las lagrimas de la cara y le tendió la mano a Olivia para ayudarla a levantarla. Esta la miro con una expresión de dolor, cerro los ojos y luego le agarro la mano—. Lo siento... Los cuatro se quedaron observando a todos los zombies que corrían con locura y por un segundo, cuando Alana miro hacia el horizontes, estuvo casi segura que pudo ver claramente el rostro de Frank y casi pudo sentir como si sus ojos se encontraran... Y un escalofrió le recorrió la espalda... En los ojos de Frank se veían reflejados una furia terrible...
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