Capítulo 11

1264 Palabras
La noche siguiente, mientras me preparaba para la esperada visita de Steven, seguía en la oficina. Estaba en el vestíbulo, todo el mundo se había ido excepto algunos que rondaban por allí. Alguien entró de repente al vestíbulo, por suerte ya estaba con ropa puesta. Vi a Cameron a través de las cortinas y mi corazón latió con fuerza en mi pecho. —Lo siento, pensé que no había nadie —Lo escuché decir. Me abotoné la camisa rápido y salí del lugar. —No te preocupes, soy yo —Levanté mi mano y él se relajó un poco. —¡Hola, Maia! ¿Cómo estás? —dijo su voz, un tono amigable y relajado—. Qué suerte que al menos eres tú. —Hola, Cameron. Estoy bien, gracias —Respondí saliendo junto a él del lugar—. ¿Necesitas algo? —No... Bueno, es decir, sí —Se lo notaba muy nervioso al hablar—, estaba pensando en que podríamos tomar un café o algo así. Extraño hablar contigo... Lo siento sí esto es algo raro, ya sé que dijimos solo ser amigos. Pero tenemos buenos tiempos juntos y... —Sí —respondí—, claro que sí. Yo también quiero hablar contigo. La propuesta me tomó por sorpresa. —Oh, bueno —Cameron no se esperaba mi confirmación y se notaba mucho por su nerviosismo—. Podemos ir ahora, ¿qué te parece? ¿O tienes algo que hacer en este instante? Había estado enfocada en mi encuentro con Steven, y la idea de encontrarme con Cameron de repente me confundió. Sin embargo, recordé mi promesa de ser amigos, y una parte de mí quería mantener esa promesa. —Claro, Cameron, podríamos encontrarnos para tomar un café ahora mismo —respondí de nuevo, tratando de sonar lo más casual posible. Quedamos de acuerdo en ir a una cafetería cercana, lo que significaba que mi cita con Steven tendría que esperar un poco más. Mientras me dirigía al café con él, en el mismo coche, me sentía dividida entre dos mundos, dos hombres y dos emociones completamente diferentes. Y quizá no era tanta la confianza de antes, parecía que éramos dos personas distintas. Al llegar a la cafetería la conversación fluyó de manera natural. Recordamos anécdotas de nuestro tiempo juntos como amigos y compartimos risas. Sin embargo, en el fondo de mi mente, sabía que la verdadera razón de esta reunión era su deseo de volver a ser más que amigos. —Maia, siempre me has importado mucho —dijo Cameron en un tono suave—. Comprendo que quieras que seamos amigos, pero no puedo evitar sentir que hay algo más entre nosotros. Y eso lo sabes muy bien. Mi corazón se aceleró mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas para responder. Mientras tanto, mi teléfono vibró con un mensaje de Steven, recordándome nuestra cita pendiente. "¿Estás lista para que vaya? Estoy en camino. Paso por ti en la oficina..." La presión de tomar una decisión me abrumó. En ese momento, me encontraba en medio de dos hombres que deseaban algo más conmigo. Mis emociones se entrelazaron, y me di cuenta de que no podía seguir ignorando la situación. —Cameron, necesito ser honesta contigo —dije, tomando una profunda inspiración—. Tengo una cita pendiente esta noche, con alguien más. Y bueno, pensé que esta cita contigo no iba a caer de nuevo en la misma mierda. El rostro de Cameron reflejó sorpresa y desilusión. Mi corazón se sentía apretado al ver su reacción. —Entiendo —murmuró él, ocultando su desilusión bajo una sonrisa forzada—. Supongo que debería irme entonces... —Por favor, ¿ahora te harás la víctima? El rostro de Cameron se volvió triste de repente. —No pienso hacerme la víctima, pero creo que sientes lo mismo que yo. —Me levanté de golpe. —Soy yo la que debería irme —Me sorprendió cuando él hizo lo mismo, y sin más que decir se fue. Mientras Cameron se alejaba de la cafetería, la confusión y la culpa se mezclaban en mi interior. Sabía que tenía que enfrentar la cita con Steven, pero no podía evitar sentir que mi elección tendría consecuencias impredecibles. La desilusión y el conflicto se apoderaban de mí mientras esperaba la llegada de Steven. Le envié un mensaje de texto inmediato: ''Pasa por mí, estoy en la cafetería....'' ──── ∗ ⋅◈⋅ ∗ ──── Estábamos comiendo en silencio, creo que era obvio mi desilusión en el rostro. —No has comido casi nada, ¿esto es por lo que hice? —Steven habló luego de un largo silencio entre nosotros—. Sí es por eso, no tienes por qué seguir haciendo esto. No sabía cómo afrontar la noche, luego de Cameron todo comenzó a ser imposible de llevar adelante —Esto no es por ti, Steven —comenté. Él dejó su plato de lado. —Maia, necesito que sepas algo antes de seguir adelante —comenzó en un tono grave—. He estado ocultando algo, y es hora de que lo sepas. Sé que esto es lo que esperas escuchar de mí, y te lo diré. Mi corazón se apretó ante su declaración. Mi mente divagó por todas las posibilidades de lo que podría decir, pero nada me preparó para lo que escuché a continuación. —Estoy en una situación complicada, Maia —confesó Steven, sus ojos llenos de tristeza y remordimiento—. Hay personas en mi vida que podrían ponerte en peligro si supieran que estamos juntos. Y no es por ello que decidí dejarte esa noche sin más. La revelación me dejó atónita. No sabía a qué se refería exactamente, pero el tono de su voz y su expresión indicaban que estaba metido en algo peligroso. Mis emociones fluctuaron de nuevo: Sorpresa, confusión y, sobre todo, miedo por lo que podría significar para nosotros. —¿Por qué no me lo dijiste antes? —pregunté con voz temblorosa—. ¿Por qué ocultaste esto? Steven bajó la mirada, incapaz de sostener mi mirada directamente. —Tenía miedo de que te alejaras si supieras la verdad. Pero ahora me doy cuenta de que eso fue un error. Maia, quiero ser sincero contigo y disculparme por mi engaño. —Nunca me dejaron en medio de un acto s****l —dije entre risas. Fue lo único que se me ocurrió decir entre tanta tensión. —Me siento muy avergonzado por ello. La sinceridad en su voz me conmovió. A pesar de la confusión y el miedo, también sentía una chispa de comprensión y simpatía por el dilema en el que se encontraba. El peso de su confesión empezó a ceder ante la compasión que sentía por él. —Steven, entiendo que hayas hecho lo que creías correcto en ese momento —dije suavemente—. Pero esto es mucho para procesar. ¿Qué es lo que quieres hacer ahora? ¿Qué deseas que hagamos? Steven levantó la mirada, su mirada llena de determinación. —Quiero conquistar tu corazón, Maia, y ganarme tu confianza. Estoy dispuesto a enfrentar las consecuencias de mi confesión, pero solo si tú me das la oportunidad de hacerlo... —Steven apoyó su mano en la mía. Era su mano cálida. Tan cálida y suave. La sinceridad en sus palabras me hizo dudar de mis propios sentimientos. A pesar de la desilusión y la confusión, no podía negar la atracción que sentía por él. La elección se presentaba ante mí, y no sabía hacia dónde me llevaría.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR