Me está gustando como va el ritmo y de lo que Abigail va descubriendo que hizo de forma errónea. Besos.
Feliz Lectura…
Matrimonio.
La palabra retumba en mi cabeza tantas veces que comienza a dolerme, así que me voy a mi habitación. Mis padres se fueron al trabajo con los pensamientos igual que los míos, pero yo me quedé con Pride en la sala discutiendo con Nox sobre como debe ser un Vigía.
Estoy casada con el Señor de la Casa Orgullo. Carajo.
Me quedo acostada en mi cama por al menos media hora antes de escuchar un toque suave en mi puerta, me incorporo despacio para ver a Pride mirándome con una bandeja en sus manos, me sonríe despacio antes de entrar. Pone la bandeja en la mesita de noche y luego se sienta a mi lado para observar mi habitación.
Debería darme vergüenza con las cosas que tengo aquí, pero no me interesa mucho porque parece que solo observa para entender las cosas que confirman mis gustos.
—¿No tienes amigos?
—Soy mestiza y las brujas…
—¿Y tu parte mortal?
—Tenía un par de amigos, pero la abuela…
—Te alejó de ellos por ser humanos—asiento despacio—. Creo que será divertido lo que pase de hoy en adelante.
—A menos que te regresé.
—A menos que sepas como—desgraciado, me lo regreso.
Sonrío antes de incorporarme para sentarme y tomar un poco de la fruta que me trajo en la bandeja favorita de mi mamá, pruebo un poco del melón y lo dulce de él hace cosquillas es mi paladar.
Mis ojos van al reloj y casi me ahogo con el melón al ver qué ya voy tarde a ver a mi tía Louise en la biblioteca. Me pongo levanto de la cama sin decirle nada antes de cambiarme con rapidez y tomar otro pedazo de fruta y meterlo en mi boca.
—¿A dónde vas con tanta prisa?
—Tengo trabajo… ¿Vienes?
Me da una respuesta afirmativa y me quedo estática porque no hay ropa para él, me giro de nuevo a Pride, voy a dónde mi padre tiene sus trajes y tomo una de sus camisas y un saco, además de unos pantalones y todo lo que hace juego, vuelvo para verlo vestido con un traje que grita que es de esos empresarios jóvenes que leo en internet.
Sus ojos recaen en mí al tiempo que estoy por regresar las cosas de papá. No dice nada, solo me deja llevar la ropa que había tomado. Al volver me siento pequeña ante el demonio que me acompañará al Podium.
Ya me había acompañado Nox, pero no uno en forma humana.
Espero que nada malo suceda.
???
Llegamos al Podium a eso de las once y media de la mañana, con el sol brillando en lo alto mientras entramos al edificio que se alza frente a nosotros, me sigue de cerca, su altura y como viene vestido llama la atención de todo el mundo, lo que hace que trague saliva apurando el paso.
—¡Abby!—mierda.
Me detengo en seco cuando Donna me alcanza al subir las escaleras que van al segundo piso, me doy la vuelta para verla darme una sonrisa que no le había visto nunca.
—Donna, ya voy tarde…
—¿Quién es tu amigo?—los ojos de mi prima van a Pride que se muestra aburrido de lo que pregunta la rubia—. No lo había visto.
—Él es…
—Me llamo Pride, y soy novio de Abigail—responde por mí, los ojos de Donna se agrandan al analizar la información—. Ahora, Abby, prometiste llevarme al ala de registro civil.
—Sí, emmm, luego nos vemos Donna.
—¿Es tu novio y así me lo presentas?—se queja.
—Donna, luego te lo presento bien, deja que lo lleve al registro.
Levanta las manos vencida antes de que sigamos subiendo, en ese momento Pride toma mi cintura y me pega a él de forma posesiva lo cual no me resulta repudiable, porque debería.
Aunque estamos a la vista de muchas brujas y cazadores, Infierno mío. Si esto llega a oídos de mi abuela las cosas se pondrán feas, muy feas y mamá me matará.
Una cosa pasa por mi cabeza y juro por los Infiernos que no lo había pensado hasta este momento, tragó despacio antes de pensar en como preguntar.
—Sí soy tu esposa… eso significa que tengo mis deberes…
—Si hablas de que debes entregarte a mí en cuerpo…—trago despacio—. Créeme que ganas no me faltan de llevarme la virginidad de mi esposa—siento sus labios en mi mejilla—, pero eso será después de ver si tu invocación dejo un registro de nuestra alianza matrimonial.
<<Hace mucho que no siento el calor de una mujer debajo de mí—eso manda una corriente a mi entrepierna—. Tranquila, prometo ser suave al internarme en ti.
Me besa una última vez en la mejilla antes de enderezarse y abrir la puerta del registro civil. Me invita a pasar y no digo nada al entrar con él a mi espalda, la oficina de registro civil está llena; muchas brujas, y seres de otras especies están aquí esperando.
Pride suspira antes de caminar al mostrador donde una vampiro se acerca con una sonrisa que da miedo.
—Buenos días, ¿Qué se les ofrece?—dice amable.
—Buen día, mi esposa y yo venimos por una copia de nuestra acta de matrimonio—la chica nos mira a ambos antes de sonreírnos.
—Claro, nombre de ambos—Pride suspira porque creo que no recuerda el nombre con el que se registró como cada demonio desde los Tratados en París.
—Abigail Specter.
—Pride.
La joven lo mira esperando un apellido y cómo no se lo da sólo busca mi nombre y el que le dio. Pasa al menos unos segundos cuando la joven mira a mi… esposo.
—No hay registro de un matrimonio entre ustedes—la chica nos mira a ambos y con eso tengo para entender que no estoy casada legalmente con Pride—. Voy a…
—Bien. Angus De Vincent I.
La vampiro vuelve a buscar en la computadora hasta que sonríe y asiente, miro a Pride que se queda quieto sin verme un segundo, la vampiro manda imprimir el acta de matrimonio. Creo que no tiene ni idea de quién es el hombre que me acompaña. La chica nos da el papel que nos une en matrimonio.
—Felicidades por su compromiso.
Salimos del registro con el acta de matrimonio en manos de Pride que revisa el acta como si no supiera que cometí una estupidez total al invocarlo. Veo la hora y no dudo en correr y dejarlo atrás porque ya voy retrasada con treinta minutos a mi empleo temporal de acomodadora de estanterías. Bajo las escaleras corriendo hasta que finalmente entro a la biblioteca donde mi tía me espera con una mirada fría y neutra.
Señala los libros que acaban de llegar y con eso entiendo que debo acomodarlos, tomo el carrito donde están y leo los primeros títulos de las hojas que dicen su lugar y por los que debo cambiarlos, es algo complicado, pero entretenido si te gusta hacer esto.
Me pagan cincuenta dólares por día así que a la semana tengo trescientos dólares por cuatro horas diarias de trabajo, a veces trabajó horas extras para poderme ir con mamá, aunque dudo mucho que trabajé horas extras con Pride detrás de mí ahora.
La biblioteca es un lugar enorme con divisiones y sub divisiones que hacen del lugar un laberinto gigantesco con miles y miles de libros que nadie viene a leer a menos que sea estrictamente necesario. Hay libros de brujería, hechicería, renacimiento totalmente originales y algunos traídos del infierno, pero esos están en la seción prohibida para mí. Mi tía si puede entrar y algunas brujas calificadas, yo no soy una de esas. Donna creo que ya leyó uno de esa sección por lo que ahora es bruja Forestal y tiene más fácil el acceso a ciertas cosas que yo por ser mestiza no tengo; recuerdo que cuando heramos niñas y su padre murió pasaba toda las tardes en mi casa jugando conmigo mientras mi madre hacia galletas, pero las cosas cambiaron cuando su madre se casó de nuevo con el ministro de lobos y… todo cambio.
Llegó a la división E dónde están los libros de magia básica, y comienzo a acomodar algunos de los que hay en mi carrito.
—Hola, Abby—giro mi cabeza a esa voz que conozco desde que tenía diez años.
—Hola, Mike.
El cabello castaño oscuro lo llevaba corto y cepillado para un lado, la piel blanca y el lunar de su cuello es algo que siempre recordaré del hijo de Noah Hamilton, uno de los Cazadores que están en el Podium cuidando la parte legal de delitos que expongan la magia a los humanos.
—¿Cómo te ha ido?
—Excelente—me pasa el libro que necesito—. Me preguntaba si te dejarían ir a comer Sushi después de que termines aquí.
El libro queda a medias en el estante.
—Mike…
—Mi padre dijo que no habrá problemas si somos amigos.
—Mike, estoy en una relación—es verdad—. Y mi abuela…
—Cameron.
—No es por Cameron que te digo que no—desde lo alto puedo ver la sombra de Pride acercarse—. Además, dejaste claro que no te interesa nada con una mestiza idiota.
Bajo de la escalera, para tomar el carrito y darle rumbo a dónde las escaleras inician y poder bajar al último piso donde debo acomodar otros cuatro o siete libros.
—Abby, quiero una oportunidad.
—Mike…
—¿Oportunidad?—justo lo que quería que no pasará—. ¿Para qué exactamente?
—Para nada, Pride—mira a Mike con cierto recelo antes de pasarle por un lado sin inmutarse a la mirada asesina que le arroja el cazador—. Creí que tenías cosas que hacer.
—Me quedaré contigo en lo que acomodas—dice tomando un libro de una estantería—. Cuando termines iremos a buscar un departamento.
—¿Departamento?
—No viviré con tus padres eternamente y tú tampoco, Cariño.
Lleva sus ojos a Mike antes de besarme la mejilla con suavidad.
—Y tampoco te cogeré con tus padres a dos habitaciones—se aleja de nuevo—. Dile al humano que quite esa cara y se vaya que Louise lo busca.
Mike no discute cuando se lo digo, se da la vuelta y camina entre las estanterías que llevan a la salida, niego antes de llevar mi carrito a dónde iba. Creo que esto de las relaciones es algo difícil de manejar y más si no conozco nada de Pride y tampoco si se quedará por siempre o hasta que muera y nadie lo pueda regresar.
—Tengo algunas dudas.
—¿De qué?
—El incidente.
—Hazlas.
—Cuando me muera… ¿Podrás regresar al infierno en caso de que no sepa cómo regresarte?
—Cuando mueras lo haré contigo.
Me doy la vuelta para si bromea y no hay burla en sus ojos.
—Felicidades, Abigail, matarás a un Príncipe del Infierno.
Cosas cososas.