Después de la confesión de Steven, el aire se llenó de tensión. Ambos sabíamos que necesitábamos un momento para procesar lo que acabábamos de compartir. Optamos por tomar un breve descanso y, como si ambos necesitáramos un respiro, nos dirigimos al mismo cerro donde Cameron y yo muchas veces íbamos allí a charlar de nuestras vidas.
El cielo nocturno estaba despejado y las estrellas brillaban, proporcionando un telón de fondo tranquilo para nuestra conversación pendiente. Steven se recargó contra la barandilla, mirando hacia el horizonte, como si buscara encontrar la manera de explicar su vida.
—Maia, mi vida no ha sido lo que parece —comenzó Steven, su voz ligeramente temblorosa—. Mi hermana y yo, Lana, hemos estado viviendo una doble vida. Aparentamos ser una simple banda de música indie, pero hay algo más oscuro detrás de eso.
Mis ojos se encontraron con los suyos mientras esperaba ansiosa a que continuara.
—Hace años, cuando Lana y yo estábamos desesperados por conseguir financiamiento para nuestra banda, nos involucramos con las personas equivocadas —confesó Steven—. Terminamos endeudados con la mafia, y no fue por elección, sino por necesidad.
Las palabras de Steven resonaron en el aire y mi corazón se apretó por la angustia que reflejaban.
Mi mente se llenó de preguntas, pero le di espacio para continuar.
—Intentamos pagar nuestras deudas con lo que ganábamos de la música, pero la cantidad seguía aumentando —continuó—. Pronto, nos dimos cuenta de que estábamos atrapados en un ciclo sin fin. La mafia nos tenía atrapados, amenazando con hacerle daño a Lana si no cumplíamos con sus demandas. Ella se sentía culpable por escuchar a sus amigos, y por ponernos en riesgo.
Mi mente se tambaleó ante la gravedad de la situación.
Era una historia que nunca habría imaginado, y me hizo ver a Steven de una manera completamente nueva.
—Lo que más me importa, Maia, es proteger a Lana y a ti, ahora que estamos juntos, y alejarte de todo esto —dijo Steven con sinceridad—. Entiendo si no quieres involucrarte en esto, pero necesitaba que supieras la verdad.
Mis sentimientos hacia Steven se habían vuelto aún más complejos después de su confesión.
Comprendía la gravedad de su situación y la razón detrás de sus acciones, pero también sabía que estaba en medio de algo peligroso. La desilusión y el conflicto continuaban siendo parte de mi vida, pero mi atracción hacia Steven seguía siendo innegable.
—Steven, esto es mucho para procesar —dije sinceramente—. Pero mereces una oportunidad de hacer las cosas bien. No puedo prometerte nada, pero estoy dispuesta a intentarlo. Intentemos esto, y vemos qué pasa.
Una mezcla de alivio y gratitud cruzó el rostro de Steven mientras nos mirábamos bajo las estrellas. Nuestra relación había pasado por desafíos inesperados, pero quizás había una oportunidad para sanar y encontrar la verdad en medio de la confusión.
—Maia, ¿qué pasa con ese tipo? ¿Aún tienes sentimientos por él? —preguntó de repente, levanté mi cabeza un poco confundida.
—Creo que ya no —dije dudosa—. Son muchos años de relación, pero jamás ha sido mi pareja.
—¿Y el anillo de compromiso? —volvió a cuestionar—. ¿Decidiste eso por qué él no es para ti?
No lo sabía realmente.
La pregunta de Steven me tomó por sorpresa, y me quedé en silencio por un momento mientras consideraba mi respuesta. No quería ocultar nada, pero tampoco quería herir a Steven con la verdad.
—Steven, es complicado —comencé con sinceridad—. Cameron y yo compartimos una historia larga y complicada. A pesar de todo, siento que hay algo entre nosotros, pero también me siento confundida en este momento.
Steven asintió con comprensión, aunque su mirada reflejaba un ligero destello de preocupación.
—Entiendo que tu relación con Cameron sea complicada, Maia. Pero quiero que sepas que estoy dispuesto a luchar por ti y ganarme tu corazón, incluso si te sientes confundida en este momento.
Sus palabras me llenaron de calidez y aprecio. Era evidente cuánto se preocupaba por mí y cuánto estaba dispuesto a esforzarse por nuestra relación, a pesar de todas las complicaciones que enfrentábamos.
—Steven, aprecio mucho tu sinceridad y tu deseo de estar conmigo —dije con gratitud—. Quiero intentarlo, incluso si me siento confundida en este momento. Pero necesitamos ir despacio y enfrentar todas las adversidades juntos.
Steven asintió, y su rostro se iluminó con una sonrisa.
—Ir despacio suena como una excelente idea, Maia. Estoy dispuesto a enfrentar cualquier desafío contigo.
Mientras con nuestras manos entrelazadas, sabíamos que nuestro camino no sería fácil, la desilusión y la confusión podrían seguir siendo parte de nuestras vidas, pero estábamos dispuestos a luchar por nuestra historia, sin importar las circunstancias. La noche se extendía ante nosotros, llena de incertidumbre y posibilidades, pero juntos, nos enfrentaríamos a lo que viniera.
Steven me acompañó al departamento, aunque él ya no viviese allí.
Se había mudado un poco más lejos, esa era la razón por la cual ya no lo veía muy seguido.
Me bajé de su camioneta sin antes darle un beso en sus labios.
—¿No quieres pasar un rato? —le señalé el edificio.
—Debo ir por Lana —respondió—, y creo que no es buena idea... Por lo menos ahora.
Me sonrió un poco triste, esa tristeza inundó su rostro de nuevo.
Así como antes.
—Sabes que cuando quieras puedes venir a verme —le dije.
—Lo sé, pero prefiero que tengamos encuentros en distintos lugares, no quisiera que te extorsionen a ti también —confesó—. Por cierto, gracias por escucharme hoy. Me siento un poco apenado de qué quizás no haya sido lo que esperabas.
No dije nada, volví a adentrarme a la camioneta.
—No tienes que agradecerme, yo debería agradecerte a ti por entenderme.
—Sé que lograremos estar juntos, ¿tú también lo prometes? —Le dije que sí con la cabeza, de nuevo nos besamos y al fin me bajé de su vehículo.
Despidiéndolo desde la acera, vi a Steven marcharse mientras me saludaba a lo lejos.