CAPITULO 96

1216 Palabras

MARCO El mensaje de Valentina llega como un latido de socorro a través del silencio. Un número desconocido, palabras escuetas, pero su voz—su miedo, su desesperación—está en cada sílaba. «Montevico. Luciana Conti. Me buscan.» Leerlo es como recibir un puñetazo bajo el costado. Cada instinto grita dentro de mí: ir ahora. Dejar todo, subir al auto y recorrer cada kilómetro hasta esa aldea de nombre extraño y sacarla de ahí. Pero la realidad, esa puta fría y obstinada, tiene mis muñecas atadas con otra cuerda. Rinaldi está a mi lado, descifrando su propio telegrama de sombras. —¿Ella? —pregunta, sin levantar la vista de su libreta. —Sí. Está asustada. En Montevico. Él asiente, como si ya lo supiera todo. Su pragmatismo a veces es un muro de hielo. —Bueno. Si está lejos, está a salvo. Más

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR