Para quienes tienen suficiente edad o para quienes no quieren padecer de una especie de amnesia selectiva, lo sucedido en un pasado no muy lejano, fue la gloria. Quienes tienen la suprema dicha de haber saboreado las mieles de la abundancia y de una patria colmada de grandes riquezas atrapadas en el subsuelo y explotadas para beneplácito de un pujante pueblo; no pueden más que sentirse afortunados. Sentirse hombres y mujeres pertenecientes a una casta de seres privilegiados por Dios, personas sencillas o poderosas que pertenecieron a un tiempo, que en este momento es añorado y en el que cabe perfectamente, un dicho de manera popular o folclórica; nadie sabe lo que tiene hasta que lo siente perdido. Se sucedieron inimaginables sucesos políticos, económicos, sociales y

