Capítulo 19-Tercer año, es decir, primera visita a Hogsmead.

1069 Palabras
Tomé el consejo de Lily y mantuve en secreto mi actual y más oscuro secreto: estaba enamorada de un chico desconocido, sin pista alguna de quien podría ser e intentando descubrir que sentía en realidad por mi actual novio, Jay. Había llegado la primera salida a Hogsmeade y Jay y yo habíamos quedado para tener una cita en Hogsmeade. No había besado a Jay desde aquel beso con el desconocido por miedo a descubrir que no quería a Jay como debería quererle, es decir, como su novia. Intentaba aparentar que no pasaba nada y que mi mente no estaba en otro lugar cuando estaba con él, que no pensaba en la reluciente y blanca sonrisa del chico desconocido, en la corriente que envolvió mi cuerpo cuando me tocó, ni mi falta de aliento tras el beso. Intentaba comportarme como siempre, pero sabía que Jay no era tonto, sabía que lo notaba, y mis sospechas se confirmaron tras sentarnos en una mesa para dos de las tres escobas. Jay frunció el entrecejo y me miró fijamente, dándome un toque en las manos para que le atendiera, ya que como ya era costumbre últimamente mi mente vagaba lejos de allí. — Éride, no podemos seguir así — dijo de pronto Jay. — ¿Así como? — pregunté tras unos segundos en silencio. — Pues así, estas distante, no quiero que me lo niegues, porque sé que pasa algo — dijo Jay. Cerré la mandíbula con fuerza, conteniendo el aire sin saber que decir. Él tenía razón, no podía seguir así, tenía que descubrirlo. — Bésame — le pedí. — ¿Qué? — preguntó Jay con confusión. — Bésame por favor — le pedí de nuevo, aunque se parecía más a una súplica. Jay se inclinó sobre la mesa, cogiendo mis manos entre las suyas y atrapando mis labios con los suyos. Nada... no sentía nada... todo lo que había sentido cuando él me besaba el año anterior había desaparecido como si nunca hubiera existido. Me separé, llorando. — Mierda...Soy la peor novia del mundo — dije sollozando — y encima me pongo a llorar... — Ey... — me llamó Jay — por favor... dime lo que pasa. Lo miré fijamente. Estaba preocupado, no se merecía esto, no merecía estar con alguien que no sentía nada cuando le besaba y que cuando estaba con el simplemente tenía la mente en otro lugar. — No puedo hacerte esto, he tenido miedo de besarte porque sabía que confirmaría lo que en el fondo ya sabía... — dije. — ¿Que confirmarías? — preguntó Jay. — Que ya no te quiero de manera romántica, que ya no siento nada al besarte...todo desde ese maldito incidente — dije llevándome las manos a la cabeza. Jay se quedó callado por un largo rato, todo se sentía incómodo a nuestro alrededor y hacía que me tensara. — ¿Qué incidente? — preguntó Jay. — Cuando fui por red flu al callejón Diagon caí sobre alguien al salir de la chimenea, estaba a oscuras y no pude ver quien era, cuando el chico me rodeo con su brazo pensé que eras tú porque ¿Quién iba a ser? Pero cuando me besó... supe que no eras tú, tu no besas así, tu no hueles como el, y yo no siento lo mismo por él que por ti — aclaré mirándome las manos como si fuera lo más interesante del universo. — ¿Entonces...? — preguntó Jay. — No lo sé... no sé nada — respondí con las manos en la cabeza. — Pues yo si lo sé, si de verdad sientes algo tan fuerte por alguien deberías buscarle — dijo con seguridad Jay haciendo que le mirara con asombro — y yo te ayudaré a buscarle. Se me abrió la boca de la sorpresa, sin saber que decir o hacer. — Pero que conste que lo hago porque te quiero, y quiero que seas feliz y entiendo que tu felicidad no es conmigo — dijo Jay sonriéndome con tristeza. Me levanté y le abracé con fuerza. — He tenido suerte de estar con un chico tan maravilloso como tú, Jay, y espero que algún día tú también encuentras a alguien por el que sientas algo tan fuerte como yo por ese chico, pero no hace falta que me ayudes — le dije separándome y sonriéndole con tristeza. — ¿En serio crees que me voy a perder esta locura de aventura romántica? Estas loca si crees eso — dijo Jay haciendo que ambos riéramos. — Entonces.... ¿Cómo encontramos al chico si no sabes ni cómo es? — preguntó Jay al salir del local. Negué con la cabeza. — Lo único que se me ocurre es por el olor, buscar a un chico que huela como el... — respondí pensativa, mientras miraba a la nada, tropezando con alguien. — Vaya Lestrange, si estas con tu... novio — dijo Sirius mirando a Jay fijamente. — Ya no somos novios — Respondió Jay encogiéndose de hombros — somos amigos. Sirius nos miró de una forma extraña y se quedó en silencio. — Nosotros nos vamos ya, adiós Black — dije rodeándole y siguiendo mi camino. — Entonces... ¿Jay y tú ya no estáis juntos? — preguntó Lily sentada en mi cama mientras yo rebuscaba en mi baúl. Asentí. — ¿Y quiere ayudarte a encontrar al chico? — preguntó Lily aún más confusa a lo que volví a asentir — Pues me apunto. La miré fijamente, sorprendida por su repentina respuesta. — Pues ya que te apuntas a la búsqueda recomiéndame chicos que huelan a roble y chocolate — respondí divertida. — ¿Roble? — preguntó Lily para yo asentir — ¿Cómo en el que te recuestas en los jardines de Hogwarts? La miré fijamente y asentí. — ¿Has tenido la misma idea que yo? — pregunté sonriente. — Vigilaremos el único roble de los jardines — respondió una Lily sonriente. — ¿Tendré que besar y tocar a todo chico que se siente en mi árbol? — pregunté con algo de disgusto. — Tendrás que hacerlo si quieres descubrir quién es el misterioso chico — respondió Lily burlándose de mí. — No estoy muy de acuerdo que digamos... — dije con cierto disgusto. — Ya sabes las consecuencias de no hacerlo — dijo Lily sin mirarme. — Lo sé... — dije después de un rato en silencio.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR