—Hijo pensé que no ibas a saludar a tu abuela— Dijo Beatriz al ver entrar en la oficina a su nieto. —Me entretuve con los hijos de Keila y mi futuro sobrino. —No Álvaro, él ya es tu sobrino, a pesar de lo que pase, él ya es de la familia. Dijo esto mientras se acercaba para saludarlo con un abrazo —Y ¿qué te trae por aquí? —Aparte de pasar a saludarlas, quería saber cómo se estaba comportando mi madre. —Hijo, poco la veo, pero a diferencia de otras ocasiones, no les grita a las empleadas, ayuda con las cosas de la casa y cuando coincidimos a la hora de comer, no ha vuelto con sus comentarios. —Veo, dijo Álvaro agachado la cabeza. —¿Pasa algo hijo? Tú no tienes la culpa de lo que tu madre haga, ya la conocemos, así que no te preocupes. —Lo sé abuela, pero igual me preocupa, no sé s

