MUERTA EN VIDA

4607 Palabras

          Don Hernán se acomodó en su sillón de terciopelo rojo, dejando escapar la vista más allá de lo que cualquier hombre de su edad pudiera hacerlo. Era la estampa de Hernán Ávila, en su trono de todos los días en la mañana. Productor agrícola y pecuario, dueño de la fecunda hacienda “La Avilera”, ubicada en un apartado rincón de Buenaventura; un pueblito típico de la serranía. Buenaventura era un agradable lugar, un pequeño pueblo tibio y acogedor, del tamaño que cada uno de sus pobladores quería que fuera. Para algunos, tan pequeño que parecía, en lugar de un pueblo, el patio de alguna casa. Para otros, tan colosal como el infinito mismo, como un sitio tan anchuroso, capaz de albergar muchas almas que transitan, que recorren los caminos.           Siempre se levantaba antes de que

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